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«La guerra ha derivado en un aumento de costes muy severo»

J. Monroy
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Plena Inclusión Castilla-La Mancha tiene en la actualidad 62 organizaciones en las cinco provincias, y atiende a más de 8.500 personas y sus familias. Genera empleo directo para 2.700 personas y tiene en torno a los mil voluntarios

«La guerra ha derivado en un aumento de costes muy severo» - Foto: Yolanda Lancha

¿Ha tenido que cambiar el trabajo con personas con discapacidad intelectual por culpa de la pandemia?

La pandemia supuso un parón importante en nuestro funcionamiento en 2020. Durante 2021 todavía hemos estado en transición hacia la normalidad, y a día de hoy la situación es mucho más parecida a lo que había antes. Para empezar, los confinamientos hicieron que muchas personas con discapacidad, que también tienen algún tipo de trastorno o problema de salud mental, han presentado un índice importante alteraciones de conducta. Eso ha sido una situación compleja y difícil en la vida de las familias, que todavía se sigue dando. Dentro de la sociedad, el consumo de determinados fármacos o la consulta a determinados especialistas ha aumentado en general, pero en el caso de la discapacidad intelectual se ha agravado. El funcionamiento de los centros hoy es completamente normal. Aunque ha habido un aumento de gastos a los que hemos tenido que hacer frente, todo lo derivado de los materiales de protección individual o el desdoblamiento de servicios, para que no coincidieran tantas personas en el mismo sitio. Hoy en día eso es cada vez menor.

Pero justo cuando comenzábamos a salir de esta situación, nos hemos topado con el conflicto bélico entre Rusia  y Ucrania, que ha derivado en unos aumentos de costes para las entidades muy severos e importantes, que están haciendo que el funcionamiento de los centros esté alterado en todo lo económico.

Por lo menos no se ha alterado el compromiso institucional.

Nosotros nos nutrimos, fundamentalmente, de fondos públicos, también con aportaciones de los propios usuarios den determinados servicios. Ahí podemos decir que ha habido incluso algunos aumentos. Pero lo que a principios de año valía, ahora se está quedando muy corto. Hay miedo a lo que nos viene, y creo que tenemos que hacer una reflexión conjunta con las administraciones públicas para ver cómo darle la mejor solución a esta situación, bastante dramática. Nos hemos sumado al llamamiento de Plena Inclusión España a las administraciones públicas para garantizar la sostenibilidad de las distintas organizaciones.

Al margen ya de pandemia, ¿cómo está funcionando la atención temprana en la región?

Nosotros venimos trabajando en materia de atención temprana desde hace casi diez años en un nuevo modelo, en el modelo en el entorno. Antes, los niños acudían a los centros de nuestra red y allí les dábamos ese tipo de atención. Desde hace casi una década, tratamos de implementar un modelo de transformación del servicio, para que no sea el niño el que va a un determinado centro, sino que los profesionales puedan acudir allí donde está el niño e implicar a su familia, para que no sea un tratamiento con comienzo y final. El día tiene muchas más horas y la familia puede seguir aportando determinadas soluciones a las demandas del niño. El modelo está completamente implantado y ahora se va a ver reforzado con la nueva ley que se está tramitando, y que esperamos que en un futuro próximo vea la luz. También ponemos nuestro conocimiento a disposición de otros centros que no sean nuestros, ya sean de la Junta, o de otras organizaciones, de forma que coordinamos ese servicio en la región, y a día de hoy, el 85 por ciento de los centros de atención temprana de Castilla-La Mancha tienen este modelo.

Cuando crecen los usuarios, hay proyectos como Mi Casa, para que puedan vivir como cualquier otra persona.

Ahora las personas con discapacidad pueden vivir en una residencia o en una vivienda con otras personas. Nuestro proyecto consiste en hacer una transición hacia un modelo en que puedan vivir en la comunidad, en coordinación con otras personas, como hacemos cualquiera de nosotros.  Deben contar de habitaciones individuales, donde la persona tenga su espacio, no en grandes casas, en viviendas normales. No tiene sentido que hoy hablemos de residencia como en los años ochenta, alejadas de las ciudades, en las afueras, donde las personas tienen menos oportunidades vivir en comunidad. El nuestro es un modelo mucho más centrado en la persona, con sus deseos y sus anhelos a la hora de vivir, desarrollarse y tener contacto con otras personas no solo en un entorno cerrado. Es un proyecto en el que venimos trabajando desde hace varios años y a finales del año pasado vimos una ventana de oportunidad con todos los fondos europeos. A través del Ministerio de Inclusión se sacaron convocatorias para la desinstitucionalización. Siete federaciones de Plena Inclusión, siete comunidades, hemos podido presentar este proyecto tan complejo. Y dentro de Castilla-La Mancha, se han sumado Asprona en Albacete, Afas en Tomelloso y Amafi en Yepes. Se han comprometido a sacar a las personas de las residencias para que puedan vivir en este tipo de viviendas, que son como la de cualquier persona. Y tenemos el compromiso de la administración para que esto, que es un pilotaje, pueda ser cada vez más una realidad, y que cuando el pilotaje finalice el 31 de diciembre de 2024 se mantengan estas estructuras y se profundicen para que se sumen al modelo un número cada vez más importantes de personas.

En definitiva, la idea es que estas personas vivan su vida...

En algunos casos necesitarán apoyos para realizar algún tipo de gestión de su vida. En otros, podrán ser autónomos, y que esos apoyos se den en funciones de las necesidades de cada uno, como cualquier personas necesitamos apoyos para determinadas tareas; hay personas que para el bricolaje tienen habilidad, y otros necesitamos contratar a alguien, por ejemplo.

Ahí son importantes sus programas de Accesibilidad Cognitiva.

Hace años que creamos un programa muy importante para garantizar los derechos de las personas a la hora de tener una información sencilla, entendible, que puedan comprender como lo hacemos los demás. Con el servicio Entorno Fácil estamos adaptando determinados textos y determinados espacios para que cualquier persona con discapacidad intelectual los pueda entender. Son ellas mismas las que hacen las adaptaciones que después otros validan. Estamos trabajando para que el Ayuntamiento de Toledo, por ejemplo, adapte todos sus espacios, para que una persona sepa dónde ir y no perderse. También adaptamos las ordenanzas municipales. Estamos adaptando a lectura fácil todas las leyes que emanan de las Cortes de Castilla-La Mancha esta legislatura. Y se está haciendo un trabajo importante en el Ayuntamiento de Olías. Son trabajos válidos no solo para personas con discapacidad intelectual, sino, por ejemplo, para personas mayores, con menor nivel de comprensión lectora, migrantes o personas que se han incorporado de manera tardía a la lectura; o cualquier persona que a veces nos enfrentamos a una avalancha de información y necestitamos comprender determinadas cuestiones de una manera mucho más accesible y sencilla.

Este esfuerzo que hacemos en accesibilidad cognitiva ha venido refrendado recientemente por una ley que marca una serie de obligaciones a las administraciones públicas y actores de la sociedad para que esa accesibilidad llegue a todos los colectivos. A veces, la accesibilidad cognitiva es más invisible, y había que hacer un esfuerzo por llamar la atención a los poderes públicos para que esa parte de la sociedad no se quede descolgada  de determinadas cuestiones que para otros son cotidianas.

¿Cómo trabajáis en las salidas profesionales?

En materia de empleo la verdad es que tenemos grandes dificultades. España siempre ha presentados unas tasas importantes de desempleo en general, que son mucho más graves entre personas con discapacidad. Y se hace mucho más complicado cuando hablamos de discapacidad intelectual. Se está abriendo una nueva oportunidad con la reserva del dos por ciento para personas con discapacidad intelectual por las administraciones públicas. Esto que antes venía recogido en una ley, a veces era difícil que se transformara en una reserva real por varias razones tiene a día de hoy un compromiso por las administraciones públicas para que las reservas de plazas sean reales y efectivas. Nosotros estamos trabajando por que las personas con discapacidad intelectual tengan empleos normalizados. Hay también empleos protegidos a través de centrales de empleo que están cumpliendo una función muy importante. Pero hay que llamar la atención al a empresa ordinaria para que también comprueben el valor y la importancia de contratar a una persona con discapacidad intelectual, que también tiene una serie de beneficios por parte de las administraciones. Y las tareas a las que pueden hacer frente estas personas son muy variadas. Muchas las pueden realiza como cualquier otra persona.