Esther Durán

Serendipias

Esther Durán


Por la democracia, sí

26/04/2024

A los de la herencia testicular les viene grande cualquier motivo que no suene a tintineo. Perder no está en su diccionario, acostumbran a ganar desde la cuna, no por méritos, para desgracia, por réditos. La ética les viene impuesta, son más de su alternativa curricular y sabemos de qué va esta; en su nombre, tantas guerras... Les resulta insoportable no ostentar el poder, peor, que lo tengan unos pobres miserables. Y es que, entraron al juego obligados y, quizás, por eso, siguen sin aceptar las normas. Lo ilegítimo es no salir cada día a su tribuna a mejorar la vida de los ciudadanos y crear y alimentar un clima de violencia verbal insoportable, rozando el ridículo y produciendo bochorno. Y ahí, la frágil democracia, fraguada sobre una montaña de mierda que se tapó como quién empuja con el pie un papelito que se encuentra y por el que no tiene ganas de agacharse para llevarlo a donde corresponde en un lugar civilizado, dando gracias por estar en Europa. 
La elegancia ni se crea, ni se destruye, menos se hereda. Por eso, les es imposible entender que haya quien sea capaz de marcar un límite aun perdiendo el mayor estatus posible. Además de pésimos políticos son desmemoriados: hablamos del mismo señor que dimitió como secretario general de su partido, renunció a su acta de diputado, se ganó, con todo en contra y algo más, a la militancia regresando por todo lo alto, fue el primero en conseguir la aprobación de una moción de censura en este país y ser presidente una, dos y tres veces enfrentando los peores acontecimientos históricos de las últimas décadas en Europa: la pandemia y la guerra de Ucrania. ¿Pretenden convencernos de que a alguien así le temblaría el pulso? No saben ni de elegancia, ni de valentía, consecuencia de tenerlo fácil en la vida. 
Y, ayer, que fue el día después, los pies embarrados reconocen que, quizás, no sean ciertas las noticias de su denuncia, admitida por el padre de una amiga de Ayuso, como los directores de tantos pseudodiarios digitales venidos a más gracias a la financiación de su comunidad. Ya puestos a sacar el álbum personal…
Hoy no había serendipia alguna, sino una plegaria por la democracia española. Ojalá, por ella, le merezca la pena.