Carolina Sánchez

Macguffin

Carolina Sánchez


Sin novedad en el Alcázar

20/02/2024

Sin novedad en el Alcázar es el título de un clásico del cine propagandístico de posguerra y parece también ser el sino del edificio, por lo menos de la parte hoy ocupada por el Museo del Ejército. Y es que, año y medio después, el museo sigue cerrado por obras, sin novedad a la vista. Lo que empezaron siendo «tareas de mantenimiento integral de los sistemas instalados en el edificio histórico», allá por septiembre de 2022, se está convirtiendo en una suerte de obras del Escorial 2.0.
Tiró de hemeroteca para tratar de entender este retraso. Todo comenzó en el verano del 22, cuando un incendio aparentemente sin importancia obligó al Ministerio a cerrar dos salas para su remodelación: la de 'La restauración monárquica' y la de 'El siglo XX'. Parece que la cosa se ha ido complicado, porque en enero de 2023 a estas obras, que se decía que iban a terminar en breve, se le unió el proceso de digitalización integral del museo y la idea de crear una nueva sala dedicada al tiempo presente y otra a la música militar. Un año después, el grueso del museo sigue cerrado.
La suerte es que permanecen abiertos al público todos los espacios exteriores, la sala de 'Los Ejércitos antes del Ejército' y la de exposiciones temporales, así como las actividades didácticas de los fines de semana. Espacios que 'salvan' la visita a despistados que, como yo, se acercan un domingo cualquiera a ver el museo.
Esto me hace pensar en lo que cuesta en esta ciudad sacar cualquier proyecto adelante. El caso del propio Museo del Ejército es ejemplo de ello. Se anunció su traslado a Toledo en 1996, las obras comenzaron en el año 2000, con un final previsto para 2005. No se inauguró hasta 2010.
Por no hablar de proyectos como el del Palacio de Congresos, que tardó 13 años en construirse, o el del Hospital Universitario, que ha costado casi 20 años terminarlo. También son más de 10 años que llevan paradas las obras del Quixote Crea, que ya ni recuerdo para qué servía. Dicen que quieren trasladar allí las Cortes regionales. Por mí, mejor que se queden en San Gil. Se verá.