Francisco Muro de Iscar

MUY PERSONAL

Francisco Muro de Iscar

Periodista


La comedia del Club de las Mentiras

15/02/2024

Es posible que cuando Alberto Núñez Feijóo reconoció que, antes de su investidura frustrada, había hablado con Junts de un posible indulto de sus delitos, seguramente con la condición de reconocerlos y comprometerse a no volver a intentarlo, seguramente sabía que Puigdemont iba a contarlo en vísperas de las votaciones del 18F "a su manera", seguramente mintiendo.

Aparte de Sánchez, ¿quién puede fiarse de este farsante? No obstante, dudo que fuera una estrategia positiva y oportuna porque la campaña gallega se ha embarrado, la oposición independentista ha visto una posibilidad de acercarse a la victoria, el CIS de Tezanos ha hecho su contribución interesada, el PSOE, que estaba en caída libre, está dispuesto a cederlo todo al BNG con tal de derrotar al PP, Sumar está desaparecido, Podemos subido al autobús de la irrelevancia y Vox restando votos no a los partidos que combate sino al PP. Y Sánchez rezando para obtener un nuevo balón de oxígeno, acabar con Feijóo y dejar al PP en la nada.

Todos han acusado a Feijóo de mentir. Los que se han ganado un puesto de honor en "El Club de las Mentiras" -Sánchez en primer lugar, Marlaska, María Jesús Montero, Pilar Alegría, Óscar Puente y compañía- han salido desaforadamente contra el líder del PP. La mentira cínica se ha instalado en la política, la farsa encubre la realidad, la incoherencia es un ejercicio diario, la arrogancia oculta la indigencia argumental, no hay hechos, sólo interpretaciones interesadas y cínicas de la realidad. La gente no sabe a quién creer, es incapaz de procesar la borrachera de afirmaciones y datos falsos y consume por igual los hechos o las declaraciones disfrazados de noticias y la información real.

Aunque Machado escribió que "se miente más de la cuenta por falta de fantasía/ también la verdad se inventa", sobra fantasía para manipular a los ciudadanos. Basta con escuchar al presidente del Gobierno, el que negó cualquier pacto con Bildu "porque nos separa de ellos un abismo ético", el que vio delito de rebelión y terrorismo el 1-O y se comprometió a traer y poner ante la justicia a Puigdemont y luego le ofrece la amnistía. El que dice una cosa y la contraria en veinticuatro horas sin ruborizarse. El que prometió transparencia y oculta las negociaciones. El que retuerce las leyes a su conveniencia. El que permite o alienta el señalamiento de jueces y de periodistas. Y todos los de su partido -diputados, senadores, alcaldes, cargos públicos, militantes- responden "amén" al unísono como monaguillos de la nueva religión sanchista.

"Hay que eliminar la mentira de la política", escribió Manuela Carmena. "Mentir debería costar el cargo, dijo la periodista Soledad Gallego Díaz. Pero ni somos capaces de eliminar la mentira en la política ni le cuesta el cargo a nadie. "Los españoles se merecen un Gobierno que nos les mienta", dijo Rubalcaba un día y, con ese solo bagaje echó al PP del poder y lo ganó para el PSOE que, con Sánchez, ha desembocado en un partido donde la mentira es el arma más efectiva para mantenerse en el poder. "Yo ya no soy político, puedo decir la verdad", dijo Pablo Iglesias en un acto electoral. Quien encabezó un partido que quería "devolver la ética al ejercicio de la política" escribió: nos hemos cuidado de manipular nuestras fuentes, siempre privilegiadas para adaptarlas injustamente a nuestras hipótesis... Soy consciente de que reconociendo esto me arriesgo a ser criticado por una supuesta falta de neutralidad".

Triunfa la banalidad de la mentira, pero ¿cuánta mentira puede soportar la democracia? ¿Cuánta mentira podemos soportar los ciudadanos? Antonio Garrigues señaló que "a la vista del comportamiento del estamento político y del silencio de una sociedad civil acobardada, lo que hace falta en la vida pública es gente con valores que los defienda con grandeza". Lo veremos el 18F en Galicia.