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El comodín del Fisco

Carlos Cuesta (SPC)
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Gestionar un plan de pensiones en el que se ha invertido 2.000 euros puede tener una devolución de 940 euros si se aplica el tipo del 47%

El comodín del Fisco

Quedan ya muy pocos días para que termine 2021, pero aún estamos a tiempo para ajustar la factura fiscal de la próxima campaña de la Renta con decisiones fiscales que pueden permitirnos como contribuyentes unas desgravaciones muy interesantes que a partir del 1 de enero ya no se podrán ejecutar.

El mejor consejo es acudir a un experto para que revise todas las opciones legales que tiene cada pagador teniendo en cuenta productos como los planes de pensiones, la hipoteca, inversiones, acciones de Bolsa, alquileres o, por ejemplo, las retenciones de empresa y que pueden permitir deducir o compensar pérdidas para pagar lo que es justo a Hacienda.

Uno de los productos que siempre se ha valorado en este contexto son los planes de pensiones individuales, aunque cada vez resultan menos atractivos dado que el Gobierno está reduciendo la base imponible, cuyo límite ha caído de los 8.000 euros a los 2.000 siempre que no se supere el 30% de los rendimientos del trabajo y actividades económicas. Se trata, además, de un concepto que para 2021 se reducirá aún más su límite hasta los 1.500 euros.

En cualquier caso, si se tiene abierto un plan de pensiones, se recomienda llegar al límite de los 2.000 euros para poder beneficiarse de su bonificación en su totalidad.

Asimismo, hay que saber que cuanto mayor sea el tipo impositivo que se va a aplicar, mayor será también la deducción que se puede obtener. Así, por ejemplo, teniendo en cuenta la escala estatal, y que no se podrán aplicar otras deducciones, con un tipo marginal del 19% y una aportación de 2.000 euros, la devolución será de 380 euros. Pero si, en cambio, el tipo que se utiliza es del 47%, el nuevo máximo, con la misma aportación, la devolución que se obtendrá será de 940 euros.

Otro aspecto importante que se debe tener en cuenta en los pocos días que restan de diciembre es que también se pueden aplicar una serie de deducciones por aportar una cierta cantidad al plan de pensiones de un familiar. Si, por ejemplo, el cónyuge obtiene unos ingresos netos del trabajo o de actividades económicas menores a 8.000 euros año, entonces la ley permite aportar hasta un máximo de 1.000 euros al año, de los que también se podrán deducir en la propia declaración del IRPF.

Además, si se es pariente hasta tercer grado inclusive de una persona con discapacidad, la deducción puede llegar a 10.000 euros teniendo en cuenta que el límite legal para estos contribuyentes es de 24.250 euros y la suma de las aportaciones nunca podrá superar esta cifra.

Los asesores financieros recomiendan que, cuando llegue el momento de su rescate, no se haga el mismo año de la jubilación puesto que Hacienda lo computará entonces junto a los rendimientos del trabajo y puede aumentar el tipo que aplica y, en consecuencia, reducir el beneficio previsto en esta partida.

En este contexto, recomiendan rescatarlo en años diferidos para reducir la progresividad y las cantidades computables para el fisco.

La deducción que se puede aplicar al rescatar un plan de pensiones individual puede llegar al 40% en los impuestos que se paguen en ese momento si se cumplen una serie de condiciones como que se ejecute en forma de capital y que esa reducción solo sea para aquellas personas que tengan aportaciones anteriores al año 2007. En cambio, si se rescata en forma de renta, no se podrá aplicar dicho beneficio. 

Asimismo, hay que evitar acumular rentas para evitar la progresividad de la tarifa que marca la Agencia Tributaria a los contribuyentes.

En este caso, las personas que se jubilaron entre 2011 y 2014 pueden aplicarse la deducción en el año en el que se retiraron y en los ocho siguientes, mientras que los que cesaron en el mundo laboral a partir de 2015 tienen el año de jubilación en curso y los dos siguientes para aplicarse la bonificación, lo que significa que el ejercicio 2021 es el último para estos trabajadores retirados entre 2013 y 2019.

Decisión

En este contexto, las entidades financieras llevan años explotando este filón en la recta final del año, cuando toca pensar en la planificación fiscal y es cuando más ventajas ofrecen con este producto a sus clientes, incluso a los de otras entidades a los que priman con un porcentaje muy interesante si los traspasan a su propio banco.

Las condiciones nuevas han llevado a muchos ahorradores a abandonar esta fórmula a pesar de que el modo en el que funcionan los planes de pensiones no ha cambiado, aunque sí se han reducido las ventajas fiscales. Si antes se ganaba invirtiendo en un plan de pensiones, ahora se sigue haciendo, solo que un poco menos porque el capital invertido, también es menor.