Sánchez Adalid traslada Getsemaní a Toledo

Á. de la Paz
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El pregón de Semana Santa desvela el significado catequético de todas las procesiones que recorrerán la ciudad durante diez días y remarca el vínculo con la Jerusalén donde murió Cristo

Sánchez Adalid traslada Getsemaní a Toledo - Foto: OSCAR HUERTAS

El escritor y sacerdote Jesús Sánchez Adalid anunció la llegada de la Semana Santa a la ciudad, una celebración que más allá del mero ejercicio de «memoria histórica» que se renueva cada primavera, «es un acontecimiento áspero y duro, pero abierto a la salvación». Durante el discurso que pronunció en la catedral primada, el ponente recorrió los paralelismos entre Jerusalén y Toledo, dos ciudades que «aunque separadas por la geografía y el tiempo, comparten un vínculo espiritual profundo». En ambas, la «fe y la devoción se han manifestado de manera conmovedora durante siglos y siglos».

El extremeño recordó que las dos ciudades son «crisol de influencias políticas y religiosas». El Huerto de los Olivos, el Monte Calvario o el Santo Sepulcro reviven en los toledanos escenarios de la catedral, las calles del Casco y las murallas que lo rodean. «Como Getsemaní, Toledo está rodeada de huertos de olivos y molinos de aceite», indicó.

«Ser toledano en Semana Santa no es un honor ni un título, es una responsabilidad, un sacrificio», aseguró. Sánchez Adalid recordó su presencia en la ciudad durante la Pascua de 2000, año jubilar. «La conozco bien, dejó huella en mí, no la he olvidado», remarcó.

Sánchez Adalid traslada Getsemaní a ToledoSánchez Adalid traslada Getsemaní a Toledo - Foto: OSCAR HUERTASSánchez Adalid definió a Toledo como un «faro de espiritualidad y tradición en el mundo entero». El pregón, una catequesis sobre la trascendencia del misterio pascual para los cristianos, desgranó el significado de todas las procesiones que a partir de mañana, Viernes de Dolores, y hasta el Domingo de Resurrección, realizarán sus estaciones de penitencia por las calles de la ciudad y celebró la pervivencia de la tradición tanto en Toledo como en el conjunto de la cristiandad. «Es una historia muy conocida y universal que, gracias a Dios, ha llegado hasta nuestros días», aseveró.

La celebración pascual es una efeméride que desborda el marco religioso. Se trata de una conmemoración que, más allá de credos, «une a toda la comunidad en torno a la Pasión de Cristo; sin duda, el hombre más importante de la historia de la humanidad». El pregón incidió en los aspectos culturales e históricos que encierran los días centrales del calendario litúrgico. Sánchez Adalid aludió al «momento de profunda reflexión para millones de personas en todo el mundo» que aflora en tales fechas, un recuerdo que ha sobrevivido el paso de dos milenios y que, sin embargo, «no ha perdido su hondo significado y nos conecta con un designio amoroso». El ponente reivindicó el «significado muy especial» que la Semana Santa disfruta y se felicitó por el asombro que aún genera en aquellos escritores y artistas que, «para que nunca se olvide», siguen representando «aquellas etapas dolorosas».

El arzobispo primado, Francisco Cerro Chaves; el alcalde, Carlos Velázquez; la presidenta de la Diputación provincial, Conchi Cedillo; o el presidente de la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Toledo, Juan Carlos Sánchez, entre otras autoridades, acudieron al acto que inauguró la Pascua toledana.