Ángel Villarino

RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


2024, ¿el año negro de la democracia?

22/12/2023

Desde que los griegos inventaron la democracia, nunca había votado tanta gente como está previsto que vote en 2024. Más de la mitad de la población mundial está llamada a las urnas. Al menos 76 países celebran elecciones, de los cuales unos cuarenta lo harán en procesos limpios, con capacidad real para cambiar el rumbo de las cosas. Se vota en algunas de las potencias más pobladas (India, Bangladesh, Indonesia, Mexico, Pakistán…) y algunas de las más ricas (Estados Unidos, Reino Unido…).
Si nos quedamos en los datos, podríamos colegir que estamos en el momento álgido de esta forma de gobierno. Pero votar es condición necesaria, pero no suficiente para la democracia y crece el temor de que presenciemos una ruidosa traca final. El principio del fin. Donald Trump podría volver a la Casa Blanca a pesar de haber intentado subvertir los resultados de 2020 negando la victoria de Joe Biden y lanzando a sus huestes sobre el Capitolio. Repetirá el partido de Andrés Manuel López Obrador en México, un presidente que está arrinconando a las voces discrepantes. En Turquía, Erdogán podría sumar más poder regional. En Rusia, Putin arrasará con todos sus oponentes en la cárcel, la cuneta o el exilio. En la India, un Frankenstein de veinte cabezas (de partidos teocráticos a comunistas) tratará de desbancar el nacionalismo extremo de Narendra Modi antes de que sea demasiado tarde. Y un largo etcétera.
Según el índice global de Freedom House, el saldo global de las libertades lleva 17 años achicándose y 2024 es un año particularmente delicado porque podría suponer un punto de inflexión para la democracia mundial. Los eslabones más débiles de la cadena, sobre todo en África, Latinoamérica y Asia, pero también en Europa del Este, están cayendo como fichas de dominó, entrando en regímenes híbridos de los que nadie sabe como se sale. Lo dicho, Feliz Navidad.