Miguel Ángel Dionisio

El torreón de San Martín

Miguel Ángel Dionisio


Un gran cardenal

31/01/2024

Lo dijo Benedicto XVI. Ahí es nada. Y por tres veces, según contaba el obispo de Cienfuegos, Domingo Oropesa, a quien el papa se dirigía. El mismo pontífice que aseguró que nuestro protagonista era la persona que mejor había interpretado y aplicado el Concilio Vaticano II. Me refiero, lo habrán supuesto, al cardenal arzobispo de Toledo y primado de España, Marcelo González Martín. Don Marcelo, como era conocido por todos, desde sus tiempos de sacerdote en Valladolid.
Una figura que ha marcado la historia, no sólo eclesial, sino también social, cultural y política del Toledo de finales del siglo XX. Más aún, un personaje clave en la vida de la Iglesia y de la sociedad española, y de la Iglesia universal de su tiempo. Con el cardenal Tarancón fue el otro gran protagonista de la Transición en España. Y su palabra era escuchada siempre con atención tanto por amigos como por enemigos, que, como con toda gran figura histórica, han valorado su persona desde ángulos opuestos y, frecuentemente, apasionados.
Don Marcelo, después de una intensa labor sacerdotal en el Valladolid de los años cuarenta y cincuenta, conocido como brillante predicador pero también como defensor de la doctrina social de la Iglesia, denunciando, como en los famosos sermones de San Benito, la pobreza y miseria –lo que hizo que los jóvenes de la JOC, discretamente, le escoltaran de su casa a la iglesia para evitar que le detuvieran-, se convirtió en uno de los obispos más jóvenes de España, designado para Astorga, con una destacada actuación en el Concilio Vaticano II, pasando después a Barcelona y a Toledo. En la sede primada culminó su episcopado, dejando un extraordinario legado, en el que destaca el Seminario, la renovación conciliar en todos los ámbitos de la vida diocesana, la celebración del Sínodo o la proyección misionera. 
Toda esta brillante trayectoria vital puede ahora conocerse, de primera mano, descubriendo aspectos totalmente desconocidos, gracias a la biografía que acaba de publicarse sobre él, Don Marcelo. Navegante y sembrador, primer y grueso volumen -978 páginas-  escrito por quien fue su secretario durante 43 años, don Santiago Calvo, junto con José Luis Galán y Alberto González. Una obra que recoge no solo parte del riquísimo archivo personal del primado, custodiado en el Capitular de Toledo, sino el testimonio de primera mano de don Santiago, que nos ofrece datos que, de otro modo, serían totalmente desconocidos, descubriendo el papel, hasta ahora ignorado, de don Marcelo en cuestiones claves –como su intervención decisiva, que matiza la versión "oficial", en el "Caso Añoveros"- y que, con la distancia del tiempo, van acrecentando la figura del cardenal. Sin duda, uno de los grandes primados de Toledo, a la altura de Rada, Albornoz, Cisneros, Portocarrero, Lorenzana, Sancha, Gomá o Pla y Deniel.
Un libro imprescindible para conocer la historia de España de la segunda mitad del siglo XX. Con el que aprenderán. Y disfrutarán.