Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


Etiquetado nutricional

15/04/2021

La etiqueta nos ofrece información útil sobre las características de cada producto alimentario. En general, la norma comunitaria obliga a que recoja su denominación, todo ingrediente o coadyuvante tecnológico que cause alergia o intolerancia, su cantidad neta, su fecha de caducidad, las condiciones de conservación y utilización, el nombre y la dirección del operador de la empresa alimentaria, el país de origen o lugar de procedencia, el modo de empleo si es necesario para hacer un uso adecuado del alimento, el grado alcohólico de las bebidas que superen el 1,2% de volumen de alcohol y, desde 2016, la información nutricional.
Esta información nutricional obligatoria se refiere al valor energético y a la cantidad de determinados nutrientes: grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas o sal que contiene un alimento en 100 g, 100 ml o porción. Puede completarse indicando el contenido de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas o minerales y sirve para ayudar al consumidor a elegir la opción más adecuada para su dieta, limitando aquellos nutrientes que en exceso pueden ser perjudiciales para su salud e inclinándose hacia aquellos que la benefician.
La comprensión por la población de la calidad nutricional de los alimentos es fundamental para reducir la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso, así como de algunas enfermedades relacionadas con la dieta como las cardiovasculares, la diabetes, la osteoartritis y algunos tipos de cáncer que constituyen un verdadero problema para la  salud pública.
Algunos países, y muchas empresas alimentarias, han añadido formas gráficas o símbolos adicionales en la etiqueta que facilitan al comprador la interpretación de la expresión nutricional del alimento. Una de ellas es el logotipo Nutri-Score basado en cinco colores, del verde oscuro al naranja, asociados a cinco letras, de la A a la E, que describe cinco calidades nutricionales, calculadas mediante un algoritmo definido en criterios científicos de salud pública, que ya se ha implantado en Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y Luxemburgo.
En julio del año pasado el Ministerio de Consumo, con carácter previo a la elaboración del proyecto de real decreto relativo a la utilización voluntaria de este logotipo nutricional en España, anunció la consulta pública para recabar la opinión de los potencialmente afectados y su adopción a lo largo de este año.
Ha generado cierta polémica porque a juicio de sectores interesados –aceite de oliva, jamón ibérico o quesos curados -el sistema de evaluación simplifica demasiado y no se adapta a la Dieta Mediterránea. No considera el grado de procesado de los alimentos, no diferencia la grasa con ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, no distingue la calidad y procedencia de la proteína y no tiene en cuenta la presencia de aditivos, minerales o vitaminas imprescindibles para una buena nutrición. Por ello, reclaman que se solicite al comité científico de Nutri-Score mejoras en el algoritmo para evitar que su empleo tenga repercusiones comerciales.
Hasta el momento, solo el aceite de oliva quedará fuera del voluntario Nutri-Score porque el Ministerio reconoce que no recoge sus beneficios nutricionales.