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«La pandemia no puede ser excusa para el deterioro laboral»

C.S.Rubio
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Mañana, a partir de las 18.00 horas en YouTube, CCOO entregará su premio Abogados de Atocha, que en este año marcado por la pandemia quiere reconocer y poner en valor la solidaridad en el mundo del trabajo.

"La pandemia no puede ser excusa para dedeterioro laboral" - Foto: Javier Pozo

Mañana, a partir de las 18.00 horas en Youtube, CCOO entregará su premio Abogados de Atocha, que en este año marcado por la pandemia quiere reconocer y poner en valor la solidaridad en el mundo del trabajo. La cantautora albaceteña Rozalén será la encargada de poner voz a este galardón, que también contará con la presencia de Alejandro Ruiz Huerta, el último de los supervivientes de la matanza perpetrada el 24 de enero de 1977, cuando un grupo de pistoleros de la ultraderecha mataron a cinco personas y malhirieron a otras cuatro en un despacho laboralista de CCOO en la calle Atocha de Madrid. La reacción contra este atentado, pacífica pero firme y multitudinaria, marcó el proceso de transición democrática.

La solidaridad en el mundo del trabajo, premio Abogados de Atocha 2021. ¿Por qué?

Desde CCOO nos pareció importante que el premio Abogados de Atocha sirviera para poner en valor algo que para nosotros ha sido esencial en esa pandemia: el trabajo. Personas anónimas que se han jugado la vida y que han dado la cara. ¿A quien mejor que a la solidaridad en el trabajo se le podría entregar este año un premio como es el Abogados de Atocha, que de alguna manera marca lo que fue el inicio de las libertades en este país y una bandera para el mundo del trabajo?

Se ha puesto en valor el trabajo de lo sanitarios, pero también se ha dado visibilidad a colectivos como limpiadores, cuidadores, trabajadores de supermercados… ¿Tras la pandemia volverán a desaparecer?

En el marco del diálogo social abierto con el Gobierno central hemos puesto sobre la mesa cuestiones irrenunciables como que la reforma laboral de 2012 y la anterior sean derogadas, al menos en los aspectos más lesivos, precisamente para dar visibilidad a este colectivo de trabajadores que han estado jugando un papel esencial: los sanitarios, el mundo de la atención a nuestros mayores… Y que no se nos olviden tampoco esos riders, que nos han llevado a casa productos de primera necesidad y que no tenían ningún tipo de regulación laboral. Precisamente el último decreto ley sobre la mesa servirá para dársela.

El trabajo no tiene que estar nunca al servicio de la economía, esencialmente sirve para que la personas vivan bien. Esta pandemia nos debería de hacer reconsiderar que lo realmente importante son las personas. El principio de Estado del Bienestar que rigió en Europa después de la Segunda Gran Guerra, debería de volver a retomarse.

Esta pandemia ha servido para hacer visibles a estos colectivos y debe seguir así una vez que todo esto haya pasado. Nadie podría haber imaginado que estas personas invisibles iban a jugarse literalmente la vida, cobrando muchas veces salarios de miseria, para cuidar a las personas mayores, en los comercios, en la logística… Todos han estado ahí, dando el callo.

La pandemia también a destapado problemas laborales y ha creado otros nuevos. Son cuestiones como la conciliación, el teletrabajo, el aumento de la siniestralidad...

Hay que darle una vuelta a todo. Cuando peor están las cosas, se notan mucho más las carencias en material laboral.

El teletrabajo nunca se puede confundir con la conciliación. Teletrabajar no es estar en casa haciendo la comida o cuidando a los niños con una mano y tecleando con la otra. Debe garantizar condiciones previas de conciliación y ahí tenemos que involucrar a la totalidad de las personas, hombres y mujeres. Si no lo hacemos así, estaremos dando no sé cuantos paso atrás.

Además, el teletrabajo se tiene que regular para que no se convierta en una nueva forma de esclavitud, fundamentalmente para las mujeres. Después de la ley, tendremos que coger nuestra negociación colectiva y cerrar en qué condiciones, cómo y de qué manera se tiene que desarrollar. El teletrabajo puede ser el futuro, pero siempre teniendo en cuenta que los problemas que se quita el empresario no reviertan en los trabajadores.

Nos estamos encontrando niveles de desempleo muy altos y las personas terminan aceptando lo inaceptable, con el incremento de la siniestralidad que ello supone. Tendremos que volver a dar una vuelta a la ley y exigir responsabilidad empresarial para cumplir con las medidas y responsabilidad a la administración para que las haga cumplir. A veces, las medidas punitivas son las más efectivas, desgraciadamente.

Con este premio lo que queremos es lanzar un aviso a navegantes. El premio Abogados de Atocha lo que viene a decir es que la pandemia no puede servir de excusa para un deterioro indeterminado en el tiempo de las condiciones laborales.

En estos tiempos de crispación política, ¿qué lección se puede sacar de los Abogados de Atocha?

La matanza de Atocha se enmarca en un momento clave de la historia. En esos años las huelgas se contaban por miles. Nicolás Sartorius acuñó una frase que es una realidad como un templo: «el dictador murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle». El origen de esta matanza fue, precisamente, un intento de la ultraderecha de parar esas ansias de libertad. Buscaban a un líder de CCOO, no lo encontraron, pero mataron a quien se encontraron por el camino.

Todo el mundo destaca la figura del rey, hoy emérito y cada vez con menos méritos, pero pocas veces se ha hablado del papel transcendental que jugó el PCE. Sobre todo ahora, que hablar de comunismo,  y más en boca de Ayuso, suena mal.

Los partidos demostraron entonces altura, inteligencia y madurez política. Frente a los que esperaban un enfrentamiento visceral, se tendieron la mano y se dejaron muchas cosas en el camino para llegar a un acuerdo. Hoy miro atónito la convulsión política. Da la impresión de que para algunos partidos es más importante la estrategia para ganar que lo quieren hacer el día después.