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Julio Comendador

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Julio Comendador


Protagonistas, las mujeres

08/03/2022

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no es un día para hacer regalos ni minutos de silencio. Aunque es verdad que hay mucho que agradecer a las mujeres por un lado, y recordar a las víctimas de violencia machista por otro, es importante que no perdamos el significado de lo que se espera para este día. Se trata de conmemorar la lucha de todos por alcanzar derechos e igualdad, y en la que aún queda muchísimo por hacer. Y en esta lucha, las protagonistas son las mujeres.
No voy a aburrir con muchos datos que evidencien esta lamentable realidad porque no hay que demostrar nada, pero sí es verdad que se han dado pasos muy importantes en las últimas décadas. En mi caso, cuando entré a estudiar una carrera técnica a principios del siglo XXI, el número de compañeras ya era superior a la tercera parte. Y la calidad de sus resultados académicos era, en media, mayor que la de los hombres. Luego tuve la oportunidad de tener una de las pocas tutoras de tesis que había que en la Escuela de Ingeniería. Y, en la última empresa en la que trabajé, las únicas mujeres que ostentaban las posiciones de gerencia y jefatura de área eran mis superioras. Mujeres protagonistas en un mundo mal llamado 'de hombres'. Ya era hora.
El reto que tenemos ahora como sociedad es no dar pasos atrás en esta lucha de alcanzar derechos e igualdad para las mujeres. La inercia que aporta una buena concienciación en días como éste nos llevaría a pensar que cada vez habría más mujeres estudiando ingenierías o en puestos de dirección de las empresas, pero como no salgamos de los discursos polarizados y de odio -que abundan en las redes sociales- nos perderemos lo importante: dar normalidad al hecho de que una mujer pueda ser protagonista en su ambiente laboral y social.
Todos estos anhelos en positivo necesitan de trabajo, y ahí es donde entra en juego la política. Los que tenemos responsabilidades públicas tenemos que velar para que nuestras abuelas y madres puedan recibir de la sociedad lo mucho que han dado en su vida, nuestras parejas y amigas puedan mirar a la cara a los hombres en igualdad de oportunidades, y nuestras jóvenes y niñas puedan diseñar un futuro de esperanza en el que nadie les pueda poner una zancadilla sólo por el hecho de ser mujer. No podemos defraudarlas.