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Pilar Gil Adrados

Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


El auge del poder blando y el hambre en el mundo

06/10/2022

El poder blando es un concepto empleado por la ciencia y los investigadores de las relaciones internacionales para analizar como los distintos actores de la escena mundial, estatales y no estatales, procuran conseguir sus objetivos. Tratan de influir sobre el comportamiento del resto, de acuerdo con sus intereses, empleando métodos más sutiles que la coerción legal y económica o, en última instancia, la amenaza militar. Obviamente, como no se basa en reglas jurídicas vinculantes, no está garantizado que su efecto beneficie a todas las partes.
El poder blando emplea métodos más sutiles para persuadir: la cultura -cine, publicaciones científicas, música, moda o gastronomía- las inversiones o la diplomacia de gestos y símbolos que no necesitan mediar palabra. Tales como el predominio del inglés en las bases de datos de referencias bibliográficas científicas o la diplomacia británica o vaticana, refinadas y afinadas durante siglos. La Santa Sede fue el primer Estado que fundó una escuela para formar diplomáticos bajo el pontificado de Clemente XI en 1701. Una eficiente maquinaria que funciona perfectamente, independientemente de quien ocupe la sede petrina: I Papi passano, la curia resta.
La Asociación de Derecho Internacional ADI/ILA, que cumplirá 150 años en 2023 en París, cuenta con más de cuatro mil miembros distribuidos por más de sesenta países y regiones del mundo y se dedica a estudiar cómo el derecho internacional puede mejorar las relaciones internacionales, con el fin de proponer nuevas normas o mejorar las existentes. Trabaja sobre cuestiones tan variadas como la sanidad, el consumo, la fiscalidad, los derechos humanos, la cultura, la privacidad, los recursos naturales, el clima, las inversiones, las armas nucleares, el espacio exterior, por citar algunos, y, por supuesto, sobre la alimentación y la agricultura. Sobre este último, precisamente, ha publicado estos días un Libro Blanco, elaborado con el objetivo de abrir un debate sobre la cuestión, donde analiza la situación del derecho internacional en esta materia e identifica cuáles son los retos - fundamentalmente el aumento del hambre en el mundo- que necesita desafiar en los próximos años.
El estudio permite constatar que, aunque los sectores agrarios y alimentarios se desenvuelven en un contexto internacional aparentemente muy intervenido y con numerosas normas, las crisis alimentarias siguen apareciendo, lo que revela carencias en la regulación internacional y, particularmente, en la gobernanza mundial. De hecho, el estudio destaca como ha surgido una nueva dinámica en el gobierno mundial que se decanta por los acuerdos informales y los regímenes al margen de las instituciones basadas en el derecho. En lugar de plantearse la reforma de las instituciones y las normas jurídicas, basadas en el derecho internacional, que rigen las relaciones entre Estados, proliferan esos acuerdos informales sobre seguridad alimentaria cimentados en el ejercicio del poder blando, lo que como primera providencia sería uno de los factores que mantienen el desequilibrio alimentario en el mundo.