Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Amigos enemigos

01/07/2021

El presidente del Gobierno bien podría decir aquello de que con amigos como estos no hace falta tener enemigos. Porque la respuesta del portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, a la afirmación de Pedro Sánchez de que “nunca jamás” el PSOE permitirá un referéndum de autodeterminación en Cataluña ni modificará la Constitución para posibilitarlo ha sido “Denos tiempo”, más demoledora que las intervenciones de los tres líderes de los partidos de la derecha que han sido reiterativas, ya sabidas y nada novedosas respecto a los indultos y el futuro de la unidad española, aunque en esta ocasión hubo intervenciones con más enjundia dialéctica que en otras ocasiones.    

Rufián ha recordado que Sánchez también dijo que nunca indultaría a los líderes del ‘procés’ y ya están en la calle, y unos días antes le preguntó si los indultos eran “valentía o necesidad”. Si a eso se suman las declaraciones de los indultados a la salida de prisión y siempre que se les pone una ‘alcachofa’ delante, o las del presidente de la Generalitat al salir de su encuentro con Sánchez en La Moncloa, al Gobierno no le quedaría más remedio que plegar velas porque el irredentismo independentista se encuentra en posiciones maximalistas… al menos de cara a su parroquia. Y sin embargo se mueve… La mesa de diálogo se reunirá en septiembre, lo que revela que no hay una prisa inminente para que se ponga en marcha.  

Cierto que la credibilidad de Sánchez está en entredicho, aunque tuvo que hacer de la necesidad virtud a cuenta de la matemática parlamentaria, lo mismo que le ha ocurrido al PP con los apoyos de Vox. Pero no lo es menos que hasta ahora Pedro Sánchez no ha hecho nada que se separe de la legalidad, pese a que no guste la aplicación de su prerrogativa constitucional de los indultos que ha concedido, y ha puesto distancia con respecto a las peticiones de que presione al Tribunal de Cuentas, cuyas decisiones pueden ser recurridas ante el Supremo.    

A Pedro Sánchez le han puesto deberes desde los partidos independentistas catalanes, que le ponen en un brete y solo encontró cierta comprensión y ánimo en su socio nacionalista vasco. Al líder del PP también le ha puesto deberes el presidente de Vox, Santiago Abascal, para que presente una nueva moción de censura contra Pedro Sánchez. Frente al argumento de que los números no dan, el líder ultraderechista le ha pedido que se ponga a buscar votos entre los partidos regionalistas, mientras que la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, le recordaba que es Vox quien marca a la agenda del PP.     

El país se encuentra ante un permanente tiempo de espera para sus soluciones que dan para cualquier tipo de elucubraciones, dudas y sospechas, aderezadas con críticas acerbas y cuestionamiento de la legalidad que ponen en cuestión cualquier intento de resolver los expedientes territoriales que son el principal problema político de España sin que encima de la mesa se pongan soluciones que no sean el maximalismo independentistas, y los anuncios apocalípticos de la derecha. Guste o no, se consideren más humillantes o menos para el conjunto de la ciudadanía, más eficaces o ineficaces para comenzar a recomponer las relaciones entre Cataluña y España, los indultos son un punto de partida. Habrá que esperar a ver sus resultados con el convencimiento de que nada es irreversible y que, como dijo Inés Arrimadas, España es más fuerte que Sánchez y los independentistas y no se formalizará el divorcio  como quieren estos.