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La histórica villa de Casarrubios del Monte (y II)

José García Cano*
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Las crónicas hablan y recuerdan al doctor Rodrigo de Vivar, miembro del consejo del Cardenal Cisneros quien, aun no habiendo nacido en Casarrubios, sí favoreció mucho a la localidad siendo párroco de su iglesia principal

San Juan de Dios, natural de Casarrubios del Monte (Biblioteca Nacional). - Foto: Biblioteca Nacional

Continuamos desgranando la historia de Casarrubios con los personajes ilustres que ha dado la localidad, aunque es cierto que haremos una selección de ellos, ante el crecido número de personadas destacada que aquí nacieron. Uno de ellos fue el licenciado Orozco, hidalgo y canónigo que fue en Murcia, además de inquisidor en la ciudad de Toledo y posteriormente en tierras gallegas, quien llegó a ocupar el cargo de arzobispo de Palermo. Otro importante casarrubiero fue don Juan de Pareja, nacido en Casarrubios alrededor de 1560 y fallecido en Madrid en 1651, destacando su papel como Consejero de Indias. Estudio en el toledano colegio de Santa Catalina y se graduó como licenciado en Cánones en 1584. Pasó a la universidad de Salamanca donde permanecería hasta 1622, cuando se le nombró superintendente de la justicia militar en los estados de Flandes, con plaza de oidor en Valladolid. En 1641 tomó posesión de una plaza de oidor en el Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. Consiguió plaza en el Consejo de Castilla en septiembre de 1651, un mes antes de fallecer. Otro inquisidor natural de Casarrubios fue un tal Lucero del que apenas tenemos datos.
Las crónicas hablan y recuerdan al doctor Rodrigo de Vivar, miembro del consejo del Cardenal Cisneros quien, aun no habiendo nacido en Casarrubios, sí favoreció mucho a la localidad siendo párroco de su iglesia principal. Vivió más de treinta años en Casarrubios e invirtió una buena parte de sus ingresos en la construcción del hospital del Corpus Christi. También creó un estudio de gramática, una casa de doncellas honradas y ofreció ciertas donaciones al monasterio de religiosas de Griñón. Si hay un personaje nacido en Casarrubios del que no podemos olvidarnos en estas líneas ese es San Juan de Dios, confesor y fundador de la orden Hospitalaria e iniciador del hospital moderno, padre de los pobres e icono de caridad, siendo además patrón universal de los enfermos, enfermeros, hospitales y bomberos, así como copatrón de la ciudad de Granada. Nació en 1495 y durante sus primeros años de vida se trasladó a Portugal y de ahí el error histórico que apuntaba a que había nacido allí. A los ocho años de edad un clérigo lo trajo de nuevo a España, quedándose en otra localidad toledana, Oropesa, donde vivió hasta 1532, sirviendo al conde de Oropesa. Allí recibiría sus primeros estudios y educación, realizando también diversos trabajos como zagal y pastor de las mesnadas del conde de Oropesa. A sus veintiocho años sirvió al emperador Carlos V en la defensa de Fuenterrabía. Se cuenta que, faltando víveres a los soldados, Juan decidió partir para buscarlos montado en una yegua, la cual llena de furia, arremetió contra él derribándolo y provocándole un fuerte golpe en la cabeza. Cuando volvió en sí y apesadumbrado por la caída, invocó a la Virgen María, quien fue su salvadora; regresó con sus compañeros relatándoles lo sucedido, los cuales le auxiliaron y a los pocos días se curó. También peregrinó a Santiago de Compostela, encontrándose consigo mismo a través de la soledad y el sufrimiento. En el año 1532 realizó un viaje a Portugal con la intención de localizar a sus padres, aunque nadie los conocía allí. Encontró a un tío suyo el cual le informó de su ascendencia judía. En un viaje que realizó a África le sucedió la curiosa leyenda del Niño de Guacín, el cual salió a su encuentro y Juan le regaló sus sandalias cargándole sobre sus hombros. El niño, abriendo una granada le dijo a modo de profecía que Granada sería su cruz y que por ella vería la gloria de Jesús… Dicho esto el niño desapareció, recordándonos lo sucedido a Juan con la vida de San Cristóbal por las similitudes de ambas historias. Posteriormente Juan fundaría en Granada hasta cuatro hospitales y uno  más en Toledo. El presidente de la Chancillería de Granada y obispo de Tuy le daría el nombre de Juan de Dios, ante su labor de asistencia y cuidado de los enfermos y peregrinos. Falleció en Granada en 1550 estando presente junto a él, diversas personas principales de la ciudad, así como cuatro sacerdotes. Sería beatificado por Urbano VIII el 7 de septiembre de 1630 y canonizado por Alejandro VIII en 1690. En el siglo XIX el papa León XIII le nombraría patrono de los enfermos, colocando su nombre en la letanía de los agonizantes y Pío XI en 1930 le nombraría patrono de los enfermeros y de cuantos se dedican a la asistencia a los enfermos.
Otros personajes nacidos en Casarrubios del Monte fueron el licenciado Rojas y Carvajal, hidalgo y prestigioso abogado o el maestro rincón que fue canónigo en Valladolid. Destacamos también a Francisco Núñez de Oria (o Doria) médico e higienista del siglo XVI, quien también fue poeta y humanista del Renacimiento. Una de sus obras más destacadas es Regimiento y avisos de sanidad, donde se analizan todos los alimentos consumidos en aquella época, incluidos los que habían llegado recientemente desde América, ofreciéndose en el trabajo indicaciones sobre los efectos en la salud de aquellos alimentos. En esta obra también se ofrecían consejos sanitarios sobre el coito y la higiene femenina (Tractado del uso de las mugeres), convirtiéndose gracias a este trabajo en uno de los pioneros en España en cuestiones de medicina y sexología. Ya en el siglo XVIII encontramos a otros personajes como Antonio López Arroyo, quien llegó a ocupar el cargo de catedrático de Teología, así como el de obispo de Astorga. Sería consagrado como obispo en San Isidro el Real de Madrid en 1784. A los pocos meses de su nombramiento como obispo, fray Antonio volvió a Casarrubios para administrar el sacramento de la confirmación a ciento cincuenta y cinco niños de la localidad. Falleció en marzo de 1787.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.