Se vende club con ventaja fiscal y vistas al palacio de Mónaco

Luis Miguel Pascual (EFE)
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El ruso Dimitri Rybolovle se harta del pozo sin fondo en el que se ha convertido el equipo del principado y vende las dos partes que le corresponden 13 años después de haberlas comprado por un simbólico euro

Se vende club con ventaja fiscal y vistas al palacio de Mónaco - Foto: Efe

Comprar un equipo de fútbol no es ningún negocio redondo, pero en el caso del Mónaco tiene dos ventajas competitivas: una fiscalidad favorable ligada a un país con una cotización casi inexistente y la posibilidad de entrar en contacto con el palacio del príncipe.

El multimillonario ruso Dimitri Rybolovlev ya se ha cansado de ambas y trece años después de haber adquirido por un euro simbólico dos tercios de la entidad -el resto queda en manos del palacio- ha encargado a un banco de negocios buscar un eventual comprador.

Un síntoma de que la aventura deportiva de este oligarca que hizo fortuna con la compra de empresas públicas en su país y que se instaló en Mónaco, ya no necesita la influencia que le daba presentarse como propietario del club.

Trece años más tarde las relaciones con el Principado están rotas y el club sigue perdiendo dinero, lo que le ha llevado a abrir la puerta a la venta. Aunque el palacio tiene que dar el visto bueno a la transacción.

Según sus portavoces, Rybolovlev ha recibido ya alguna oferta, aunque no lo confirman, procedente de Estados Unidos y ahora queda por ver si están a un nivel suficiente como para compensar parte del dinero que ha invertido en algo más de una década.

El anuncio ha lanzado las especulaciones, siempre azarosas, sobre el precio de un club como el Mónaco.

Como elementos de comparación, en 2016 el inversor estadounidense Frank McCourt desembolsó 45 millones de euros para hacerse con el Olympique de Marsella; hace dos años, su compatriota John Textor puso sobre la mesa 800 para adquirir el Lyon.

La diferencia es que el segundo es propietario de su estadio y de un amplio patrimonio, mientras que el Marsella está de alquiler, al igual que le sucede al Mónaco con el Luis II.

Pérdidas financieras

Otro capítulo son las finanzas de la entidad. En el último ejercicio ya auditado por las autoridades deportivas de control de las cuentas (DNCG), el Mónaco presentó 86 millones de euros de ingresos y 231 millones de gastos, de los cuales 117 millones eran masa salarial.

En los últimos años el club ha variado significativamente su política deportiva para limitar esos gastos. Muy lejos queda ya el club que, de la mano de Ryvolovlev hizo venir al Principado a figuras de talla mundial como los colombianos Radamel Falcao y James Rodríguez.

Las ventajas fiscales del Principado eran entonces un argumento de peso para poder pagar salarios muy por encima de otros clubes de la liga francesa, en competencia directa con las grandes entidades del continente.

El balance deportivo fue extraordinario: Subió al equipo a primera división en 2012, ganó la octava liga en 2017, cuando también jugó las semifinales de la Liga de Campeones, dos años más tarde de haber llegado a los cuartos.

Pero tras esos hitos, el oligarca decidió cambiar de política y convertirse en un club vendedor, en busca de un superávit que aligerara sus pérdidas. El principal símbolo de esa transformación fue el traspaso en 2017 de Kylian Mbappé al París Saint-Germain por 180 millones de euros, el segundo más elevado de la historia.

Sin estrellas, el valor del club es inferior, y eso también pesará negativamente en las negociaciones con el futuro comprador.

Otro elemento en contra, ligado también a la especificidad del Mónaco, es su escaso atractivo para los menos de 40.000 habitantes del peñón, de los que solo un cuarto tienen la nacionalidad monegasca.

El club apenas genera ingresos por la venta de entradas o de productos derivados, una desventaja que apenas se compensa por su favorable régimen fiscal.

Los expertos consideran que todos esos elementos pesarán a la hora de ponerle precio al club, pero también alertan de que habrá que estar pendiente de otra variable: la televisión.

La Liga francesa está en pleno proceso de venta de los derechos de retransmisión entre 2025 y 2029. La primera subasta quedó desierta porque ninguno de los canales alcanzó las cifras a las que aspira la patronal de los clubes.

Si el precio final está por debajo de los 600 millones de euros por temporada, el precio del Mónaco caerá. Si, como esperan los responsables de la Liga, roza los 1.000 millones, Ryvolovlev podrá ser más exigente.

Así, la prensa francesa ha abierto una amplia horquilla de precios, que abarca desde los 172 a los 258 millones de euros, aunque algún experto sostiene que se puede ser muy superior.

Porque siempre hay algún millonario dispuesto a hacer negocios en el peñón del Mediterráneo y el club de fútbol tiene las llaves para acercarse al príncipe.