Pedro Carreño

La Ínsula

Pedro Carreño


Flores de abril

16/04/2024

Estas mañanas de abril, que se disfrutan y agradecen, son limpias por su frescura y transparencia. Se abren sencillas y glamurosas, ofreciendo todo el esplendor de la primavera con su delicada majestuosidad. Esos primeros minutos que acostumbran los ojos a la luz del día, son agua de rocío para refrescar el rostro, y mirar sin nieblas la jornada que se presenta. Una suave brisa que aterciopela los sueños, y abre las retinas al fulgor de uno de los meses más hermosos del año. Las mañanitas de abril, como dice el refrán, son muy dulces de dormir. Y más suaves de despertar, se añade también.
Abril es el mes en el que las flores saltan de los jardines, y se plantan en los pentagramas. De flores saben mucho nuestros vecinos portugueses. Sobre todo de claveles, con los que presumen y cantan este mes. En el resto de la península, abril es un mes florido para vivir y para soñar, como proclamara Carlos Cano. También un mes para ser robado, como entonó Sabina.
Por ello, el diccionario debería incluir flor como sinónimo de abril. Acoger en su significado todas las variedades que revientan y explosionan de luz y olor estos días. Recordar en su contenido, a todas las flores que nos traen la renovación e ilusión por la vida. Pese a las tristezas y desengaños que arrastra la existencia y las mentiras que, con mayor intensidad y frecuencia, se oyen últimamente. 
Las flores que se dejan acariciar en estas dulces mañanas, diseñan un almanaque hedónico y musical, repleto de colorido y variedad exultante. En el dintel de ese jardín abrileño y onírico, se escucharían las elegantes trompetas de los narcisos. Sus delicados y vanidosos pétalos, y la fragancia que exhalan, serían el pórtico de este mes primaveral. Flanqueando a estos presumidos heraldos, las petunias, con su multiplicidad de formas y colores a toque de corneta semana santera.
Avanzando por este florido calendario, escuchamos el bolero de Machín y sus gardenias. Flores de son, con belleza y aromas inigualables, para decir te quiero en cualquier ocasión. Frente a ellas, pequeñas y discretas -pero no por ello menos hermosas-, las lilas. Sus florecitas arracimadas, traen recuerdos de infancia, porque simbolizan el amor verdadero. A la vez, de perseverancia y resistencia. 
Junto a esta delicadez, la soberbia y arrogancia del tulipán nos recuerda que después del frío y el oscuro invierno, hay un nuevo comienzo. La feminidad de las magnolias rubrica la renovación y llegada de ese nuevo ciclo. Los jacintos y camelias, también presentes, dicen que no hay mejor compañía.
Para el florecimiento y desarrollo de todas las flores de abril -dicen los que realmente saben de jardines-, es necesario podar las malas hierbas. Los jardineros, pese a la sequía, tienen mucho trabajo y no dan abasto para quitar todo lo que ha crecido mal en las últimas estaciones. 
Sus tijeras de la verdad tienen que dejar, para el futuro, un patio y un jardín mucho más limpio y hermoso. Sin malas plantas y hierbas tóxicas que asfixien a las que nacen con voluntad de crecer orgullosas y bellas. Plantas que no se pueden arrancar ni mutilar, porque son la esencia del jardín de la verdad. 

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