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Eslovaquia, un hueso duro

Agencias
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Los de Tarkovic se sienten la 'cenicienta' del Grupo E y realmente son un lobo con piel de cordero

Hamsik, curtido en 1.000 batallas a sus 33 años, es el auténtico líder de una selección muy aguerrida. - Foto: Kirill Kudryavtsev / POOL

Más allá del juego de España, Eslovaquia será una piedra en el camino antes de los octavos de final. El bloque centroeuropeo es un hueso duro de roer que juega sin delanteros de referencia y defiende con 11 hombres detrás del balón.

Los de Tarkovic juegan como el equipo pequeño que es, pero sus transiciones de defensa a ataque son de manual. La primera parte ante Polonia demostró que no solo manejan el arte del ‘catenaccio’, sino que saben hacer daño al rival, especialmente a las defensas adelantadas.

Por eso, en la primera jornada tumbaron a Lewandowski y compañía, que se equivocaron al intentar jugar contra el equipo centroeuropeo a campo abierto. Los suecos no cometieron el mismo error y se protegieron las espaldas desde el pitido inicial.

La muralla eslovaca no se puede derribar por la fuerza, ni a balón parado. La única receta es el talento y las combinaciones rápidas. El delantero de la Real Sociedad, Alexandr Isak, lo entendió y doblegó su resistencia en una segunda parte sublime.

Pequeños milagros

Tras caer ante Suecia por la mínima y de penalti, Tarkovic, pidió un «pequeño milagro» ante España, a la que consideró muy superior a su equipo.

Pero la realidad es que, una vez en el campo, Eslovaquia no se siente inferior a nadie. Es un lobo con piel de cordero. Sabe leer muy bien las debilidades del contrario.

Su confianza se cimenta en un entramado defensivo impermeable. Su líder es el central del Inter, Milán Skriniar, un defensa de gran jerarquía en Italia. El portero, Dubravka, que milita desde hace tres temporadas en el Newcastle, es un seguro de vida.

De China a la Euro

Solo Hamsik, Mak y Duda están más o menos liberados, aunque presionan como perros de presa los 90 minutos.

Todo el juego de ataque gira en torno al exjugador del Nápoles. Ya no es el que era, pero sigue teniendo un gran desplazamiento y un buen disparo con ambas piernas. Un auténtico peligro.