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«Hay una gran opacidad y falta de proyecto en Vega Baja»

M.G
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El portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Toledo repasa la situación política de la ciudad, las necesidades y las oportunidades para conseguir un Toledo moderno, sostenible e inclusivo. Critica el secretismo y la falta de proyectos del PSOE

«Hay una gran opacidad y falta de proyecto en Vega Baja» - Foto: Yolanda Lancha

Cuesta empezar una entrevista en la Vega porque mucha gente para a Esteban para saber cómo se encuentra y para alegrarse por su vuelta a la actividad política. No se ha ido, pero se ha tenido que tomar un paréntesis obligado de siete meses por enfermedad. Y regresa con ganas y con su sonrisa de siempre. Esteban es peleón en todo, pero lucha escuchando, dialogando y buscando soluciones. Su política es así  aunque haya quien pueda pensar que podría ser más combativo. Los que le conocen saben que no es su estilo, que en su agenda política no cabe el protagonismo ni los rencores políticos, su concepto es otro distinto y continuará luchando por conseguir acuerdos y por mantener bien alto el nombre de su partido, con un ADN «distinto a los demás».

¿Cómo se ha encontrado Toledo después de siete meses en casa?

En realidad, no he salido mucho, pero siempre he tenido a Toledo en la cabeza porque me ayuda y porque tengo un compromiso con los toledanos. Toledo necesita un cambio, un giro de 180 grados y una revolución, así de claro. 

¿Alguna idea renovada?

De todo hay que ver la parte positiva, yo soy así. En estos meses que he estado un poco fuera de la vida política he tenido mucho tiempo para pensar. Necesitamos colocar a Toledo en el futuro, al nivel que corresponde. La vida va avanzando, las tecnologías también, pero parece que nosotros estamos estancados en el tiempo y no avanzamos al ritmo que necesitamos para que Toledo sea una ciudad mucho más sostenible, más inclusiva y mucho más amable. 

Tenemos que trabajar en la movilidad porque es un caos, también en las nuevas tecnologías porque nos ayudan a avanzar. En Toledo pagamos unos impuestos altos y necesitamos unos servicios que se correspondan con lo que pagamos. Y queremos una planificación, un proyecto y un modelo de ciudad que nos haga crecer.

Hablaba de movilidad y uno de los principales problemas es la dificultad para encontrar aparcamiento. ¿Ve soluciones?

Los servicios públicos tienen que ofrecer soluciones desde lo público y hay que generar espacios para que la gente pueda llegar al hospital y aparcar. El que va al hospital no va por gusto, va porque está malo y hay que ver la parte más humana de la sanidad. La gente quiere aparcar ya y poder entrar a una consulta, no encontrarse un atasco y tener que pagar no se cuántos euros si se tiene que tirar tiempo allí. El que pueda permitirse el aparcamiento de pago que lo utilice, pero también hay que pensar en las personas que tienen menos recursos y el Ayuntamiento, como entidad más cercana, debería haber ofrecido esa alternativa hace tiempo. 

Hace meses hablábamos mucho del Plan de Movilidad Urbana Sostenible y del borrador, pero no se sabe más desde hace tiempo.

Toledo necesitaba un plan de movilidad, pero es solo una pata de una silla que tiene muchas patas. Necesitamos saber hacia dónde vamos a crecer, qué infraestructuras necesita nuestra ciudad y cuáles nos pueden ayudar a crecer. También hay que incorporar el concepto de sostenibilidad en el futuro de la ciudad.

Algunas personas salen con titulares de un Toledo sostenible, pero arreglamos una calle con fondos europeos y no ponemos un árbol, ni un punto de recarga y presumimos que hemos arreglado una de las arterias más importantes en el Polígono Industrial. Los hechos se contradicen con las palabras y ha llegado el momento en que de nuestra boca tienen que salir las acciones que realmente vamos a llevar a cabo. Eso es lo que pedimos al Gobierno, que no hable y presuma de sostenibilidad.

Además, le invito a que se de un paseo en verano, sobre las dos de la tarde, por la Avenida Río Jarama que acaba de arreglar. Estas cosas suceden quizá porque no se pregunta y no se escucha lo que otros grupos proponemos. Piensan siempre en la calculadora electoral cuando hay que pensar en los vecinos y en hacerles la vida más cómoda y fácil. Eso es ser alcalde. 

Hace tiempo en el Ayuntamiento se calculaba una inyección de 15 millones de euros procedentes de los fondos europeos para este año. ¿Es suficiente o se podría pedir más?

Más que si es suficiente o no hay que ver si el equipo de Gobierno va a ser capaz de gestionarlos. Me viene a la cabeza la Edusi de 2016 y hasta hace poco había 5 millones de euros sin gastar cuando estamos a punto de que caduque. Y todo porque se hicieron los proyectos como se hicieron. En multitud de ocasiones hemos pedido una comisión de Hacienda específica para hablar de la Edusi porque teníamos unos recursos buenos para la ciudad, pero tenemos que tener claro para qué los vamos a utilizar. No me preocupa que puedan venir muchos fondos, ojalá vinieran más, pero si me inquieta pensar en si se van a gestionar como Toledo se merece.

¿Depende demasiado Toledo de los fondos europeos? 

No sé si depende mucho, pero nos da una oportunidad muy grande para generar aquellos espacios de convivencia que demanda la ciudad y para poner a Toledo en la línea del futuro. La ciudad necesita una revolución y un giro de 180 grados y si a todo ello le sumamos una cantidad de dinero importante, supone un buen pistoletazo de salida. Pero me preocupa mucho la gestión. 

Ciudadanos es muy crítico con el urbanismo, sobre todo, porque el avance del POM sigue sin llegar a pesar del tiempo que ha pasado. 

Entiendo una comisión de Urbanismo como una mesa muy grande donde se extienden planos, se sacan proyectos, se ponen ideas sobre la mesa y se aporta y se suma en la misma dirección para que Toledo crezca. Pero el equipo de Gobierno entiende el urbanismo como algo secreto, como un estamos trabajando en ello, y nunca dan explicaciones… Pero Toledo no es de ustedes y todos nos terminaremos marchando y lo mejor que podemos dejarle a los ciudadanos es un buen proyecto de ciudad innovadora. Para lograrlo, todas las ideas son bienvenidas, pero aquí de todo nos enteramos por la prensa, como si no fuéramos concejales del ayuntamiento. Es una tomadura de pelo, como dice mi compañera Araceli, porque en la comisión de Urbanismo nunca se sabe nada ni se habla de proyectos. 

En 2015, cuando Tolón se presentó a la Alcaldía, todos decíamos que se necesitaba un POM y la triste realidad es que estamos en 2022 y no lo tenemos. Es verdad que el POM se echó atrás después, pero ninguno lo queríamos porque no era realista y queríamos uno con niveles de crecimiento reales, pero seguimos sin nada y alguien tendrá que dar una explicación porque es la columna vertebral de la que va a depender todas las cosas importantes de la ciudad. 

Se quejan mucho de las comisiones de Urbanismo, pero tampoco son demasiado combativos. ¿Por qué no se plantan? ¿Por qué no se presiona más al Gobierno municipal? 

La mejor manera de combatir no es dejar de presentarse al combate, hay que luchar desde dentro y retirarse no es una opción para nosotros. Hay que seguir trabajando. Mi compañera Araceli se lo lee todo, aporta en las comisiones, se suma cuando hay que sumarse y apoya las acciones del equipo de Gobierno cuando son buenas para la ciudad.

Sin embargo, no obtenemos el mismo feedback por parte del equipo de Gobierno. Lo lógico sería que cuando haya un buen proyecto de POM se respalde por todos los grupos, pero aquí hay gente de fuera del Ayuntamiento que ya tiene algunos datos del avance del POM que nosotros no tenemos como concejales. Vamos a seguir peleando en la comisión de Urbanismo y denunciando públicamente. Y si hay que subir el tono más, también lo subiremos. 

¿Hay secretismo en torno a Vega Baja o falta de iniciativas? 

Hay una gran opacidad y falta de proyecto. Tenemos en Toledo algo muy bueno, el Consejo Social, y hay que convocarlo porque las decisiones complejas para la ciudad no pueden salir de un entorno muy reducido, tienen que ser consensuadas por todos. En el reglamento se dice que todas aquellas inversiones superiores a seis millones de euros tienen que pasar obligatoriamente por el Consejo Social de la ciudad. 

Por tanto, hacer un cuartel de la Guardia Civil en la Peraleda tendría que pasar por ese debate. Está claro que el que no escucha siempre se piensa que tiene la razón, pero hay gente muy válida que siempre puede aportar ideas muy buenas, pero se está trabajando políticamente en conseguir votos y no se busca el modelo de ciudad que más interese. 

No se entiende que en esta legislatura y en la anterior no se haya convocado ni se haya constituido. Esas son las ganas de participación. No tienen ganas de que alguien les diga algo que no quieren oír. 

Sabrido ha comentado hace días que el proyecto del macrohotel en el Casco saldrá adelante. ¿Es una buena idea para el Casco? 

Es como una rueda de bicicleta a la que le vamos poniendo muchos parches. No hay un modelo de ciudad definido, ni siquiera uno turístico. El equipo de Gobierno encargó un informe sobre el turismo y alabo su decisión porque cuando se pretende mejorar hay que ver cuál es el punto de partida. En ese estudio se dice que el modelo turístico de Toledo es mejorable. Tenemos un modelo cultural muy rico, pero la gente viene a Toledo y seguramente no vuelve porque también quiere conocer otras ciudades y tenemos que ofrecer algo más para que el turista vuelva.

Cuando sepamos lo que queremos y pongamos en valor otras partes de la ciudad muy ricas, como el Circo Romano o Vega Baja, tendremos que colocar lo demás. Puede estar bien empezar a dar licencias de hoteles, pero primero habrá que saber cuántos necesitamos. 

Por ejemplo, le dijimos al equipo de Gobierno que Toledo es una de las pocas ciudades que no tiene un parking de caravanas y se trata de un sector que la pandemia puso en auge y se ha consolidado, pero la ciudad no lo ofrece. No escuchan. Toledo tiene 43 grados en verano en el Casco y propusimos que se ampliara la vegetación y en los sitios donde no se pueda que se pongan toldos, pero también lo rechazaron aunque resulte imposible hacer turismo en agosto con el calor. 

¿Qué pasa con el contrato de la limpieza y la basura que no sale? 

Este contrato me enfadó mucho. Teníamos muchas ganas de aportar, pero el pliego se sacó con cierto secretismo y a última hora nos reunieron con el técnico después de sentirse muy presionados y planteamos algunas actuaciones, pero me hubiera gustado tener el pliego y estudiarlo para decir si se podía mejorar. 

Este pliego nace con demasiadas opciones que se dejan en manos de las empresas como mejoras y la ciudad tendría que exigir ciertas cosas para que avancemos. Ni siquiera se han planteado la posibilidad de dejar de poner filas de contenedores por toda la ciudad, sobre todo, teniendo en cuenta que ya tendríamos que tener el quinto contenedor y deberían haber lanzado una campaña para acostumbrar a la gente antes de su llegada. 

Toledo siempre va un paso por detrás de otros países europeos. Hay ciudades que con lo que recogen de orgánico hacen compost y alimentan las jardineras que se colocan delante de los contenedores para mejorar la estética y es algo que Toledo, como ciudad patrimonio, se merece. 

Llevamos varios meses celebrando el centenario de Alfonso X, ¿está teniendo el éxito que se esperaba? 

Es pronto para evaluarlo todavía. Es un reclamo para la ciudad y suma en el aspecto cultural. Pero también me hace plantear el tema de diversificar la cultura y los espacios en la ciudad porque utilizar masivamente el entorno del Casco es caer en el mismo error porque genera problemas con los vecinos. El centenario tiene un buen tirón, pero también hay que aprender de estas cosas. 

¿Da por perdido que Toledo pueda convertirse en la Capital Europea de la Cultura?

No sé si lo damos por perdido, pero vamos muy tarde. Por ejemplo, en Granada, que ahora gobierna el PSOE, llevan muchos años trabajando para ello, pero aquí no se ha escuchado al equipo de Gobierno hablar de las directrices a trazar. Un proyecto de esta envergadura posicionaría a Toledo como una de las ciudades más importantes del mundo y no se da por los bic ni por el conjunto histórico, sino por los proyectos de futuro. 

¿Es una locura que Ciudadanos en Bargas haya propuesto que la estación del AVE a Extremadura se levante en este municipio? 

Todos los concejales querrían tener una catedral como la de Toledo en la plaza de sus pueblos, pero la Catedral está en Toledo solamente. El hecho de que tengamos la futura estación del AVE en nuestra ciudad es muy bueno porque va a prestar servicios a Toledo y a todos los pueblos que rodean la capital. 

Esta iniciativa en Bargas, ¿visibiliza una crisis interna del partido? 

No. Los concejales quieren lo mejor para su pueblo.  En su momento, los grupos planteamos unas alegaciones conjuntas encaminadas a encontrar el mejor emplazamiento de la estación, buscando el menor impacto, ambiental, urbanístico y patrimonial. Y si se ubicara en el Polígono se podría recuperar el tren de mercancías que tanto queremos. 

Queda un año de legislatura, ¿qué retos se plantea Ciudadanos? 

Esforzarse mucho para trasladar el mensaje al ciudadano de a pie. Tenemos que hacer mucha calle, hablar con la gente y decirles que somos un partido participativo, que nos gusta escuchar y trasladar al Pleno las mociones que son de ciudad. Soñamos con un Toledo cercano, moderno, amable e inclusivo. 

Ciudadanos trabaja día a día y es necesario una gestión diaria en la ciudad. Proponemos mejoras, pero el equipo de Gobierno no escucha, como ocurrió con la propuesta de venta de fruta y verdura en los mercadillos. Hace tiempo votaron en contra y ahora lo están estudiando.

¿Le preocupa el poco protagonismo que tiene Ciudadanos como partido a nivel estatal en este momento? 

Son etapas. Los partidos suben y bajan. La situación está como está en estos momentos, pero lo que me provoca tanto a mí como a mis compañeros es que nos crezcamos ante la adversidad. Cuando uno va perdiendo el combate hay que mirar el reloj, pensar cuánto queda para ser capaz de remontar y ganar. 

Si Ciudadanos no remonta, ¿lastraría los apoyos en Toledo? 

En las ciudades se valora mucho el trabajo de los grupos y de los concejales. En aquellos lugares de Andalucía, por ejemplo, donde gobernamos ha bajado el paro y los impuestos y están en una situación mejor. Es una buena prueba para demostrar de que somos capaces. 

En una encuesta reciente se decía que Begoña Villacís es una de las políticas mejor valoradas y pienso que es por el trabajo que hace. Me encantaría pedir a los ciudadanos de Toledo que nos den esa oportunidad porque tenemos un modelo definido y un proyecto para que la ciudad mejore y sea una ciudad de todos. 

¿Se puede convertir Ciudadanos en el freno de la extrema derecha en las elecciones del próximo año? 

Los extremos avanzan por el enfado y nosotros somos un partido muy moderado y de centro. El mensaje que hay que trasladar es que del enfado no sale nada y es mucho más productivo aportar, remar en la misma dirección y sumar. 

A nivel estatal se han observado acercamientos de Ciudadanos al PP en los últimos meses. ¿Se podría dar finalmente esa fusión? 

No. Ciudadanos tiene un ADN muy distinto a cualquier otro partido. Es un partido liberal, emprendedor, de futuro, europeísta, un partido muy sensato y coherente. 

Si ocurriera, ¿se vería en el PP? 

No. Soy de Ciudadanos desde el minuto uno y el tío más de centro que existe en este país. Y me entiendo bien con todo el mundo. 

¿Qué le parece la idea del PP de que gobierne la lista más votada? 

No me lo he planteado. La democracia es tan rica que permite gobernar a quienes sean capaces de llegar a acuerdos con otros. De hecho, nosotros gobernamos en algunos sitios sin ser la lista más votada, llegando a pactos del gobierno. Hay grupos que son incapaces de entenderse con nadie, pero otros ponen siempre por delante el pilar del bienestar de los ciudadanos y la gestión y sí lo son.

¿Le gustaría ser el candidato de Ciudadanos a la Alcaldía de Toledo el próximo año? 

Me va la marcha, me encanta trabajar, creo en un proyecto de centro que sea capaz de llegar a acuerdos con todos y lograr esa revolución en Toledo. Estaré donde el partido diga. Uno viene a la política a remar hacia adelante. Llevo ocho años, me encanta trabajar y si tengo que seguir, seguiré y si no, pues no seguiré. 

Ningún político desvela sus ganas o su falta de ellas por disciplina de partido y porque aún faltan meses. ¿Le gustaría? 

Me encanta trabajar por la ciudad e incluso me ha ayudado mucho con la enfermedad. Yo le puedo dar mucho a la ciudad, pero me ha devuelto mucho también. Incluso le debo a la ciudad un último esfuerzo, quizá.