LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


La venta de miseria

14/04/2021

La miseria humana y la mierda también dan dinero si le pones un ventilador. Parece mentira que se compre y se venda, y además por cifras de 6 ceros. Merece la pena hacerse actriz o actor y fingir delante de las cámaras situaciones que podían o no haber ocurrido hace 20 años. Estamos hablando de una tal Rocío y un ex guardia civil de cuyo nombre no quiero acordarme.
Para los vendedores de este tipo de basura le importan poco la opinión que hayan podido tener los jueces, uno en primera instancia, 3 en la Audiencia, y creo que alguno de estos llegó al Tribunal Supremo, esto multiplicado por varios procesos civiles y penales en los que terminó la trifulca de la parejita. Ninguno condenó al ex guardia civil, y eso que de santo tenía poco, pues saltó a la fama por birlar una multa. Virgen en eso de la Santidad no era, pero el diablo con el que se le está poniendo en una televisión donde se eligen los focos, desde donde apuntan las cámaras, donde se puede parar si te sale una frase mal y que parezca espontánea y continua, donde el llanto te lo puede dar una cebolla, aunque creo que ahora colirios, no es tampoco.
Porque si fuera como dice la hija de doña Rocío Jurado, -que ese es su único mérito en la vida-, alguno de esos jueces con los que ha pasado sus cuitas, peticiones, denuncias, demandas y reclamaciones, le habría dado la razón, y no la espalda. Porque si hubiera sido la madre que dice que es, sus hijos estarían todo el día dándole besos y consolándola, y no diciendo que su madre no quería hablar con ellos cuando la llamaban, Ellos sí que son las víctimas, y creen en su padre, al que adoran. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
No me creo su viacrucis ni su corona de espinas ni aunque lo jure encima de un crucifijo. No me creo nada. Si no ¿Por qué las sentencias decían lo contrario? ¿Por qué sus hijos la acusan de no cogerles ni el teléfono y decirle yo no soy tu madre? ¿Por qué también su madre, la gran Rocío se enfrentó a ella?
Su madre, a la que le debe todo, hasta la raíz de su enfermiza fama sin hacer siquiera un malabarismo de semáforo, era lo mejor que hemos tenido en España en su estilo. Ese estilo que nos representa desde el cielo hasta el infierno, desde Algeciras a Estambul. Cuando veo el vídeo que grabó con Azabache en 1992 con la bulería ‘Qué no daría yo’, y lo comparo con la miserable representación que se nos está ofreciendo, y que seguramente se va a pagar más que se pagó en aquella obra de arte, me salen sarpullidos, se me antoja ruin jugar con el amor y el desamor de esa forma. ¡Y se saldrá con la suya!
Porque debo ser de los pocos que critican, no ya lo que pasó, sino lo que se dice que pasó en contra de las pruebas que tuvo en su mano la justicia para absolver al pícaro del Flores. A veces se encuentra una mina que no está en la tierra.