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"Quiero hacer las cosas bien, probarme, investigar facetas"

Magdalena Tsanis (EFE)
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Se ha hecho un destacado hueco como actor, cómico y músico hasta lograr ser uno de los intérpretes más populares y queridos por el público, con proyectos de gran éxito y muy taquilleros

"Quiero hacer las cosas bien, probarme, investigar facetas" - Foto: Daniel Pérez

Durante años se sintió «un intruso» en el mundo de la interpretación, pero Julián López es hoy uno de los cómicos más populares y queridos. Tras Operación Camarón, una de las películas más taquilleras de este año, vuelve a los cines con otra comedia, Descarrilados.

Además, está a punto de publicar su primera novela, Planetario, una historia «muy musical» y «con tintes autobiográficos» que saldrá a la venta el 23 de septiembre. «Quiero probarme, investigar facetas nuevas... estoy muy lanzado», afirma.

En sus comienzos televisivos en La hora chanante y Muchachada Nui, Julián López (El Provencio, Cuenca, 1978) se granjeó la complicidad del espectador con personajes icónicos como el bakala Vicentín.

Debutó en el cine dirigido por Borja Cobeaga en Pagafantas (2009) y repitió con él en No controles (2010) con otro personaje que le siguen recordando por la calle, Juancarlitros. Después, vinieron títulos como Que se mueran los feos, Perdiendo el norte, Torrente 5, Superlópez y hasta un pequeño papel en Dolor y gloria de Pedro Almodóvar.

En Operación Camarón, estrenada en junio, clavó el personaje de policía ingenuo infiltrado en una banda de trap y ahora se embarca en un viaje en Interrail junto a Arturo Valls y Ernesto Sevilla en Descarrilados.

El público conecta mucho con usted en la pantalla y le muestra su aprecio, ¿es consciente? ¿a qué cree que se debe?

Soy consciente, lo notas porque la gente te dice cosas pero no me paro mucho en ello, pienso en trabajar y en hacerlo bien, en qué proyecto me motiva y en dar siempre lo mejor de mí mismo.

También es verdad que la culpa, en gran parte, es de los personajes que me ha tocado hacer, que conectan mucho con el español medio, la gente se ve identificada, tienen mucho corazón y ternura y les pasan cosas que hace que el público se compadezca un poco, se lo pasan bien viéndoles sufrir.

¿Y qué es lo que más le motivaba de Descarrilados?

Me atraía mucho poder hacer ese viaje en tren. La película se iba a rodar en varias ciudades europeas, pero vino la pandemia y no pudo ser, trastocó todos los planes. Aún así, está muy logrado en localizaciones del País Vasco. También la complicidad que tengo con Ernesto y Arturo, a quienes conozco desde hace muchos años, hacían este proyecto atractivo y divertido.

¿Era una oportunidad para hacer ese interrail que nunca hizo de joven, como les ocurre a los protagonistas de la película?

En mi caso ni de cerca, nunca fui ni surgió la ocasión. Es divertido el planteamiento de la película, la comparativa entre gente de 40 y de 20 años, esa confrontación generacional es muy curiosa, ellos nos ven de otra manera y tú les miras pensando que ya has estado ahí.

En varias ocasiones ha dicho que nunca se imaginó como actor, ¿cómo se siente hoy respecto a su oficio? ¿más integrado?

Al principio te sientes un intruso en este oficio, pero han pasado casi dos décadas y ya formas parte de un engranaje. Yo quiero hacerlo siempre lo mejor posible y superarme, una vez ahí estás a tope, buscando lo siguiente. Quiero hacer las cosas bien, probarme, investigar facetas nuevas, estoy muy lanzado.

También está a punto de publicar su primera novela.

Planetario, se publica el 23 de septiembre, es una ficción con tintes autobiográficos. La he escrito con mucha naturalidad, no era un encargo ni nada, es algo que sentía y que quería contar, sacarlo fuera, una historia muy musical.

¿De qué trata?

Se cuenta el que considero el período más importante de una persona, desde la infancia a la universidad, cuando nos formamos, toda la influencia que recoges ahí se queda para siempre. Es un canto a la memoria, a las generaciones pasadas, padres y abuelos, a través de la mirada de un niño que ve la vida con el filtro de la música. Se mezcla lo elitista de la música clásica con el rock y el costumbrismo de un pueblo donde no pasa nada y los sueños, a veces, no se cumplen.

¿El público verá una faceta más seria de Julián López?

Es una escritura muy emotiva, sincera, sensible... creo que va a gustar.