LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La Repúblika de Vallekas

15/04/2021

El advenimiento de la Repúblika de Vallekas es un hecho como las piedras que silban por el aire, igual que la primavera desovada, como la mala leche de los malditos. Hace ahora noventa años se abría en España un proyecto de ilusión, reformador y vanguardista. El ansia de los extremos lo mató de inicio y lo asfixió hasta morir en la calle a manos de asaltantes. Ortega, Marañón y Pérez de Ayala fueron las tres grandes figuras de la sociedad civil que saludaron el nuevo régimen. Los tres en el 36 salen por piernas y reniegan de la República. Es la prueba del nueve de la memoria histérica que preconan, el fracaso entero de un régimen, el colapso completo de un país. Noventa años después parece que la Repúblika se viene otra vez encima, ahora a base de palos y ladrillos. La Repúblika de Vallekas, dirigida por Marlaska. Todo remite a la K, como Joseph K, el de El Proceso, de Kafka. Antes acerca Marlaska etarras a casa que policía a un mitin de Vox. Estamos buenos entre la K y la X.
Ortega un mes después de la República ya advertía en El Sol aquello tan famoso que no quieren leer: «No es esto, no es esto». La quema de conventos en Madrid y las largas columnas de humo convirtieron la capital de España en una fogata de ira. La ilusión con que los días transcurrieron del 12 al 14 de abril pronto se vio subvertida por los trenes totalitarios que avanzaban en sentidos opuestos. El progresivo debilitamiento del centro y la polarización extrema a la que condujo el adanismo de sus dirigentes hicieron el resto. No sé si algo de esto les suena.
La Historia se repite a modo de farsa, decía Marx, y no puede estar más en lo cierto. Pero acibarada con gotas de melancolía. Noventa años después hemos vuelto a encontrar motivos para levantar trincheras, los nietos han hecho una o con un canuto para derribar años de caligrafía entera. La agrafía de las nuevas generaciones que nos dirigen no tiene límites. Podemos no es más que la consecuencia de la LOGSE y la persistencia en las lecturas de los mismos libros. Esa es la universidad que yo vi en Madrid y salí escandalizado. Los nietos burgueses juegan a hacer la revolución porque se aburren y tienen el sofá pagado. Ahora además con móvil y consola. Y una serie por estrenar.
Los cinco años de República de los que ahora se cumplen noventa constituyen un período histórico apasionante si se estudia desde una óptica integral, tranquila y sin sectarismos. Mentes preclaras la apoyaron y un soplo de aire fresco supuso de inicio. Sin embargo, si la lucidez se apaga con el viento del fanatismo, no hay sociedad que se libre. La derecha abjuró del régimen recién nacido en cuanto pudo y la izquierda lo hizo cuando perdió. Cuando ahora piden la republiketa, me entran sudores, no porque no me encantaría que viniese sino por la experiencia demostrada. La clase política que hoy defiende la república es la que quiere blindar sus sueldos y privilegios conquistados en la monarquía con libertad. Y lo hacen porque cuando uno se deslegitima por sus obras, no le quedan más banderas que el resentimiento, el odio y tirar por elevación. Angelitos.
La explosión de abril es la misma alegría de la primavera aparecida, las violetas ajadas, los lirios tempranos. El verdor de los campos revestidos de blanco y bañados en rojo. La paleta de colores no siempre sale como nos gusta. Cuidado con los pintores que también saben de Historia. La Quinta del Sordo sigue gritando a través del tiempo.