Jorge Jaramillo

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Jorge Jaramillo


La presión del desafecto

04/03/2024

El último Consejo de Agricultura de Bruselas ha intentado sujetar el descontento generalizado de la agricultura europea hacia la actual Política Agraria Común (PAC) mientras se articulan las primeras respuestas. Algunos ministros -que esperan ansiosos luz verde de la UE para avanzar en las mesas nacionales de interlocución- urgieron a atender las reivindicaciones del campo para superar la «pérdida de confianza» como sentenció Luis Planas.
El Comisario, Janusz Wojciechowski, comprometió por ello una revisión más profunda de los recién estrenados reglamentos para descargar de papeleo los ecorregímenes y las denominadas BCAM (buenas prácticas agrarias y medioambientales), a través de un 'Acto Delegado' que es el procedimiento no legislativo que abre la tramitación de urgencia para sortear -en este caso- la inminente disolución del Parlamento Europeo que debería visar cualquier cambio en la PAC.
El pleno de Estrasburgo de hace una semana ha sido un buen termómetro para medir la inflamación. Durante dos días pude pulsar la lógica preocupación de los políticos por los sobrevenidos acontecimientos, aunque alguno se sepa prácticamente fuera de las próximas listas y verbalice que ya venía advirtiendo de la que se avecinaba por el hartazgo creciente de los agricultores.
El rugir de los tractores sigue envolviendo por ello cualquier intervención y se mide cada palabra, cada argumento, a la hora de participar en debates todavía vidriosos como el que rodea la ley de Restauración de la Naturaleza, aprobada el miércoles (con más holgura que en comisión parlamentaria hace meses), aunque supuestamente edulcorada para rebajar exigencias 'verdes' por la presión que viene denunciando el productor. 
Hasta el mismo ponente, el eurodiputado socialista, el español César Luena, presumió ante la prensa de haber recabado apoyos en la bancada de los conservadores europeos ya que «la norma no tendrá ningún coste» en la restauración de tierras agrícolas y otros hábitats degradados. De hecho, nace sin presupuesto, lo que para algunos es la mejor señal de que tendrá poco recorrido.
Todos reconocen y asumen los peligros del desafecto generado hacia las instituciones aunque todos buscan en las filas del adversario el origen de los males de una PAC, ahora repudiada, que fue aprobada por una Comisión conservadora, aplicada con rigidez bajo un Comisario ultraconservador, pero ideada por el todopoderoso socialdemócrata Frans Timmerman. En su momento este último aseveró que «la transición climática -en la nueva PAC- será justa, o no será». El problema es cómo reescribirla.