La receta de los 100 años

Europa Press
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La genética tiene mucho que decir en la longevidad de cada persona, pero los hábitos de vida son esenciales, así como tener una red social que te mantenga activo, no sufrir estrés y tener un carácter optimista

La receta de los 100 años

El reciente fallecimiento de la socialité icono de la moda Iris Apfel a los 102 años de edad ha hecho plantearse a muchos qué hay que hacer para llegar a esa edad. Y con esa vitalidad.

Investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) han reflexionado sobre si hay rasgos comunes entre las personas centenarias y si la sociedad está preparada para el crecimiento de este sector en los próximos años. Recuerdan que la esperanza de vida de la población en todo el mundo va en aumento gracias al progreso global, que garantiza a los ciudadanos el acceso a la atención sanitaria, el saneamiento, la educación y la lucha continua contra el hambre, lo que hará que las personas centenarias serán cada vez más.

Así, señalan que durante siglos, la esperanza de vida de la población mundial permaneció fijada en torno a los 30 años, hasta principios del siglo XX que, gracias a las mejoras en áreas como la higiene, la expansión de los antibióticos y el acceso a la vacunación empezó a crecer, una tendencia que sigue y no se espera que se detenga en un breve plazo de tiempo.

Según la División de Población de las Naciones Unidas, la esperanza de vida global al nacer alcanzó los 72,8 años en 2019, una mejora de casi 9 años respecto a 1990. Se prevé que nuevas reducciones de la mortalidad darán lugar a una longevidad global media de unos 77,2 años para 2050.

Dentro de estos datos, en las últimas décadas la cantidad de personas que llegan a los 100 años se ha disparado sustancialmente. En el mundo había cerca de medio millón de centenarios en 2015, más de cuatro veces la cifra de las personas centenarias del año 1990, según estimaciones según estimaciones de las Naciones Unidas. Y se espera que este crecimiento se acelere: las proyecciones anticipan que en 2050 habrá 3,7 millones de centenarios en el mundo.

¿Cuál es el secreto para alcanzar el siglo? «No existe un punto de vista demográfico separado del social. La demografía calcula, en las condiciones de un momento dado en el tiempo, cuál es la probabilidad de que un bebé recién nacido alcance los 100 años en Cataluña. Este indicador ha sido del 2 por ciento en los hombres y del 4 por ciento en las mujeres», explica Pau Miret, demógrafo del Centro de Estudios Demográficos y profesor colaborador de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «Así que podríamos decir que el secreto para vivir muchos años desde el punto de vista exclusivamente demográfico es nacer mujer, algo que no podemos elegir», bromea.

Bases biológicas

Salvador Macip, médico y director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, investiga las bases biológicas del envejecimiento desde hace más de 25 años, siempre con la idea de entender por qué envejecemos para poder buscar después formas de retardar este proceso.

«En mi laboratorio actualmente trabajamos en varias líneas en torno a este tema, sobre todo para buscar marcadores que nos permitan saber la edad real de nuestros tejidos y definir dianas terapéuticas. También investigamos fármacos y otras intervenciones que puedan mejorar el envejecimiento», explica sobre los avances de su investigación.

«Entre otros aspectos, hemos mejorado un 30 por ciento la esperanza de vida de unos ratones y, lo más importante, un 400 por ciento su salud en el tramo final de la vida. También estamos estudiando la respuesta a cambios dietarios en mujeres menopáusicas, para ver si tienen algún efecto en el envejecimiento que experimenta esta población», añade.

Los expertos concluyen que no hay una fórmula única para llegar a los 100 años en buenas condiciones, ni pueden determinar con certeza por qué algunas personas viven más que otras.

«Existen muchos factores que sabemos que determinan cómo envejecemos, y posiblemente no los conocemos todos -precisa Macip-. Hay factores genéticos que dependen de lo que heredamos de nuestros padres, y otros están relacionados con el entorno y los hábitos de vida, y el peso que tienen unos y otros todavía no está claro.

Hay consenso en que la genética tiene, sin duda, una gran incidencia en la longevidad, así como los hábitos saludables: una dieta equilibrada y sin muchos excesos, ejercicio moderado constante y no fumar ni beber son algunas de las recomendaciones de los expertos para conservar una buena salud y, a la vez, retrasar los procesos biológicos del envejecimiento.

«También es importante disponer de una buena red social que te mantenga activo, que es un factor que se menciona poco: si no se tienen motivos para vivir, no se llega a estas edades», apunta Macip.

Varios estudios a lo largo de los años han señalado que nuestro estado de ánimo tiene cierta incidencia sobre la longevidad. No sufrir estrés o ansiedad son algunos de los factores clave que nos hacen vivir más años. También son más longevas las personas que tienden al optimismo, que viven en pareja o están rodeadas de una comu nidad, y, por lo tanto, evitan el aislamiento. En cuanto a la personalidad, viven más las personas que no son impulsivas.