El toledano hotel Don Pedro acoge a 30 migrantes subsaharianos

Á. de la Paz
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Se trata de un grupo de jóvenes llegados a Canarias durante el mes de octubre y alojados de manera temporal en tal establecimiento de la avenida de Madrid

El hotel Don Pedro está situado en la avenida de Madrid. - Foto: Yolanda Lancha

El hotel Don Pedro de Toledo, emplazado en la avenida de Madrid de la capital regional, acoge desde la semana pasada a un grupo de unos 30 migrantes procedentes de diferentes países africanos y desembarcados en las costas canarias durante el pasado mes de octubre. La llegada de este grupo a la ciudad trata de aliviar la presión que sufre el territorio insular tras el aluvión de llegadas que han recibido en las últimas semanas. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones está repartiendo por diferentes localidades de la península a grupos reducidos -formados por algunas decenas de personas- para facilitar su acogida.

La provincia ha acogido a lo largo de la última semana a unos 40 migrantes, según los datos que la asociación Accem para la atención de refugiados facilitó a este periódico el pasado lunes. La ciudad, por su parte, ha recibido a una treintena del total. Vecinos y trabajadores de la zona que rodea el hotel en el que se alojan han advertido la presencia de los recién llegados, un lote que arribó «el pasado viernes», según explica en inglés uno de los jóvenes subsaharianos. El colectivo que ha recalado en la ciudad de Toledo es íntegramente masculino, se sitúa entre los 18 y los 40 años y tiene su origen en los países del África subsahariana, principalmente Senegal y Mali, aunque también hay presencia de varones magrebíes.

El plan de Accem para el grupo de migrantes ahora en Toledo es «ver caso por caso» cuál es el mejor escenario posible para cada uno de ellos. Braulio Carlés, máximo responsable de la asociación en la región, apuesta por un itinerario personalizado para responder a la emergencia del modo más eficiente. La labor que los trabajadores sociales y los expertos jurídicos que colaboran con Accem desarrollarán en los próximos días se antoja fundamental. «Tenemos que ver qué perspectivas tienen, si quieren quedarse o prefieren marcharse a otros países».

Accem valorará el «expediente» de cada uno de los recién llegados. A partir de las circunstancias individuales, se plantearán diferentes medidas para la inclusión de los nuevos residentes en su lugar de acogida. Si deciden permanecer en España, se les ofrecerá la «enseñanza del idioma» y, en etapas posteriores, las diferentes opciones educativas o laborales que les faciliten «cómo quedarse». En el caso de que los migrantes entiendan que su futuro pasa por un proyecto lejos de Toledo, Accem también remarca su compromiso de acompañamiento.

«Queremos hacerlo todo lo más fácil posible», asegura Carlés. «Está llegando mucha gente, pero esto no es una invasión», insiste. Las personas que se afanan en la acogida recuerdan los «riesgos» que corren quienes se embarcan en cayucos o pateras para llegar a Europa en busca de la «vida digna» que sus países de nacimiento, «sociedades que no tienen futuro», les niegan. «No se puede ser indiferente, ocurra en África, Gaza o Ucrania», proclama el representante regional de Accem, quien invoca la solidaridad de una sociedad «exenta de riesgos» y con la capacidad económica suficiente.

La presencia visible de los nuevos huéspedes en el barrio de San Antón no ha generado ningún problema de convivencia. Aunque entre el grupo acogido en Toledo sólo hay hombres, en el colectivo que ha recibido la provincia de Guadalajara la presencia femenina es exclusiva.