Juan Bravo

BAJO EL VOLCÁN

Juan Bravo


Los errores del pasado

14/04/2024

Por primera vez, tras cuarenta y cuatro años de democracia plena, el CIS anuncia, para las inminentes elecciones vascas el sorpaso de Bildu al PNV, por un margen reducido de votos, pero sorpaso. Parece predecible que el PSOE, pese a los bandazos imprevisibles de Sánchez, se mantenga fiel hasta el final al PNV, apoyando a Imanol Pradales, con lo que, en apariencia todo más o menos seguiría igual: o sea un Euskadi enriquecido, privilegiado, merced a sus anacrónicos foros, con respecto a Cantabria y, no digamos, a Castilla; un Euskadi que navega viento en popa y a toda vela hacia el futuro, con cerca de un setenta y cinco por ciento de la población para quienes la idea de España es algo superado o semisuperado, por cuanto su filosofía imperante, más cerca de la gabarra que de la cultura stricto sensu, dista de aquí a Lima de aquellos intelectuales vascos admirables que fueran Unamuno, Baroja, Maeztu, etc.
Se saben fuertes, seguros, ricos, colmados, y tienen plena conciencia de que podrían salir de España cuando y como quisieran; y si, de momento, optan por mantenerse quietos, es por pura estrategia e interés –también por la incógnita que representa el hipotético número de quienes se sienten vascos y españoles, esto último, merced a un cada vez más difuso sentimiento paterno o materno–. Fuera de eso, y pese a servirse del castellano como lengua materna (y que, por cierto, la hablan, dejando el peculiar acento, bastante más correctamente que algunos españoles), están convencidos de que tan sólo un débil hilo los une a la Nación española. Y es que, dejando a un lado fanatismos y fobias, su sentido práctico, en un mundo convulso en que vivimos, les susurra a cada momento que salir del paraguas de Europa, y sin unas fuerzas armadas como los nuevos tiempos exigen, sería una temeridad tan grande como cuando aquel vizcaíno se alza en armas contra Don Quijote de la Mancha.
Volviendo a los próximos comicios y al sondeo del CIS, uno no puede menos de acordarse, con la siempre risa hilarante que nos produce Zapatero, de aquel reiterado hasta la saciedad "Hemos vencido a ETA". Zapatero, que fue la decadencia, creíamos, máxima en materia política, estaba convencido de que, controlando los medios de comunicación, en especial TVE, que lo tenía fascinado, y repitiendo la misma canción como los maestros infantiles, le bastaba, por más que la sonrisilla lo traicionara, y por más que, llegado el momento del repliegue, imitara a la perfección a las marmotas, igualico, igualico que ese tremendo ventajista catalán que huyó de España en el maletero de un coche. ¡Joder qué gloriosa banda!
Pero, para error de bulto, el cometido por Felipe González, en 1987, con aquel nefasto "acuerdo político" entre el PNV y PSE-EE para sustentar un gobierno de coalición, dejando el tan delicado asunto de la educación en manos de Ardanza (que fallecía hace unos días sin poder ver la dichosa gabarra) y del cura Arzalluz, gran pope y culpable máximo, junto a su homónimo catalán (el del 3%), intocable como el Emérito, del desaguisado, por no hablar de desmembramiento, de la España actual. La dejación de Txiki Benegas y de José María Jáuregui, con su ingenuidad o torpeza o avidez o miedo en una época que llovían bombas atizadas por doquier, tuvo como resultado una generación –ésta–, que es la que se dispone a concurrir a los comicios, para la que España es aquello que está allende las montañas, un país repleto de fachas, pobretones, feos, rapaces y vagos, que repetía, como Zapatero, Arana. Ellos, los hermosos, virtuosos y laboriosos –los "hermosos y dichosos", que decía Scott Fitzgerald–, están convencidos, por educación, que lo español es lo viejo, lo decrépito (incluso el PNV empieza a serlo); y de que la vieja dialéctica de la bomba lapa y el tiro en la nuca del facha marcó época. Ha bastado con que el zorro Otegi haya buscado un nuevo muñeco, le haya puesto el indumento apropiado (modernete, intelectualillo de antiguo PNN aplicado, acorde con su rostro ambiguo) y "a por ellos", que hay mucha tela que cortar y mucha riqueza de la que apropiarse. Los hay que piensan que la Historia cambia y evoluciona. Yo no.
Juan Bravo Castillo.  Domingo, 14 de abril de 2024 (93 aniversario de la proclamación de la Segunda República española).