«El CiBRA se está profesionalizando y ya se nos conoce»

M.G
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El director del Festival del Cine y la Palabra, que afronta su duodécima edición, explica las dificultades de mantener la programación planteada por las medidas sanitarias frente al Covid. La mayoría de las actividades se desarrollan on line

«El CiBRA se está profesionalizando y ya se nos conoce» - Foto: David Pérez

El Festival del Cine y la Palabra (CiBRA) ha vuelto a aterrizar en Toledo de nuevo a pesar de las circunstancias sanitarias.  Es valiente seguir en un contexto tan complejo.  ¿Qué supone?
Supone un trastorno importante  y un gran reto al mismo tiempo. Hay que tener en cuenta que la cultura es lo primero que suele resentirse cuando se produce una crisis y es imprescindible seguir, afrontarlo como una lucha y decir ‘aquí estamos’. Nosotros hablamos de planificar el festival semipresencial y teníamos un plan b para convertirlo on line. Aun así, con el programa ya impreso se decretó hace unos días el nivel 3 en Toledo por parte de Sanidad y hemos tenido que modificarlo y está resultando muy complicado.  Por ejemplo, todas las películas que teníamos pensadas proyectar no se van a poder ver durante el festival. Las distribuidoras no suelen ceder las películas de preestreno y no lo van a hacer de manera on line porque aumenta el riesgo de la piratería, así que tendremos que proyectarlas más adelante cuando haya menos medidas sanitarias.
Además, habíamos planificado que viniera el elenco de cada una de las películas y tenían previsto hacerlo Macarena García, Kiti Manver, o Juana Acosta, y los directores de las películas, entre otros, pero al final nos hemos visto obligado a cambiar la agenda y en lugar de coloquios se colgarán vídeos.

¿No hay posibilidades de coloquios virtuales?
Las agendas de los invitados son muy complejas porque muchos están en medio de rodajes y la situación sanitaria está provocando que todo se ralentice. También hay mucho miedo por parte de las productoras por posibles contagios porque un solo positivo provoca que la agenda se cambie quince días y supone costes tremendos. Sin embargo, nosotros habíamos conseguido que se comprometieran a venir a Toledo, así que tenemos que echar mano de vídeos enlatados para tenerlos disponibles en on line. La gente que esté interesada puede acceder a la plataforma con antelación a la proyección de la película y los contenidos están disponibles durante varias horas y este formato dificulta mucho la disposición de los elencos por cuestiones de agenda.

Sin embargo, las proyecciones no se retransmitirán en abierto y contarán con un aforo máximo.
Sí. Las distribuidoras buscan que las películas se proyecten en un cine, sobre todo, por el tema de la piratería. Por eso, hemos puesto una plataforma protegida y hemos añadido la geolocalización para que únicamente se pueda ver en Toledo y un número de tickets de venta en cada pase. Cada película lleva un recorrido, que incluye cine, televisión, vídeo y demás y si la proyección se abre sin límite trastoca el proyecto. Sin embargo, CiBRA ha conseguido algo casi imposible porque se trata de un año atípico, ya que si no lo fuera sería muy difícil que una película en salas de cine pueda proyectarse en on line, salvo algunos cortometrajes o filmes sin distribución.
Este año el festival continúa contando con distintas masterclass de expertos. ¿Cómo se están llevando a cabo?
Ha sido más sencillo incluirlas porque ya preveíamos que la semipresencialidad podía volcarse hacia un lado u otro según avanzaban los días. Además, el miedo es  libre en esta situación y  sabíamos que algunos invitados que confirmaron hace tiempo su presencia en un set podían cambiar de opinión para colaborar desde su casa. Se realizarán, pero todavía no sabemos si todos vendrán o al final tendremos que modificar el formato. De momento, dos de ellas sí se realizarán en Toledo, pero otras, como la de Guillermo Arriaga, guionista de ‘21 gramos’ o ‘Babel’,  no vendrá desde México aunque quería. Tampoco Lucas Vidal vendrá, pero lo hará desde su estudio y nos ha comentado que para él es más sencillo porque cuenta con todos los recursos para ofrecer la masterclass.

El festival tiene mucho tirón desde hace años y suele contar con una gala final espectacular en el auditorio del Palacio de Congresos.  ¿Cómo cerrará CiBRA este año?
En este caso, alabo la valentía de las administraciones para dejarnos ir hasta el último día con la presencialidad. Por eso, al final tenemos estos problemas porque si hubiéramos planificado pasar el festival a formato on line hace tres semanas hubiéramos estado mucho más tranquilos. Hemos arriesgado y nos ha salido mal por la situación sanitaria. Teníamos todas las confirmaciones y todo muy atado. Aun así, estoy muy agradecido a todo el equipo porque no es fácil recrear las dimensiones del auditorio en un plató para celebrar la gala y cuadrar las agendas del todo el mundo para cambiarlo todo. Teníamos un plan encaminado para hacer un directo el día 22 de noviembre y la gente  lo podrá ver ese día, pero tendremos que adelantar todos los ensayos y demás para contar con una realización en condiciones que se pueda ver desde casa. Se perderán muchos detalles, pero ganaremos mucho en otras cosas y el esfuerzo es brutal.
Hace unos días hablaba con un compañero de la Seminci que pensaba que haríamos una entrega de premios sin más y con alguna gracia, pero no es así, vamos a intentar realizar la misma gala que estaba planificada y llevarla a un canal de youtube para que la gente pueda disfrutarla.  No podemos tener la presencia física de los premiados porque las agendas cambian, tenemos que grabar antes y estamos hablando con todos ellos para que puedan interactuar con vídeos. Si sale bien supone un reto que parecía impensable y solo porque se haga ya es una alegría para no perder mucho trabajo adelantado.

Normalmente, las galas también cuentan con aforo. En esta ocasión, ¿se podrá disfrutar en abierto?
Sí, la podrá ver todo el mundo. Es el único desahogo de este año y parece mentira poder decirlo. Estamos muy contentos de que todos los años se llene el Palacio de Congresos en nada y se haya quedado pequeño dos o tres veces para la gala final, pero nos resulta una agonía también decirle a la gente que no puede asistir porque no hay espacio. El primer acto artístico del auditorio del Palacio de Congresos fue una gala inaugural del CiBRA en 2012 y cuando entré pensé que sería imposible llenarlo y estamos contentos de que con el paso de los años se haya quedado pequeño.

Volviendo a la programación, el festival tampoco ha querido prescindir de la sección Minicibra. ¿Cómo se ha planteado?
Es una de las cosas que ha ofrecido más dificultad este año aunque pueda parecer que no. El año pasado metimos 7.000 niños en el cine durante tres días y puede parecer más sencillo que meter más de 1.500 alumnos en las aulas en colegios de la provincia viendo un dvd. En casi todos los festivales se ha prescindido de esta iniciativa, pero nosotros al final nos hemos atrevido con una película que aún está en cines, ‘Uno para todos’, de la distribuidora ‘Contracorriente film’, que también es muy pro cine de educación y nos planteamos el reto para darle la oportunidad a los niños. Además, hay que agradecer mucho a los profesores por quererse comer la cabeza y poner la película en los horarios de tutorías, teniendo en cuenta que no se pueden juntar las clases por el tema del coronavirus.

También el festival incluye las Jornadas de Cine y Educación destinadas al profesorado.
Sí. Es fundamental y tenemos un montón de personas en el equipo que son profesores. Siempre decimos que el festival tiene tres patas, la parte cultural y es un festival único gracias al cine y a la literatura, la parte mujer y talento femenino, que incluye el foro Alice Guy, y la educativa. Por esto, nos volcamos con los docentes para ofrecer herramientas y nos peleamos con las instituciones y las distribuidoras para que proporcionen material. Colaboramos con la Academia de Cine, con la ECAM (Escuela de Cine de Madrid), con la ONCE, entre otras. Lo on line ha facilitado su inscripción y se han acabado con rapidez las plazas disponibles.
Además, ha habido interesados en todas las partes de España para participar, pero no era posible porque estas actividades se acompañan de créditos de formación en la región, ya que están organizadas con el Centro Regional de Formación del Profesorado de la Consejería de Educación.

Al margen del cine, la literatura también se ha ido abriendo paso en el CiBRA. ¿Cómo se abordará la parte más literaria de la programación?
Ahí teníamos cerrada un montón de programación, pero buena parte se quedará aplazada, que no suspendida, porque la gente con la que estamos tratando está encantada y quiere venir. Tenemos un contacto muy estrecho con escritores nacionales e internacionales y vendrán cuando se pueda. Nos da rabia, pero el compromiso de todos ellos ayuda a pensar que saldrá más adelante.
Estos días tendremos a una buena amiga del festival, Nerea Tello, que presentará su primer libro de poesía y también ofreceremos una charla con la escritora Elvira Lindo en formato on line.

También figura en la programación la presencia de la actriz Lola Herrera como protagonista de un coloquio. ¿Finalmente vendrá?
En principio, sí. Pero no para de trabajar con la obra ‘Cinco horas con Mario’. Tenemos que hablar antes con ella. Tenemos pensado hacerlo en el Museo Sefardí y esperamos que se pueda plantear, aunque sea con un aforo pequeño. En caso de que no se pueda se aplazará y se realizará más adelante.

¿Qué destacarías de los premiados por el CiBRA de este año?
Teníamos muy claro los premiados de este año y todos los galardones han salido a la primera, normalmente no suele suceder. Hace años era muy difícil que los galardonados quisieran venir, pero con el paso de los años y del buen trabajo las agendas cuadran. Teníamos muy claro que el premio ‘Toledo de cine’ recaería en Santiago Segura por su carrera, a unos le puede gustar más o menos, pero, sobre todo, por lo que ha conseguido este año. Cuando tras el confinamiento volvieron a abrir los cines no había películas, salvo algunas distribuidoras independientes pusieron su granito de arena y Santiago Segura tuvo muy claro y adelantó la película, con Sony, Atresmedia y su propia productora, y decidió dar el paso y ofreció un bálsamo en los cines esa semana y ha hecho muy buenos números. Estrenar contra viento y marea merece este premio.
También premiamos con un ‘Toledo de Cine’ a la librería Ocho y medio. Si el festival tuviera que buscar un hogar sería allí por ser un sitio de reunión del cine y la literatura y este año cumple 25 años. Teníamos un montón de actividades planificadas con la librería, pero no ha podido ser y tendremos que conformarnos con entregar este premio y esperar al 2021 para seguir colaborando.
Por otro lado, el jurado interno del CiBRA tenía muy claro que había dos actrices para el premio ‘Alice Guy’, Ángela Molina y Verónica Forqué. En principio, teníamos que decidirnos por una de ellas, pero finalmente pensamos que las dos compartieran galardón. Ambas son un reflejo exacto y perfecto de lo que encarna este premio por sus vidas y el gran talento de dos grandes de nuestro cine.
También el premio ‘Orden de Toledo’ buscaba a alguien joven, con talento y que despunte y con gran proyección , como en su día lo hicieron Buñuel, Lorca o Alberti, y se entregará a Brays Efe, conocido por su papel de ‘Paquita Salas’. Además, tiene un montón de proyectos y pensamos que su talento irá creciendo año a año y tendremos su presencia a través de un plasma.
El CiBRA cada vez tiene más sencillo cuadrar agendas. Cuando propones a alguien venir a Toledo mira la agenda y hace seis o siete años cuando llamabas se aseguraban de quiénes éramos, qué hacíamos y si éramos de fiar.

CiBRA ha ganado mucho peso.
Sí y estamos muy contentos. No hay más que verlo cuando vamos a otros festivales, a jornadas y convocatorias. Ya somos los de Toledo y ha pasado tanta gente por el festival que el propio boca a boca de los actores, directores, representantes, productoras y distribuidoras, entre otros, hace que confíen en nosotros porque el trabajo es bueno y planificamos el festival de manera profesional a pesar de que los miembros del equipo se dediquen profesionalmente a otras cosas y lo hagan por amor al arte. Nos estamos profesionalizando y me creo muy afortunado por lo que hemos ido creando.

El festival siempre va muy justo en relación a los costes y en más de una ocasión se ha puesto de manifiesto. ¿El hecho de que esta edición se realice en formato on line ayuda a abaratar y a ahorrar para la siguiente?
Que va, al contrario. Todo se encarece con la pandemia. En principio, pensaba que sí, pero no resulta así. Este año se ha caído mucho colaborador y patrocinador, pero nosotros seguiremos manteniendo esa colaboración porque pensamos que no podían hacerlo en esta ocasión, así que este año dependemos más que nunca de lo público. Con el Ayuntamiento de Toledo ya se alcanzó un acuerdo a principios de año para profesionalizar más el festival con la creación de una oficina técnica.
Lo on line encarece aunque pueda parecer que no porque tiene costes añadidos. También exige hacerlo bien y hay que invertir mucho. Aun así, sabemos administrar bien hasta el último céntimo y siempre decimos que el último céntimo tenemos que invertirlo en el festival. En concreto, este año se invierte en salud, tecnología, publicidad para que el festival se vea. Podemos tener un coche muy bueno, pero si está en el garaje no se ve, con lo que obliga a probarlo, sacarlo, que funcione y luzca.

¿Se puede convertir el CiBRA  en un buen modelo para otros festivales e iniciativas que se celebren en este contexto sanitario?
No lo sé. Nosotros sí hemos seguido porque ya hubo un festival que fue pionero y fue el primero que apostó por un modelo on line a pesar de que iba a ser presencial porque estábamos todos confinados. Funcionó muy bien y hay que tener en cuenta que todo el mundo estaba en casa y quizá tenía más tiempo. Sin embargo, ahora podemos movernos y el contexto cambia. Al CiBRA la opción on line está sirviendo para aprender y para saber que podemos llegar más lejos, pero nuestro festival es presencial y así queremos seguir siendo.
El camino de lo on line puede llevar a crear nuevas áreas y se trata de un gran aprendizaje, pero seguiremos apostando por lo presencial. Además, tanto el CiBRA, como en los festivales de San Sebastián o Málaga, por ejemplo,  se mezclan la cultura y el turismo porque se ofrece algo que gusta y se puede aprovechar para disfrutar de las ciudades. Estamos contentos por navegar por sitios nuevos, pero queremos normalidad y un futuro presencial de la mano también de las nuevas tecnologías.