Los escollos toledanos de Galdós

F. J. R.
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El periodista y escritor Enrique Sánchez Lubián recorre la obra toledana del genio literario y los problemas que tuvo con una parte de su sociedad

Los escollos toledanos de Galdós

Toledo nunca dejará de estar en deuda con Benito Pérez Galdós. La balanza pesa demasiado a su favor cuando se contrapone la inmortalidad de sus letras frente a las afrentas de una parte de la sociedad de la ciudad que nunca quiso entender al genio canario.

El 2020, año del primer centenario de su muerte, era una oportunidad perfecta para empezar a corregir ese rumbo, pero entonces llegó la pandemia. Se mantiene así aún el debe para Toledo, que pese a todo ayer corrigió el rumbo gracias a la conferencia del periodista, escritor y columnista de La Tribuna Enrique Sánchez Lubián.

La cita, que tuvo que aplazarse en marzo de 2020 por el coronavirus, se retomó ayer, en palabras de Sánchez Lubián antes de dar la conferencia, «no como un epílogo, sino como un preámbulo» de lo que está por llegar para seguir recordando la figura de Galdós.

De esta forma, con la presentación del concejal de Cultura, Teo García, Lubián pudo disertar sobre ‘Ángel Guerra y la obra toledana de Galdós’, dando un completo repaso a su figura sobre dos ejes principales.

El primero de ellos fue un recorrido sobre las obras de Galdós relacionadas con Toledo, desde ‘Las generaciones artísticas en la ciudad de Toledo’, de 1870, hasta ‘Memorias de un desmemoriado’, en 1916. Un completo compendio de sabiduría sobre la ciudad que se desarrolla también en textos como ‘El audaz’ (1871), ‘Los Apostólicos’ (1879) y, principalmente, ‘Ángel Guerra’ (1891).

Con un paréntesis para tratar de explicar los motivos que llevaron a Galdós a enamorarse profundamente de Toledo, sustentados en esa maqueta imaginaria que construyó de pequeño y que tanto se parecía a la ciudad, Sánchez Lubián pasó a hablar de los amigos de Galdós en Toledo. El pintor Ricardo Arredondo, el fotógrafo Casiano Alguacil, el campanero de la catedral, Mariano Portales, el archivero Francisco Navarro Ledesma y el canónigo Wenceslao Sangüesa fueron algunas de las figuras analizadas para terminar la charla incidiendo en los ataques y obstáculos que el autor recibió desde el sector más religioso de la ciudad.

Periódicos como El Castellano o La Campana Gorda criticaron duramente su figura, especialmente tras el estreno de su obra ‘Electra’ y por su candidatura al premio Nobel, llegando a iniciar una campaña en la que se instaba a los toledanos a mandar cartas a Oslo protestando.

Un brillante y exhaustivo repaso que Lubián quiso cerrar con el detalle de haber recuperado hace meses para Galdós la dedicatoria del Paseo Virgen de Gracia que solo tuvo su nombre durante la Segunda República.