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Un nuevo futuro en sus manos

Leticia G. Colao
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La talaverana Nuria Galán es un claro ejemplo de reciclaje profesional donde la cerámica ha jugado un papel fundamental. La cerámica tiene alma, dice, y también futuro

Un nuevo futuro en sus manos - Foto: Manu Reino

La cerámica de Talavera vive una época de renacimiento apoyada en la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. En la ciudad han sabido coger el tren y, ayudados por el Centro Regional de Formación de la Cerámica y el Vidrio y, por supuesto, con el buen saber de sus ceramistas, defensores de una artesanía de siglos única en el mundo, el arte más talaverano vive una edad dorada con el resurgir de nuevas vocaciones.

La de Nuria Galán es una de ellas. Después de una época profesional como auxiliar administrativa en una empresa de telefonía, y tras su regreso a la ciudad tras varios años en Madrid, ha encontrado en la cerámica un nuevo mundo laboral en el que se abre paso con ganas.

Las circunstancias personales y profesionales la trajeron de vuelta a Talavera. Su situación laboral, parada, en medio de la peor etapa del Covid, la llevó a participar en uno de los talleres que se imparten en el Centro de Formación de la Cerámica, en febrero de 2021. «Siempre me ha gustado mucho la cerámica, me atrajo mucho el curso», explica Nuria Galán a La Tribuna. Tanto fue así, que al taller de moldes le siguió otro de decoración y después un tercero de rotulación que han conseguido «atraparla» por completo.

Lo suyo es vocación, lo que acompaña del interés y la pasión que le ha trasladado su «maestro», el ceramista ya jubilado José Antonio Fernández, de Cerámica San Agustín, profesor en estos talleres. «Se lo debo a él, él me ha enganchado a la cerámica», asegura consciente de que es «súper afortunada».

Fernández vio algo en ella, sus ganas, empeño y exigencia por aprender un oficio que requiere «sacrificio, muchas horas y mucha paciencia». Por ello, la invitó a continuar con las piezas sin acabar de estos cursos en su taller, ya cerrado al público, en la plaza Puerta del Río.

Allí, cuando sus obligaciones se lo permiten, continúa su formación con un profesor que la sigue enseñando el oficio y que colabora, casi sin pensarlo, con el relevo generacional de la cerámica de Talavera, a la que le gustaría dedicarse profesionalmente en un futuro.

La talaverana fue además una de las alumnas seleccionadas para la Summer School que la Fundación Michelangelo, la Junta de Comunidades y la Asociación Contemporánea de Artes y Oficios, junto a Fracaman, realizaron en Talavera el pasado mes de junio sobre cerámica y gastronomía. Lo hizo junto a una quincena de estudiantes, nacionales e internacionales, a los que se les ofreció el arte de la cerámica como una posibilidad profesional de futuro.

enamorada de la cerámica. Galán está completamente enamorada de la cerámica. Se nota en sus expresiones, en su forma de explicar sus sentimientos cuando, absorta de todo, comienza a pintar, caña en mano, todo tipo de decoraciones en las piezas de barro. «Es arte y es magia», indica, para reconocer que la forma de enseñar de José Antonio Fernández ha sido esencial en esta transformación. «Me ha metido la cerámica en vena», asegura. «Sin él yo no estaría ahora aquí».

El agradecimiento es máximo. El amor por el arte más talaverano y su formación especializada a la hora de decorarlo le ha atrapado de lleno, lo que le llena de orgullo como talaverana. «Pensar que una pieza ha salido de mis manos, que es algo que ya se hacía hace siglos, y que en un futuro podrán reconocerla mis hijos o incluso mis nietos, es algo que no se puede explicar».

La cerámica es complicada, más aún partiendo de cero, «pero no imposible», dice. Es más, «la satisfacción es total» cuando la pieza se termina, más aún conociendo las dificultades que presenta una obra cerámica hasta que sale del horno. Galán reconoce que hay que tener mucha paciencia, porque nunca sabes qué va a salir. Así, es clara: «Tú no dominas la cerámica, la cerámica te domina a ti», es más, considera que «la cerámica manda pero es el horno el que dicta sentencia».