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La desaparición de un greco y un sueño cristalizado

Susana Jiménez / Toledo
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La Biblioteca de Castilla-La Mancha acogía ayer la presentación de la novela 'El robo de El entierro del conde de Orgaz' del toledano José Luis Serrano Cebrián, publicado por la editorial ViveLibro

José Luis Serrano presentaba su novela ‘El robo de El entierro del Conde de Orgaz’, acompañado por el responsable de la editorial ViveLibro, Rubén González. - Foto: Víctor Ballesteros

Al igual que los valores desaparecen de la sociedad, de puntillas y sin darnos cuenta hasta que alguien llama nuestra atención sobre ello, desaparece así un día El Entierro del Conde de Orgaz. Un robo que pasa desapercibido y cuyas razones, al igual que hiciera El Greco en su obra, desgrana en varios planos José Luis Serrano en su primera novela.

Un libro que tomaba forma en el año 1999, «fruto de la meditación», de la necesidad de transmitir un mensaje y que encuentra en el famoso cuadro del Greco la «excusa» perfecta, pero que no veía la luz hasta hace unos meses, cuando decidía, como hizo El Greco en su día, dar el paso valiente de «creer y crear su sueño».

Así surge El robo de El entierro del conde de Orgaz, el estreno literario de Serrano Cebrián publicado por la editorial ViveLibro, que ayer se presentaba en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. «Una caricia a la vida, un gesto humilde a través del cual seguir propiciando cristalizaciones», subrayaba el autor.

Serrano decide asumir el riesgo, convencido de que el mensaje que quiere transmitir con su obra es bueno, «lo he copiado del Greco» -insiste-. Un mensaje «solvente», y que confía que el lector «no tarde en descifrar demasiado», al igual que ocurre con las grandes obras maestras, aunque en este caso la calidad de la misma sea mucho más humilde.

Una obra elegante, con numerosas pinceladas históricas, que encuentra en la conocida obra del Greco un reflejo a partir del cual construir una historia, la de un robo, una desaparición, que pasa desapercibida.

Asimismo, esta obra pretende ser, explicaba el representante de la editorial, Rubén González, «un homenaje a quien fue y es una figura representativa de la ciudad de Toledo».

Un trabajo, apenas retocado a pesar de los 15 años transcurridos desde su creación, en el que los planos terrenal, divino e intermedio, plasmados en el lienzo por el artista cretense, se trasladan al papel. Una historia en la que el alma del conde se reencarna para tratar de devolver el cuadro al templo, tratando así de mostrar cómo los valores nobles «siempre deben prevalecer», explicaba José Luis Serrano, convencido de que siempre se mantienen «cuando alguien lucha por ellos».