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Cuidar la alimentación infantil en Navidad

SPC
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En estas fiestas conviene redoblar los esfuerzos para que los más pequeños disfruten en la mesa, pero comiendo de una manera saludable y evitando excesos de grasas y azúcares

Cuidar la alimentación infantil en Navidad - Foto: Foto de Trang Doan en Pexels

Con la llegada de las segundas navidades en pandemia, debemos seguir prestando atención a las medidas de prevención de la COVID-19, pero también a nuestra alimentación y, sobre todo, a la de nuestros hijos. Ya en 2019, los datos del último estudio Aladino (Estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España) alertaban de que casi uno de cada cuatro niños de 6 a 9 años (23,3 por ciento) padece sobrepeso y uno de cada seis (17,3 por ciento), obesidad. Según las cifras de las anteriores ediciones (2011 y 2015), este problema no ha mejorado en la última década.

Para el doctor Julio Maset, médico de Cinfa, «estos datos de obesidad y sobrepeso infantil nos alertan de que otra pandemia muy real lastra la salud de los niños y niñas de nuestro país. En estas fiestas, seguirá siendo importante adoptar medidas de prevención frente al coronavirus, como mantener la distancia de seguridad, evitar en la medida de lo posible los lugares cerrados, ventilar la estancia y hacer un uso adecuado de las mascarillas en las celebraciones. Pero también debemos redoblar los esfuerzos para que los más pequeños se alimenten de una manera equilibrada y saludable», explica.

Además de un aumento de peso y de grasa corporal, los excesos navideños en la mesa pueden conllevar problemas de salud como por ejemplo, un aumento del nivel de colesterol y de azúcar. «Resulta paradójico que, en Navidad, cuando abundan las comidas y cenas familiares, los padres seamos menos estrictos con la alimentación de nuestros hijos, cuando debería ser al revés y controlar los caprichos más que nunca. En términos de nutrición, también podemos hacer de esta época una fiesta para nuestros hijos, pero no todos los días», agrega el experto de Cinfa.

Como explica el doctor Maset, «los padres y madres somos los responsables de que nuestros hijos disfruten de la Navidad sin que su salud se resienta por ello. Y, como nos imitan en todo lo que hacemos, debemos ser conscientes de que nuestros malos hábitos nutricionales durante las fiestas les perjudican a ellos también». Por tanto, la mejor manera de asegurarnos de que nuestros hijos se alimentan de una manera equilibrada es dando ejemplo.

El primer paso es procurar evitar que la tentación entre en casa: dado que los alimentos de alto contenido en grasa y/o azúcares forman siempre parte de la ecuación, es conveniente reducir al máximo su presencia en nuestra mesa y despensa. Para ello, la compra ha de estar bien planificada con antelación, para diseñar menús que, además de sabrosos y apetecibles para los más pequeños, sean también saludables. Por ejemplo, cumplen estos requisitos muchos de los platos que se basan en los pescados y mariscos o los que llevan de entrante o guarnición verduras y hortalizas. Tampoco hemos de olvidarnos de las frutas, y podemos aprovechar los días entre celebraciones para compensar los excesos con comidas más ligeras.

Que el ejercicio no cese

La segunda clave radica en animar a los peques a que sigan practicando deporte, pues, en Navidad, tanto adultos como niños tendemos a interrumpir nuestra rutina de actividad física. No obstante, esta es fundamental para mantener nuestro peso a raya y ayudar a nuestro cuerpo a eliminar toxinas. Como recomienda el experto de Cinfa, «aprovechemos que solemos disponer de días libres para practicar con nuestros hijos y sobrinos actividades y deportes que les diviertan. Por ejemplo, jugar un partido de fútbol o dar un paseo en familia son planes que nos permiten compartir tiempo de calidad con ellos, mientras cuidamos de su salud y de la nuestra».

 

10 pautas a seguir

1 Diseña el menú con antelación. Dedica tiempo a planificar los platos o comidas de los días más señalados para intentar hacerlos sabrosos para los paladares infantiles. 

2 No dejes de lado la pirámide alimentaria. Como en cualquier época del año, se trata de un instrumento muy útil para conocer las raciones de alimentos necesarias para una buena nutrición.

3 Implica a los niños en la organización de las comidas o cenas. Haz la lista de la compra con ellos, acudid juntos al supermercado, pídeles ayuda en la cocina si es posible, etc. 

4 El resto de días, opta por comida más ligera. Es recomendable compensar los demás días con alimentos más ligeros como caldos, ensaladas, cremas de verduras y carnes y pescados a la plancha.

5 Saca partido a las frutas. Tanto las de temporada como las tropicales pueden formar parte de los entrantes fríos y postres saludables y originales.

6 Asegúrate de que hagan cinco comidas al día. Los pediatras y nutricionistas recomiendan la distribución de la ingesta de calorías en cinco comidas diarias, que les aseguren todos los nutrientes necesarios y eviten el picoteo entre horas.

7 No accedas a todos sus caprichos. Aunque sea Navidad, controla la ingesta de dulces y chuches, así como de refrescos.

8 Evita las pantallas en la mesa. Siete de cada 10 niños comen viendo la tele, una pantalla táctil o el móvil, según el V Estudio CinfaSalud.

9 Practica deporte en familia. Tras la comida, en lugar de quedarnos a la mesa, una buena opción es pasear. Además de favorecer la digestión.

10 Vela por su sueño. Es muy importante que respetemos, dentro de lo posible, los horarios habituales para que descansen, al menos, 10 horas diarias.