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«Es un gozo celebrar esta fiesta en la ciudad del Corpus»

Mario G. Gutiérrez
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El arzobispo de Toledo proclamó que Toledo es «la ciudad del Corpus», lo que supone «celebrar la fiesta con gozo y alegría», explicó

Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, presidió la misa de solemnidad del Corpus Christi. - Foto: L.T.

La fiesta del Corpus Christi vivía el pasado jueves su día grande en la capital, pero no se dio por terminada. Además de multitud de actos populares, como no podía ser de otra forma, las celebraciones religiosas se han sucedido durante estos días para seguir celebrando «con gozo y alegría la fiesta de Cristo Eucaristía», para hacerlo junto a toda la Iglesia universal.

Así lo explicaba el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, durante la celebración solemne de la Eucaristía que tuvo lugar ayer en la Catedral Primada.

En ella, y con más de una veintena de sacerdotes concelebrantes, además de autoridades civiles y militares, el vicealcalde de Toledo José Pablo Sabrido, los concejales Noelia de la Cruz, Teo García, Francisco Rueda, Mar Álvarez, Ana Belén Abellán, Marta Medina, Pablo Corrales, Juan José Alcalde, Julio Comendador, María de los Ángeles Ramos, el subdelegado del Gobierno Carlos Ángel Devia y el diputado regional David Muñoz, quienes junto a los fieles que poblaron el templo presenciaron una homilía en la que el prelado comenzó teniendo unas cariñosas palabras para el párroco de la parroquia de los Santos Justo y Pastor, que tras un accidente cerebrovascular realizaba ayer su primera aparición pública. Cerro, calificó como «una alegría muy grande para todos» la presencia de Salazar, en la que es «su casa». También mencionó que se le recordó en el pregón del Corpus, siendo también un motivo de oración, del que elucubró que «puede ser el motivo de que estuviera de nuevo en la celebración», agradeciéndole también su testimonio de «dolor y sufrimiento».

En la jornada de ayer, la Iglesia celebró el Día de la Caridad, por lo que también hubo espacio para realizar una mención especial a Cáritas de España, que celebra este año el 75 aniversario desde que comenzó esta «importante labor».

Hizo referencia a la importancia de la Eucaristía, que es «Cristo muerto y resucitado», apremiando a creer en un «Cristo tal y como lo recogen los cuatro evangelistas», en la que la vida es la lucha de «Goliat contra David». Algo que según dijo se palpa en el día a día cuando se colabora con cualquier actividad, aportando cualquiera que sean las capacidades de cada uno, por pequeñas que parezcan, refiriéndose a la parábola de los panes y los peces.

Tal y como acostumbra en sus homilías, Cerro desgranó en breves puntos lo más importante sobre lo que pretendía mencionar, en esta ocasión, tres pilares sobre los que discurrió una homilía que comenzó por reclamar el «compromiso de los católicos con la sociedad».

El segundo de los ejes sobre el que hizo hincapié el arzobispo de Toledo fue sobre el hecho de «pasar de la queja al agradecimiento», citando numerosas citas bíblicas en las que se hace referencia a la forma de orar de la época de los primeros cristianos y como, a raíz de las primeras comunidades toma especial relieve este planteamiento del poner en valor la gratitud por los bienes recibidos.

Por último apremió a «pasar del desencanto de la vida al encanto de la vida con Dios». Algo que según enfatizaba el prelado, supone un cambio fundamental en la concepción de la vida y la forma de afrontar las situaciones sobrevenidas en el día a día.