¿Por qué el Estado Islámico ataca a Rusia?

Agencias
-

El yihadismo castiga a Vladímir Putin por la participación de sus tropas en los conflictos de Siria y del Sahel africano

La bandera rusa ondea a media asta en la Plaza Roja de Moscú - Foto: EFE / EPA / SERGEI ILNITSKY

La masacre perpetrada por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), se produce después de una serie de amenazas previas a Moscú y supone una represalia de la organización yihadista ante la participación de Rusia en la guerra de Siria, donde el Ejército del Kremlin intervino para evitar el derrocamiento de Bachar al Asad y ahora mantiene su respaldo en la lucha contra los insurgentes,  y los conflictos del Sahel africano.

«Los combatientes del Estado Islámico atacaron una gran agrupación de cristianos en la ciudad de Krasnogorsk, en las afueras de la capital rusa, Moscú, y mataron e hirieron a cientos de personas y causaron una gran destrucción en el lugar antes de retirarse a sus bases de manera segura», comunicó el grupo terrorista.

El Estado Islámico (EI) está activo en Rusia en los estados musulmanes de la antigua Asia Central soviética.  El Islam es la segunda religión de la Federación rusa, donde residen 20 millones de musulmanes.

El  terrorismo siempre es impredecible, pero hubo una serie de amenazas previas. El 8 de marzo, diversas embajadas occidentales, incluida la de Estados Unidos, advirtieron a sus nacionales en Rusia sobre la posibilidad de atentados inminentes en el país, especialmente en grandes eventos en Moscú.

Un día antes, el 7 de marzo, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia anunció haber matado en la provincia de Kaluga una célula del EI que pretendía atentar contra una sinagoga en Moscú.

El 3 de marzo, las fuerzas de seguridad rusas eliminaron a seis supuestos yihadistas en una operación en Ingushetia, en el Cáucaso Norte. El Comité Nacional Antiterrorista informó que los fallecidos eran miembros del EI.

El ataque en Moscú está precedido de otra acción contra intereses rusos. En septiembre de 2023, el  yihadismo reivindicó un atentado cerca de la embajada rusa en Kabul, donde perecieron el segundo secretario y un guardia de seguridad. Más atrás en el tiempo, en septiembre de 2015, a petición del presidente Bachar al Asad, Rusia comenzó a apoyar al Gobierno sirio contra los rebeldes opositores y los grupos yihadistas, incluido el EI. Su intervención fue clave para aplacar la rebelión y derrotar al islamismo, que había anexado territorios en Siria a su califato en Irak.

Yihadistas de repúblicas rusas del Cáucaso se unieron al EI en Siria para luchar contra las fuerzas de su propio país y algunos regresaron a Rusia tras el conflicto, representando una amenaza para Moscú.

Por otra parte, la inestabilidad en el Sahel ha llevado a golpes de Estado prorrusos en Níger, Mali y Burkina Faso, con la presencia de mercenarios de Wagner en la lucha antiterrorista de esos países, donde hay gran presencia del Estado Islámico y también de grupos leales a Al Qaeda. Algunas regiones de Mali se han convertido en un campo de batalla entre el EI y las fuerzas del Gobierno, apoyado por Moscú.