Se jubila el doctor que desafió a la covid-19

J.Moreno
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El Ayuntamiento de Yepes homenajea al médico de cabecera que luchó durante tres años por difundir su exitoso tratamiento. Ha ejercido durante más de 35 años en el municipio

Se jubila el doctor que desafió a la covid-19

El doctor Ignacio Morán aparcó durante tres años su afición más dilecta: pintar cuadros. «Los perpetro», bromeaba ayer en palabras a este diario. Este abandono temporal de su entretenimiento preferido evidencia la entrega de este médico de cabecera, obstinado en difundir el exitoso tratamiento que aplicó desde el inicio de la pandemia contra la Covid-19. Durante ese periodo, este asturiano (Langreo, 1958) alargaba tres horas su jornada regular en la consulta para atender a sus pacientes y después completaba los requerimientos para publicar un artículo científico de ámbito mundial.

Y logró que dos revistas científicas internacionales avalasen en sendos artículos los resultados en el primer año y medio de la pandemia. El primero versó sobre el balance de la aplicación del tratamiento con antihistamínicos y azitromicina en los pacientes de las residencias de ancianos de Yepes y Huerta de Valdecarábanos. El segundo, sobre los más de 400 atendidos en su consulta del centro de salud.

«En estos tres años, no he hecho otra cosa que trabajar. Abandoné la pintura porque sólo tenía tiempo para la Covid. Y sacar los datos para la publicación y comunicarlo al resto del mundo», explica sobre un tratamiento «fácil, accesible y barato».

El doctor Morán, quien cumplirá en noviembre los 65 años, ha estado flanqueado durante este tiempo por las médicas Judith Alvarenga y Karina Villar, quienes han firmado también los dos artículos publicados en enero de 2021 en la revista 'Pulmonary Pharmacology & Therapeutics'y en abril de 2023 en Heliyon.

El aval del tratamiento anticovid radica en la baja tasa de mortalidad entre los más de 500 pacientes a los que los doctores Morán y Alvarenga administraron las propiedades antivirales e inmunomoduladoras de los antihistamínicos y la azitromicina.

«Estos fármacos actúan sinérgicamente en las primeras etapas de la enfermedad, por lo que es fundamental iniciar el tratamiento lo antes posible», aseveraban los doctores en el segundo artículo científico, una ampliación de la experiencia con los ancianos de las residencias. Por exigencias editoras, los médicos dividieron en dos los estudios.

«Si el paciente se cura, es porque estás haciendo las cosas bien. No hay por qué esperar a un fármaco milagroso», subraya el médico, cuyo trabajo no tuvo resonancia en las administraciones públicas. E hizo un derroche de intentos. «Lamentablemente, las administraciones públicas no nos han hecho ningún caso, ni nos han apoyado», reprocha.

Mientras, el doctor Morán y su compañera Alvarenga controlaban el transcurso de la enfermedad y atendían más enfermedades en el centro de salud. «Hemos estado muy tranquilos», indica el médico, quien recomendaba la toma de antihistamínicos para frenar la transmisión de la enfermedad.

El doctor Morán regresará el día 24 a la consulta en el centro de salud de Yepes para cumplir con la última jornada laboral. Pero el Ayuntamiento organizó el día 7 la despedida oficial a sus casi 36 años de dedicación al municipio. El alcalde, Tomás Manuel Arribas, encabezó un reconocimiento, alentado después mediante las redes sociales por los vecinos de la localidad.

Quizá usó un compás para seleccionar Yepes en aquel año 1987. Porque el doctor Morán dibujó círculos concéntricos con Madrid como eje para elegir poblaciones donde ejercer una carrera que tempraneó en el Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera.

 Don Ignacio, como lo llaman los yeperos, regresará el día 24 y leerá en el libro de firmas las dedicatorias. «Mil gracias», repiten sus pacientes.