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Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Urbanismo abierto

15/07/2022

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Toledo ha anunciado la redacción de un nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM). Parece evidente, según los tiempos que se necesitan para la aprobación definitiva de un documento semejante, que el POM no se aprobará en los próximos meses ni antes de las siguientes elecciones en mayo de 2023. Es decir, apenas queda tiempo para acometer un proyecto tan importante. ¿Por qué se anuncia entonces? Hay que pensar que lo que pretende el equipo de gobierno es convocar a los ciudadanos a un debate sobre el modelo de ciudad que debe reflejarse en el próximo documento de ordenación urbana. Es el momento de opinar, sugerir y proponer  para conseguir mejorar la ciudad en los siguientes años. El próximo Plan de Ordenación municipal debe ser pactado y apoyado mayoritariamente. También formará parte de la campaña electoral, lo cual llevará a que  el urbanismo de la ciudad pierda el halo de misterio y secretismo del que se han rodeado  siempre estos asuntos. El urbanismo se había convertido en cosa de unos iniciados que hacían o deshacían según las  corrientes subterráneas que se mueven en  temas de suelos y construcción.  
La ciudad resultante que tenemos ya la conocemos, aunque tal vez ignoremos cuales fueron los motivos  para iniciar un barrio nuevo el lado de un vertedero provincial. ¿Tuvo alguna explicación lógica –no un pretexto falso– construir pisos en altura, aislados, al lado de un hospital privado?  Se necesita un debate abierto y sin zonas oscuras, para conocer lo que piensan y proponen los candidatos en las siguientes elecciones. Ciertamente corremos el riesgo de que algunos candidatos caigan en la tentación de la demagogia, pero eso en urbanismo resulta fácil descubrirlo. Otros rehusarán las propuestas para no comprometerse, pero en esos casos se descubrirá que rehúyen los  planteamientos abiertos y pactados del urbanismo de la ciudad. Prefieren modelos más oscuros.
El equipo de gobierno ha abierto un tiempo para un debate abierto y sosegado, para conseguir  un urbanismo trasparente. Porque ahora, además, hay que considerar cosas más importantes que la construcción de viviendas. Los nuevos escenarios creados demandan rehabilitaciones integrales, ciudades naturalizadas,  menos contaminantes y con flexibilidad para adaptarse a  futuros inciertos por los cambios climáticos y sociales que se van a producir. Todo sea por un POM abierto.