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Javier Ruiz

LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


Un billón y medio

19/05/2022

La deuda pública española ha alcanzado con Pedro Sánchez el billón y medio de euros en estos últimos días. Esto quiere decir que el español que hoy mismo nazca, por deber debería hasta de callarse. Es el éxito palmario y evidente de este gobernante de los felices años veinte, que ha hipotecado el país a precio de saldo para mantenerse en Moncloa. El más joven, el más guapo, el más atrevido, el Deseado desde Fernando VII debía permanecer en pie a costa de lo que fuera; incluso arruinando a los españoles que todavía no han venido al mundo. Sánchez tiene su Falcon y su merienda, mientras que los españoles estamos como Lázaro con las uvas, a ver si se distrae el amo y somos capaces de quitar tres en lugar de dos.
El socialismo no falla nunca y arruina a quien se le acerca hasta que acaba con su dinero. La izquierda, en general, nunca lo ha tenido fácil, porque siempre ha terminado como la hiedra, buscando huecos de luz por donde sacar la cabeza. La gestión económica del comunismo es impresentable, pues ha matado de hambre a todos los países donde se implantó. Por eso, uno no entiende el fervor que en su día suscitó Podemos y que todavía mantiene en algunas capas, mínimas, de la sociedad. Pero es para que los morados hubieran descendido más rápido que Ciudadanos en el panorama nacional. Sin embargo, los cuarenta años de franquismo han dejado en España una cataplasma y unos anticuerpos según los cuales, todo lo que haga la izquierda deber ser perdonado y lo que realice la derecha ha de ser condenado a galeras. Somos hijos de nuestras circunstancias históricas.
Un billón y medio de euros son muchos euros, una cantidad infinita, inabarcable para el pequeño pensamiento. Al final, va a llevar razón mi primo Santiago cuando me explicó hace muchos años que si debía dos mil euros en el banco lo llamaban Santiaguillo; sin embargo, cuando empezó a adeudar dos millones, lo paraban y llamaban Don Santiago. Son las cosas del capitalismo salvaje mezclado con la socialdemocracia.
Un billón y medio es como no deber nada, igual que la alergia en primavera, la rinitis a deshora y medianoche. Un billón y medio es un Estado quebrado, tocado y hundido, las siete y media pasadas, los ceros a correr y destiempo. Un ciento dieciocho por ciento de deuda en función del Producto Interior Bruto supone que debes más de lo que produces, que eres el último de la fila, el culo del mundo. Pero, a cambio, tenemos la sonrisa más bella del planeta, Pedro, ante quien Von der Leyen se deshace como un azucarillo.
Sánchez no lo ve claro y va a gastar alquitrán hasta que sepa si se queda o marcha a Europa. Un billón y medio no me cabe en la columna, salen los ceros por las orejas, me falta papel para escribirlo. Mis hijos pagarán como cuando el imperio, que volaba el oro de las Indias hacia Holanda, porque aquí lo único que dejaba era inflación. A cambio, no se ponía el sol e inventamos la picaresca. España, siempre por completar. Un billón y medio le hubiese venido bien a Lázaro si supiera contar. Aunque él era muy listo y habría olido ya la miseria en estos tiempos. Un billón y medio es una vergüenza, pues con las matemáticas que se dan ahora en el colegio, los chavales no sabrán ni escribir lo que deben. Pasaremos de promoción, pero nuestros hijos vivirán peor que nosotros y eso es algo que ya veremos si la conciencia aguanta. En caso de tenerla, claro.