Las horas bajas de Xavi

Diego Izco (SPC)
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Tras la goleada del Girona, el técnico azulgrana se queda sin plan y empieza a ser cuestionado

Las horas bajas de Xavi - Foto: Siu Wu

En marzo del pasado año, Xavi Hernández desnudaba su alma. «Mis peores días como deportista han sido como entrenador del Barça. Hay momentos en que piensas que no compensa ser entrenador aquí, porque todo el mundo habla». Acababa de llegar (en noviembre de 2021 sustituyó a Ronald Koeman), y todavía desconocía que, al contrario de lo que la sabiduría popular cree porque la 'autoayuda' todo lo tergiversó, «lo peor está por llegar». Hoy, el técnico está mucho peor que en marzo de 2022, cuando su plan estaba todavía por descubrir. Hoy, efectivamente, son los peores días del de Terrasa al frente del banquillo azulgrana. 

Dijo el pasado domingo, tras el duro 2-4 ante el Girona, que su Barça es aún «un equipo en construcción», lo que puso el foco de la crítica directamente sobre el técnico egarense. El público escuchó posteriormente a pesos pesados como De Jong o Gündogan, e incluso desde el palco habló Deco... y la autocrítica fue mucho más contundente: ni rastro de la 'construcción' mentada por el preparador. La 'culerada' no entiende el discurso del técnico cuando el pasado año conquistó la Liga con mimbres similares a los actuales, así que eso de «muchas veces, en el proceso de crecimiento de un equipo, tienes que dar un paso atrás para dos hacia adelante» no tiene fácil venta entre sus propios aficionados. 

«El 'cómo' no ha sido malo -reflexionó en sala de prensa-. Hemos tenido el partido en nuestras manos, pero no hemos aprovechado nuestros momentos y el Girona sí». Se refería a que el bloque catalán disparó el doble (31 a 15) para marcar la mitad, pero las sensaciones sobre el campo fueron muy distintas: las de un plantel sin confianza ni fútbol, tirando de individualidades... frente a un conjunto de idea colectiva, lo que prometió al llegar y lo que logró en la 22/23, algo que toda la plantilla (y el propio entrenador) parecen haber olvidado. 

Defensa

Es difícil, prácticamente imposible, saber qué le ha sucedido a los azulgrana en la retaguardia. En las cuatro dianas de su rival que tenía el choque muy bien trabajado, hubo pifias individuales muy serias. Poco tiene que ver la baja de Ter Stegen (Iñaki Peña ha realizado buenos duelos en ausencia del alemán), pero la realidad es que ha encajado 18 goles en las 16 primeras jornadas de Liga, exactamente el triple de los que recibió la pasada campaña a estas alturas (en toda la 22/23 recibió solo 20): en la 16ª jornada llevaba 12 porterías a cero frente a las siete de este curso. 

El Barça de Xavi no había encajado aún cuatro tantos: le habían hecho tres el Real Madrid (el clásico del Bernabéu del curso anterior), el Valladolid (en la penúltima jornada de la 22/23, cuando el equipo ya era campeón) y en el 3-4 de este curso ante el Villarreal. El balance del presente campeonato (30 marcados y 18 recibidos) es de +12, menos de la mitad del año anterior (35 y 6, +29). 

El problema no está en ataque. Son 'solo' cinco goles menos, pero a estas alturas de la 22/23, el equipo había rematado 251 veces a portería con un porcentaje de acierto del 13,94 por ciento. En la 23/24 lleva apenas once remates menos (240) y el acierto situado en el 12,5. No hay una diferencia significativa, lo que lleva el foco a la actitud defensiva del equipo: la idea de presión tras pérdida, clave en la pizarra del cuerpo técnico, se ha diluido. Y los rivales llegan con mayor comodidad a zonas de peligro. 

Que Eric García hiciera un partidazo y Oriol Romeu (traído del Girona) no jugase, que se haya instalado en MontjuÏc la idea de que el joven preparador estropea al equipo con las sustituciones, o que ninguno de los futbolistas lesionados haya vuelto a su mejor nivel son sólo pequeñas piedras en la mochila del técnico, quien, ahora sí, vive su peor momento.