De la mano hacia el futuro

M.H. (SPC)
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La conservación del medio ambiente necesita de la agricultura y la ganadería. La legislación para mantener la naturaleza en buen estado no puede hacerse de espaldas a las dos actividades que más han ayudado a moldear los paisajes que disfrutamos

De la mano hacia el futuro

Vivimos en un continente en el que apenas queda un palmo de terreno que no haya sido modificado por el hombre de una u otra manera. A lo largo de los siglos, diferentes acciones o construcciones han ido moldeando los paisajes hasta alcanzar el estado que tienen ahora. Incluso los bosques más recónditos o las llanuras más desoladas tienen la firma del ser humano. Ciudades y pueblos, vías de comunicación, minería a cielo abierto, presas, canales… y, por supuesto, la agricultura y la ganadería, que son sin duda los factores más importantes para que lo que vemos por la ventanilla del coche cuando viajamos tenga el aspecto que tiene.

Estos cambios provocados por la actividad agraria con el paso del tiempo no son ni buenos ni malos, simplemente han provocado la aparición de nuevos ecosistemas a los que la fauna y la flora se han ido adaptando. Un ejemplo claro son las llanuras cerealistas, en muchos casos antiguos bosques, en las que medran especies esteparias como alcaravanes, perdices, alondras o avutardas. De estas últimas, la Meseta Norte tiene la mayor población del mundo; unas avutardas que no estarían ahí si no se hubiera deforestado esa zona en tiempos pasados.

La ganadería extensiva, gracias a la acción continuada de los rebaños sobre matorral y arbolado, han contribuido a crear ecosistemas diversos en los que los pastizales se alternan con los bosques, creando diferentes nichos para que especies variadas de plantas y animales puedan desarrollarse. Ejemplo de ello lo encontramos en la perdiz pardilla, habitante de las zonas de montaña de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos que, ante la paulatina mengua de la cabaña extensiva y la ausencia de cultivos de centeno de subsistencia en este medio ha visto cómo los claros en la vegetación que necesitaba ya no están disponibles, lo cual es una de las causas de que la especie no levante cabeza a pesar de haberse tomado medidas como la prohibición de la caza hace lustros.

De la mano  hacia el futuroDe la mano hacia el futuro - Foto: Javier PozoSin embargo, en los tiempo actuales se está dando la paradoja de que, para conservar esos paisajes moldeados por agricultura y ganadería, lo que se pretende es limitar y restringir estas actividades. Es innegable que tanto la manera de cultivar como el manejo de los animales de granja han sufrido importantes cambios durante las últimas décadas. Y eso cambios, en algunos casos, han implicado efectos indeseados en el medio ambiente; efectos que, obviamente, han de corregirse. El problema es que quienes se encargan de regular estos aspectos se encuentran en muchos casos demasiado distantes de la actividad agraria y marran el tiro al adoptar medidas que ponen en riesgo la propia actividad, imprescindible para mantener esos ecosistemas que se quieren conservar.

Las protestas de agricultores y ganaderos de los últimos meses demandaban que esta realidad se tuviera en cuenta por parte de las autoridades comunitarias y que no se legislara de espaldas a un sector primario que es el que más hace por el medio ambiente y además el primer interesado en que se conserve en buenas condiciones. Hacen falta pastos sanos, acuíferos limpios y suelos fértiles para que ambas actividades tengan futuro, pero si para conseguirlo se borra de un plumazo a agricultores y ganaderos no se habrá conseguido nada.

Agricultura familiar.

Para conseguir esa necesaria simbiosis entre agricultura, ganadería y naturaleza, la organización agraria UPA, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente que se ha celebrado este miércoles, ha lanzado un alegato en favor de lo que creen que es la solución: la agricultura familiar. Con profesionales que residen y trabajan en el medio rural y cuya principal renta y dedicación radica en la actividad agrícola y ganadera, este modelo aplica métodos de producción ambientalmente sostenibles y conserva el patrimonio natural y cultural, argumentan. UPA ha querido aprovechar esta fecha tan señalada para reclamar un «impulso firme» a este modelo frente a «la agricultura industrial, las grandes explotaciones y a una agricultura especulativa sustentada por fondos de inversión».

UPA ha reclamado, como lleva tiempo haciendo, la promulgación urgente de una Ley de Agricultura Familiar que sirva para establecer prioridades de apoyo y otras medidas de fomento diferenciadas. También es necesario, aseguran, desarrollar acciones con el objetivo de dar la importancia que tiene a las diversas funciones que ejerce la Agricultura Familiar en el ámbito social, económico y ambiental.

La organización ha puesto de manifiesto el contexto social y mediático en el que se vienen difundiendo discursos y mensajes en contra de la PAC, de negación ante el cambio climático y de rechazo ante la Agenda 2030 y el Pacto Verde. UPA cree que estos mensajes se basan en «falacias y falsedades promovidas y fomentadas desde ámbitos muy próximos al ideario de la ultraderecha». Frente a estos mensajes, defiende una Política Agraria Común fuerte pero adaptada a las necesidades reales de la agricultura familiar, flexibilizando la aplicación de determinadas medidas que se demuestran perjudiciales para la viabilidad de ese modelo de agricultura social.

«En el campo no somos negacionistas del cambio climático ni de sus terribles consecuencias actuales y futuras en el sector agrario, sino todo lo contrario», señalan desde la organización agraria. «Exigimos acciones urgentes de adaptación y mitigación, y contribuimos desde nuestro trabajo con acciones divulgativas y de asesoramiento a fomentar prácticas que favorezcan la adaptación y resiliencia del sector agrario ante este cambio climático, o mejor dicho, crisis climática».

UPA reclama que se establezcan apoyos para los agricultores y ganaderos por su condición de «primeros afectados por crisis climática». Ello requiere de voluntad política y recursos públicos en asuntos como la gestión del agua, los seguros agrarios, la investigación y la gestión de los suelos, entre otras acciones. Además, se declara a favor de los ambiciosos objetivos mundiales de la Agenda 2030: «Somos una organización progresista y solidaria que asume como propios y apoya la consecución de esos grandes retos con las diversas medidas contempladas en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) que conforman la Agenda 2030, y en los que la agricultura familiar se ve totalmente reflejada e identificada».

«Nadie más que nosotros, y en UPA nunca nos cansaremos de repetirlo, está interesado en avanzar en los objetivos que marca el Pacto Verde Europeo», han asegurado. «Sólo con un futuro de plena sostenibilidad será sostenible nuestra actividad. Pero ello debe ser compatible con adaptar las diferentes estrategias del Pacto Verde (entre ellas 'De la granja a la Mesa') y los objetivos que preconizan a la realidad, y ello dentro de la necesidad de una transición justa, especialmente desde los aspectos sociales que garanticen la viabilidad de la agricultura familiar».

UPA ha recordado la importancia de que se impongan las mismas normas y exigencias (muchas de ellas de carácter medioambiental) a los productos que vienen de fuera de la UE que a las producciones europeas, con reciprocidad en las relaciones comerciales con terceros países (las denominadas cláusulas espejo).

 

Las seis medidas de UPA.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente y ante la proximidad de las elecciones europeas, UPA ha enumerado seis medidas de apoyo a la agricultura y la ganadería.

1-Refuerzo de la PAC, actualizando su presupuesto en consonancia con la importancia de la producción sostenible de alimentos y al nivel de requisitos adaptado al modelo de agricultura familiar.

2-Asegurar un comercio justo con terceros países que garantice la reciprocidad en materia de estándares productivos (y en especial medioambientales) mediante la aplicación de las llamadas cláusulas espejo y en beneficio de una mayor transparencia, tanto para los productores como para los propios consumidores.

3-Apoyo a los objetivos del Pacto Verde Europeo siempre y cuando se haga de forma compatible y adaptando las estrategias a la realidad de la actividad agrícola y ganadera, en especial de la agricultura familiar.

4-Medidas específicas e incentivadoras en materia de adaptación y mitigación ante la crisis climática con objeto de cumplir los compromisos de la UE y reforzar el conocimiento e información de los riesgos y consecuencias del cambio climático.

5-Demanda de un Plan de Acción a nivel europeo para fomentar y conservar la ganadería extensiva por sus valores económicos, ambientales y sociales.

6-Fomento de la agricultura y ganadería ecológicas, la agroecología y la agricultura regenerativa como modelos de producción perfectamente identificados con la agricultura familiar.