Mazarambroz: el pueblo que camina o revienta

J.Moreno
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El alcalde batalla desde 2015 para ordenar la red de caminos públicos del municipio de 216 kilómetros cuadrados. Los recursos enredan sin horizonte el cumplimiento de la ordenanza

Mazarambroz: el pueblo que camina o revienta

José Manuel es cazador y se conoce al dedillo los 216 kilómetros cuadrados de Mazarambroz. También ayuda que sea alcalde de su pueblo desde 2015. Y que persista en el empeño de reabrir los caminos públicos usurpados desde antiguo por los propietarios de las tierras. Desde hace casi nueve años, mantiene vivo el ahínco de ordenar el tránsito por los 283,5 kilómetros de libertad de paso. «Es tan lento y desesperante», reconoce en palabras a este diario sobre el viacrucis de imponer la legalidad. Entre los trazados considerados por el Consistorio de uso público pero vallados, uno pasa junto a la presa romana de Alcantarilla, declarada Bien de Interés Cultural en 2020.

El mazarambreño José Manuel Martín se incorporó al cargo y empezó a desanudar el sindiós de los caminos públicos. «Es un tema delicado que afecta a mucha gente. Grandes fincas y pequeñas», señala. Así, aprobó en 2017 la ordenanza municipal basada en el plano de las normas subsidiarias. Y ahí comenzó el enredo judicial con recursos de los propietarios.

«No me atrevo a dar una fecha», admite sobre el cumplimiento definitivo de la ordenanza en vigor. De momento, los juzgados han dado la razón al Ayuntamiento en dos de los cinco recursos presentados contra el inventario de caminos. «Nos dice que hemos hecho bien», comenta. Pero el horizonte temporal sigue brumoso por la probabilidad de que los recurrentes eleven el asunto al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

El alcalde de Mazarambroz, que ha enlazado tres legislaturas, encargó en 2018 al ingeniero técnico agrícola Mauricio Moraleda las pesquisas para identificar las vías de titularidad local, un documento conocido como inventario de caminos que debe ser aprobado en pleno y sirve como sustento de la ordenanza municipal.

Precisamente, la falta de esta base en la aprobación de la ordenanza de 2017 vapuleó el documento. La sala de lo contencioso-administrativo sección primera del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha declaró en 2022 la nulidad de la ordenanza de caminos del Ayuntamiento de Mazarambroz porque no había aprobado entonces el inventario de caminos.

Un varapalo del que José Manuel se recuperó enseguida con una elaboración de un nuevo documento «en tiempo récord». Tanto, que entró en vigor a mediados de diciembre de 2022. Pero las medidas cautelares impuestas por un juzgado impiden de momento su cumplimiento hasta la resolución de los recursos. El Ayuntamiento había iniciado los expedientes sancionadores para facilitar las aperturas, pero tuvo que recular. «Empatizo con la gente que presenta los recursos. No me enfado», apostilla.

Las asociaciones de senderismo alientan también la perseverancia de José Manuel, quien toma como símbolo de su batalla el conocido como Camino del Rey; precisamente, el que pasa junto a la presa romana. «Abriendo este camino, lo demás va a ser más fácil», sostiene.

«Es un sitio que merece la pena ver. Es curioso para quien le guste el patrimonio», promociona este paraje en medio de la raña de los Montes de Toledo.

José Manuel reprocha la falta de un movimiento social más fuerte que defienda la apertura de los caminos públicos. Mazarambroz se ha convertido en «una punta de lanza» que ha animado a más ayuntamientos a desenredar el marasmo de la apertura.

«Hay que ir con la máxima ilusión de defender lo público», subraya José Manuel aunque reconozca que el embrollo pueda propiciar el desánimo y las ganas de tirar la toalla. No es su caso. Tiene entre ceja y ceja abrir esos 75 caminos, veredas y carriles; están identificados con sus coordenadas, con un recorrido total de 283,5 kilómetros en un inventario de caminos que recurrió a 10 fuentes como garantía judicial.

José Manuel ha pergeñado dos rutas que desentrañan los Montes de Toledo, guardadas de momento en un cajón hasta lograr la llave judicial para abrir los candados.