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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


El precio del trigo

17/09/2021

Establecido el precepto campesino de que ninguna añada es buena, puede ser mala, regular o ‘no está mal’, que es equivalente a bien o incluso a notable, este año ha acaecido algo inaudito. Los precios de los cereales han subido. Han subido de veras. Algo que no sucedía desde el cambio de la peseta al euro y que quizás por ello los labradores seguían, y no pocos siguen, echando las cuentas en la vieja moneda. El precio se mantenía el mismo con mínimas variaciones. El kilo de trigo alrededor de 30 pesetas y el de la cebada casi un duro por debajo. Y así desde hace 20 años largos.
Este año por diversas razones, cosechas escasas en los graneros mundiales como Rusia o Canadá, menores reservas y mayor demanda o por lo que a mí se me escapa lo cierto es que el repunte de los cereales ha sido una gratísima noticia para todo el mundo agrario y los millones de personas, aunque se les eche tan poca cuenta, que directamente dependen de él.
La cebada anda en los 235 euros por tonelada, casi un 50% más acercándose a las 40 pesetas el kilo y el trigo ha alcanzado y hasta superado los 250 euros, un 35%, más pasando de las 42 pesetas kilo. Por similares porcentajes de subidas andan las avenas y el maíz, este hasta un 50% más. Aunque sobre todos ello ha estado la variedad de trigo duro, la estrella de año 21 que sigue rompiendo récord, esta última semana 19 euros más, y llegando ya a los 499 euros o sea 83 pesetas kilo. Un sueño inalcanzable ayer para cualquier labrador que lo hubiera sembrado. El bajón de la cosecha canadiense y del centro y este de la UE han sido determinantes.
Estos son precios de lonja y desde luego un algo y sensible habrá que descontarse de ellos si al productor se lo recogen en casa. Pero la subida es considerable. E importante. Oxígeno para el sector que cada año sufre con las subidas que inexorablemente le llegan, desde abonos, combustible, maquinaria y que esas sí que no han dejado de golpearle cada año. Una excelente noticia de la que me alegro mucho, desde luego.
Pero ¿han oído ustedes hablar de ello en alguna de las cien tertulias y debates por la radio o por la tele? Han oído a algún opinador alguna referencia sobre ello. ¿Han escuchado a alguno del coro de la ‘España Vaciada’ hacer mención de ello? Lo dudo.   
 Y esa es la demostración palpable de su mentira. No de lo que pasa, que tristemente el vaciamiento humano es un hecho, sino de lo que les importa y de cómo lo perciben. Lo que sale por la tele del medio rural no son nunca los que en lo rural trabajan y de lo rural viven, sino de cómo lo ven los urbanitas y como pueden seguir siéndolo en el ‘sosiego campestre’. Lo que de ello se extrae es que la recua plañidera, paternalista y prepotente que contempla el campo como a una postal, a la que hay que ponerle el colorín de su presencia no percibe el medio agrario como productivo, como labor, trabajo y fuente de riqueza y progreso sino como acomodo placentero para el guerrero urbano que podrá incluso desde allí librar y ganar las grandes batallas. Los campos de cultivo, los ganados, esos no levantan cabeza, por cierto, y los árboles sólo son atrezzo de escenario.
 Pues que sepan que ha sucedido algo muy importante, mucho más que un gallo les moleste a ellos cantando como debe al alba. Ha subido el trigo.