scorecardresearch

"Ha sido un año muy duro. Llegué a decidir no ir a los Juegos"

M. A. Moreno (EFE)
-

El base catalán estuvo muy cerca de renunciar a Tokio, pero optó por subirse al barco y poner su granito de arena para intentar devolver a España a la lucha por una nueva medalla olímpica

"Ha sido un año muy duro. Llegué a decidir no ir a los Juegos" - Foto: EFE

Un año duro a nivel personal y un momento importante a nivel familiar llevaron a Ricky Rubio a decidir su no a los Juegos. Esa decisión le hizo pasar dos malas noches y su pareja le animó a estar en Tokio 2020.

El base de la selección española (El Masnou, Barcelona, 1990), jugador más valioso (MVP) del último Mundial de China 2019, regresa a la selección después de un curso complicado en los Minnesota Timberwolves de la NBA. Por edad, es la bisagra entre los más veteranos que juegan sus últimos Juegos y los más jóvenes que aspiran a ser el recambio.

 

¿Qué tal se ha sentido volviendo a la selección?

De la selección siempre hay ganas, somos un grupo de amigos y nos lo pasamos bien, recordamos por qué jugamos a esto. Tiene un poco ese ambiente desde que empiezas a jugar con las selecciones inferiores: es con amigos, te conoces de hace años y ya sabes cuándo uno está enfadado o no, si tienes que hablarlo o no. Y hay bromas que siempre sirven.

 

¿Usted admitió sus dudas de venir a Tokio, no sé si fue por el tema de pandemia, el cansancio de la temporada... ¿Qué le hizo decidirse?

Un poco de todo. Yo tenía claro que me lo iba a pensar mucho, incluso llegó un momento que decidí que no. Sobre todo por mi familia, acabo de tener un bebé, fue un año muy duro también a nivel personal en juego, quería hacer un gran año el año que viene y coger buenas sensaciones este verano.

Pero mi mujer, que vale mucho, me empujó al decir que ya tendremos tiempo para estar con la familia, que ella sabe lo importante que es para mí. Incluso cuando decidí que no, pasé un par de malas noches y ella me lo vio. Me conoce más que yo mismo y me empujó un poco. Después sí, recibí llamadas de todos los compañeros, pero al final lo más importante para mí es la familia.

 

¿Vivir el último campeonato de Pau, los que pueden ser los últimos Juegos de Marc o Rudy... ¿da pena o aún más ganas de hacer unos grandes Juegos?

Un poco de todo. Es verdad que a medida que pasa el tiempo, mirando hacia atrás ves lo que hemos conseguido, lo bien que hemos pasado y es difícil repetir. Pero era difícil repetir un Mundial y lo ganamos sin ser la generación del 80, aunque había mucha huella en ese equipo. Un poco de nostalgia da, sin duda.

 

¿Con Eslovenia, Argentina y España, este es el grupo de la muerte?

Bueno, la Eurocopa también decían que había un grupo de la muerte y ninguno pasó de octavos. Al ser a partido único, una vez pasa el grupo no hay rival que sea muy inferior a otro. En un mal día te puede ganar cualquiera. Sabemos que en el grupo no podemos fallar.

 

¿Cuando se enfrenten a Eslovenia, ¿han pensado en cómo frenar a Luka Doncic?

Está a un nivel increíble, es el más dominante a nivel FIBA y casi del mundo NBA. Creo que no es cuestión de hacerlo con uno solo, sino todo el equipo, como equipo podemos hacer muchas cosas. Somos muy inteligentes en ese apartado, ya lo demostramos en el Mundial de hace dos años contra Serbia, que tenía grandes nombres. Hay muchas cosas que se pueden hacer en baloncesto de cubrir el talento con esfuerzo y con trabajo.

 

¿Qué recuerda de aquella final de Pekín 2008 contra Estados Unidos (107-118)? Usted tenía 17 años, menos que Garuba hoy...

Tenía 17, sí, fue un campeonato único donde me di a conocer a nivel mundial en ese sentido y me lo pasé muy bien en esas olimpiadas, con ídolos que estaban a mi lado, que me acogieron muy bien, me dejaron jugar mi juego y que les ayudara y aportara mi granito de arena. Gracias a un torneo como ese he tenido la carrera que he tenido.

 

¿Esa final es considerada una de las mejores finales olímpicas de baloncesto de la historia?

Me lo pasé muy bien jugando en esa final, lo he visto un par de veces después y hubo mucha emoción. Aquella selección de Estados Unidos tenía un talento increíble y les plantamos cara.

 

¿Lograr la cuarta medalla consecutiva sería un broche a esta generación?

Sería una despedida para muchos jugadores de los Juegos Olímpicos increíble, pero al final el nivel está muy alto y la selección española lo ha dejado muy alto en los últimos años. Tenemos que ver cómo llegamos todos los jugadores, cómo llegan el resto de selecciones también, y una vez empiece el torneo se podrá empezar a hablar un poco más definido.