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«Fenavin 2022 va a ser un balón de oxígeno muy importante"

Manuela Lillo
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Manuel Juliá (Puertollano, 1954) lleva la batuta en la dirección de Fenavin desde su primera edición , en 2001 y tras despedirse en 2019, vuelve con el reto de organizar esta feria en 2022 y también la de 2023.

«Fenavin 2022 va a ser un balón de oxígeno muy importante" - Foto: Tomás Fernández de Moya

Manuel Juliá (Puertollano, 1954) lleva la batuta en la dirección de Fenavin desde su primera edición , en 2001 y tras despedirse en 2019, vuelve con el reto de organizar esta feria en 2022 y también la de 2023. 

¿Qué ha supuesto el que no se haya celebrado Fenavin en este 2021 debido a la pandemia?

Todo el sector de las ferias y el que basa su actividad en la cercanía y la relación humana ha sufrido un duro golpe por la pandemia contra la columna vertebral de este sector y entre ellos, el sector del vino. Fenavin no se ha podido celebrar durante la pandemia básicamente porque el esqueleto y la esencia de Fenavin es el contacto entre el comprador y el vendedor. Es un contacto más allá de lo virtual, ya que el vino es un producto muy relacionado con los sentidos y el auge de los sentidos en lo virtual es muy difícil. Para el sentido gustativo y olfativo es necesaria la feria y también el contacto personal entre comprador y vendedor. 

Desde esta realidad pandémica en la que vivía el mundo fue imposible celebrar Fenavin. Nosotros, desde el primer momento, apostamos porque teniendo en cuenta la gran cantidad de recursos de inteligencia humana que existen, lo que en otros momentos de la historia habría llevado cinco, seis o siete años, para descubrir una vacuna y conseguir la inmunidad de rebaño, se produciría con mucha más rapidez. En este sentido, ya preveíamos que para 2022 recuperaríamos el Fenavin de este 2021 y en 2023 ya se haría un Fenavin normal. 

¿Qué implica que Fenavin se haga el año que viene?

El hecho de que Fenavin se haga en 2022 creo que va a ser un balón de oxígeno muy, muy importante para todos los problemas que ha tenido el sector con la pandemia, problemas algunos que ya venían de antes, y nuevos que se han generado por la propia pandemia, basada fundamentalmente en la dificultad que ha habido para la realidad comercial y el cierre de restaurantes, hoteles, etc. Hay que recordar que hay un porcentaje importante de consumo ligado a ellos, sobre todo los vinos de más precio o caros. 

¿Tiene datos que reflejan esa afectación al sector?

Los datos que tenemos del año 2020 ya ponen de relieve cómo ha afectado al sector del vino. Por ejemplo, las empresas españolas que exportan vino han pasado en 2019 de 3.693 a 3.536 en 2020, un 4,25 por ciento menos. En el caso de la provincia de Ciudad Real han pasado de 271 a 239, lo que supone una caída de un 11,81 por ciento. A las zonas más periféricas, más alejadas del centro, la pandemia les ha afectado mucho más, y entre otras cosas porque Ciudad Real depende profundamente de la exportación. Estos son datos que hay que tener en cuenta. Otro dato importante que ha afectado son las existencias de vino: en 2019 había 57,3 millones de hectolitros y en 2020 aumentó a 65,1 millones, un 13,2 por ciento más. Es decir, los dos efectos más negativos de la pandemia han sido, por una parte, la minimización de la actividad comercial y, por otra, el aumento de las existencias, que tendrá una inducción sobre los precios. 

Todo eso también se ha notado en el consumo de vino, ¿no?

Efectivamente, ha caído por lo que comentaba. En España se consumieron 11 millones de hectolitros en 2019 y ha bajado un 17,3 por ciento. Todos los datos reflejan que la pandemia ha afectado negativamente al sector, pero creo que en las crisis lo que hay que hacer es resistir porque es absolutamente indudable que después de una crisis viene el despliegue y el crecimiento y en el caso de esta pandemia, aún siendo de una intensidad muchísimo mayor que en cualquier crisis, creo que tiene como positivo el que se estrecha más en el tiempo, ya que normalmente suelen durar 10-12 años, y que el despegue es mucho más potente y rápido. Si a eso se le une que ha habido recursos no usados, el líquido en manos del público que dicen los banqueros, hay excedentes monetarios que favorecerán el despegue. 

¿Cree que todo este contexto favorecerá la celebración de Fenavin en mayo del año que viene?

Pienso que en toda esta estructura macroeconómica, el salir con Fenavin en el año 2022 y poner a toda máquina nuestro instrumento comercial y de exportación va a ser muy importante porque va a haber un mercado ávido de comprar y ávido de vender. 

¿Cómo ha sido para usted a nivel personal el retomar este trabajo tras su despedida en 2019?

La verdad es que psicológicamente ya estaba hecho a lo que sentía que iba a ser mi vida hasta que Dios quiera, que era escribir en periódicos, libros, colaborar con televisión... Pensaba que dedicaría el cien por cien de mi tiempo a eso. En el momento en el que el presidente de la feria, José Manuel Caballero, me planteó volver, tuve mi reflexión sobre esta circunstancia y llegué a la conclusión de que lo mismo que he venido haciéndolo hasta ahora, es decir, quitándole horas al sueño, puedo seguir haciéndolo mientras la salud me respete. De momento me respeta, aunque he pasado alguna racha bastante negativa, pero que está absoluta y totalmente superada y, por lo tanto, mi fuerza física y mental está para poder seguir atendiendo esos dos grandes proyectos de vida que me he marcado: mi proyecto literario de escribir y el de director de Fenavin. 

El 1 de junio se abrió el plazo de inscripción en Fenavin 2022, ¿qué resultados arrojó en ese primer día?

Puedo decir que en el primer día hubo unas 100 inscripciones. Hay que tener en cuenta que tenemos dos tipos de inscripción, una individual y otra agrupada, la cual puede aglutinar a cinco, 15 o 20 bodegas. Lo que tenemos es alrededor de un centenar de inscripciones, pero teniendo en cuenta las veintitantas que se apuntaron agrupadas, podemos hacer una proyección con una media de 12-13 bodegas y decir que en el primer día se pudieron apuntar entre unas 180 y 200 bodegas y cooperativas. Para un primer día está muy bien teniendo en cuenta que en este caso se suelen apuntar las que no están y pretenden estar porque las que están ya saben que pueden continuar y se suelen apuntar más tarde. 

Después del año tan complicado que comentaba, ¿Fenavin puede ser una fuente de revitalización del sector?

Sin duda, Fenavin es como una gran pantalla multimedia que permite la interacción. Da enormes posibilidades de negocio. Hay que recordar que nos estamos moviendo en cientos de miles de contactos comerciales y muchas miles de reuniones concretas de 20 minutos. Desde el punto de vista del expositor, creo que tiene que estar al día en las últimas tendencias del vino porque Fenavin va a ayudar a aquellos que mejor entiendan el mercado, con el auge que hay en este momento del bag in box, los mercados para vinos sin alcohol o de baja graduación, el vino en lata, que está se está poniendo de moda, o los vinos aromatizados, al igual que siempre estarán crecientes los vinos ecológicos. 

¿Habrá cambios en el concepto de feria, una feria pospandemia?

Primero, nosotros estamos atentos a lo que pasa y mantenemos la estructura de la feria como la tenemos, pero pensando en elementos que puedan modular esa estructura. Por ejemplo, estamos pensando en la generación de unos locutorios para contactos entre compradores y vendedores; estamos haciendo un estudio sobre cuáles son los países en relación con la realidad pandémica en los que tenemos que incidir en la captación de compradores y estamos estudiando sistemas digitales para que cuando se produzca el contacto que se lleve ya todo trabajado prácticamente. Pero hay que tener en cuenta que la pandemia nos avisa con poco tiempo y tenemos que tener unos sistemas muy amplios de estructuración. Para mí es importante el otoño, ver si entonces estará todo el mundo vacunado. Ahí estructuraremos cómo debemos traer a los compradores o los sistemas a poner.

En 2019 se alcanzaron datos récord en cuanto a contactos comerciales, ¿Hay retos en ese sentido?

Eso, inevitablemente en 2022, en 2023 creo que sí, pero en 2022 no vamos a esa línea, a la línea de récord, de más expositores, de más compradores... Vamos a ir a una línea prudente, ya se decidirá en su momento, pero vamos a ir a una línea prudente, de no valorar tanto el récord como la calidad, el que hay una real posibilidad de negocio para las bodegas aunque tenga que haber menos bodegas. No vamos de ninguna de las maneras a volver a ver un récord en 2022.

¿Qué opina del nuevo pabellón?

Eso lo conoce mejor el presidente. Tengo que decir que me parece una gran gestión del presidente el haber entendido ya en su primera legislatura la necesidad que había de dotar a Fenavin de una estructura y el enorme empeño que sé que está poniendo en ello, es de agradecer profundamente ese trabajo para que tengamos entre 2022 y 2023 ya completamente el pabellón.

¿Ya no habrá carpas?

Eso tendremos que verlo si es en su totalidad. Cualquier feria puede tener una pequeña parte en carpas, pero lo importante es que el gran bloque de la feria sean unos pabellones de infraestructura estática y no volátil y que, además, ofrecerán una imagen moderna, renovada, que facilitarán el trabajo. Todo lo que es un pabellón y que, por muy bien que esté una carpa, no puede ofrecer.