Pionyang descarta cualquier reconciliación con Seúl

EFE
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Corea del Norte recuerda las alianzas de su vecino del sur con "fuerzas extranjeras" con el objetivo de colapsar el régimen de Kim Jong-un y anuncia el lanzamiento para 2024 de tres nuevos satélites espías para vigilar los movimientos de los enemigos

Imagen de Archivo del líder norcoreano, Kim Jong-un. - Foto: EFE/EPA/VLADIMIR SMIRNOV / SPUTNIK / KREMLIN POOL

El líder norcoreano, Kim Jong-un, ha dicho al término de un importante plenario del partido único que descarta cualquier tipo de reconciliación o unificación con el Sur y que su régimen lanzará en 2024 otros tres satélites para poder vigilar mejor los movimientos militares en su entorno, informaron hoy medios estatales.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, dijo que no considera a Seúl como una contraparte para la reconciliación y la unificación, diciendo que el país vecino "ha declarado al Norte como su principal enemigo, por lo que el partido ha llegado a la conclusión que la unificación no es posible", afirmó en declaraciones recogidas por la agencia estatal KCNA.

Kim dijo que se debe producir un "cambio fundamental" en el trato con Corea del Sur y añadió que las relaciones intercoreanas se han convertido en las de "dos países hostiles" o "países en estado de combate".

"No debemos cometer el error de considerarlos como una contraparte para la reconciliación y la unificación, ya que Corea del Sur nos ha declarado su principal enemigo y se confabuló con fuerzas extranjeras mientras busca el colapso de nuestro régimen y la unificación por absorción", añadió Kim.

En la reunión plenaria del partido del año pasado, Kim calificó a Corea del Sur de "enemigo indudable" y pidió un aumento "exponencial" del arsenal nuclear del país y el desarrollo de armas nucleares tácticas.

Este domingo, el hermético país también anunció que pretende lanzar tres satélites espías más en 2024, según informaron medios estatales, después del primer lanzamiento exitoso por parte de Pionyang en noviembre.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, estableció este objetivo al concluir en la víspera una importante reunión plenaria de cinco días de su partido, según detalló hoy la agencia estatal norcoreana KCNA.

"A partir de la experiencia del lanzamiento y operación exitosa del primer satélite espía en 2023 en el sector de desarrollo espacial, se reveló la tarea de lanzar tres satélites espía más en 2024 y se discutieron medidas integrales para estimular el desarrollo de la tecnología de la ciencia espacial", señaló KCNA.

El anuncio del Norte se produce después de que dijeran en noviembre haber puesto en órbita su primer satélite espía, y que según Pionyang, ha tomado ya imágenes de instalaciones militares estadounidenses en San Diego y Japón, así como el Canal de Suez en Egipto, entre otros.

Corea del Norte, que ha dicho haber tomado también imágenes de bases militares estadounidenses en la isla de Guam, no ha mostrado de momento ninguna foto de las obtenidas por su nuevo satélite, puesto en órbita el pasado 21 de noviembre.

Al finalizar el encuentro de cinco días, el líder norcoreano también destacó la importancia de fortalecer las capacidades militares del país y "desarrollar potentes equipos armados no tripulados y medios para la guerra electrónica" en un intento por implementar mejor sus proyectos clave de defensa.

"Necesitamos responder rápidamente a una posible crisis nuclear y movilizar todos los medios físicos, incluida la fuerza nuclear, en un intento por acelerar los preparativos para el gran evento de poner todo el territorio de Corea del Sur bajo nuestro control", dijo Kim.

Corea del Norte cierra 2023 tras haber hecho exhibición de su músculo militar con varias novedades armamentísticas (un torpedo nuclear, un submarino con capacidad para lanzar varios misiles balísticos, su primer satélite espía o su primer ICBM de combustible sólido).

A eso hay que sumar que Pionyang ha optado por reforzar sus lazos con Pekín y Moscú, que han vetado nuevas sanciones contra el régimen y parecen brindarle a su vez ciertas garantías de seguridad en un marco global marcado por las guerras en Israel y Ucrania y el creciente enconamiento entre autocracias y Estados que se consideran democráticos.