Así subsistió el PCE tras la Guerra

J. Monroy
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El historiador Carlos Fernández Rodríguez presenta en el castillo de San Servando un trabajo de más de mil páginas sobre la oposición antifranquista del PCE en los años posteriores a la Guerra

Así subsistió el PCE tras la Guerra

A pesar de todo, terminada la Guerra Civil, seguía habiendo comunistas en Toledo. Estaban ocultos, cuando no en la cárcel, pero también había «camaradas». A aquellos comunistas de Toledo y Castilla-La Mancha dedica un capítulo el historiador toledano de adopción Carlos Fernández Rodríguez en las más de mil páginas que tiene su último trabajo, ‘Los otros camaradas. El PCE en los orígenes del franquismo (1939-1945)’.
Fernández Rodríguez lo presentaba este viernes de la mano de la librería Traiga en el castillo de San Servando de Toledo, acompañado de Santiago Vega Sombría, doctor en Historia y profesor del IES Diego Velázquez y de la Universidad Complutense.
‘Los otros camaradas’, explica el propio autor, es un libro donde se analiza la oposición antifranquista que tuvo al Partido Comunista de España como principal organización de lucha contra el régimen al final de la Guerra Civil. El PCE pasó por un proceso de reestructuración interna que se desarrolló en diferentes etapas a lo largo de la década de los años cuarenta del siglo pasado. Este libro analiza la lucha clandestina en España y en el extranjero (Francia, México y norte de África) que estuvo protagonizada por la militancia de base, con una cultura e identidad comunista generalizada en sus filas. «Dicho combate contra imposiciones dictatoriales provocó el apresamiento, enjuiciamiento y fusilamiento de muchos cuadros y pugnas internas por el control del Partido en España entre 1939 y 1945», explica Fernández Rodríguez.  
Así subsistió el PCE tras la GuerraAsí subsistió el PCE tras la GuerraUtilizando novedosas fuentes documentales, el autor aborda una investigación sobre el proceso histórico seguido por el PCE como partido opositor antifranquista en el interior de España y su relación con las diferentes direcciones en el exterior entre 1939 y 1945. Fernández Rodríguez analiza su estructura y organizaciones centrándose en la militancia de base y sus disensiones internas por el control del Partido, acusaciones de herejes y desviacionistas, así como la caída de los diferentes equipos directivos provocada, en muchos casos, por las delaciones y los confidentes policiales.
En Toledo. Una parte del estudio aborda la reorganiación del PCE en Toledo y sus localidades de alrededor, a lo largo de distintas fases, detenciones y caídas. La reorganización tras la Guerra, apunta Fernández Rodríguez, comenzó en Madrid, y a partir de ahí se articularon distintos comités provinciales, buscando lo que quedaba de militancia comunista para poner en marcha una lucha antifranquista.
Distintos enlaces llegaron de Madrid a Toledo, para en un primer momento contactar con presos en Toledo u Ocaña, donde estaban los detenidos y ponerse en contacto con otros simpatizantes no detenidos, tanto en la capital, como en poblaciones cercanas. Dentro de sus pocas posibilidades, continúa el autor, repartían folletos, hacían lecturas de ‘Mundo Obrero’ o ‘Reconquista de España’, o desarrollaban labores asistenciales de ayuda a sus presos y sus familias. Había una especia de Cruz Roja, llamado Socorro Rojo Internacional, por el que se ayudaba con donativos para que las familias subsistieran.
Así subsistió el PCE tras la GuerraAsí subsistió el PCE tras la GuerraEl libro es fruto de más de veinte años de investigación, ya iniciada en una antigua publicación llamada ‘Madrid Clandestino’. En todo este tiempo, confesó el autor en la presentación, los avatares con que se encontró «darían para otra tesis doctoral, desde amenazas de muerte hasta la suerte de haber encontrado verdaderos amigos entre estos militantes y sus familias».