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La libertad como la búsqueda de la verdad incondicional

Leticia G. Colao
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El doctor en Economía Antonini de Jiménez presentó ayer en Talavera 'Liberofobia', donde anima a cuestionarse el sentido de la vida y tener libertad de pensamiento

La libertad como la búsqueda de la verdad incondicional - Foto: L.G.C.

Antonini de Jiménez presentó ayer en Talavera su nuevo libro, Liberofobia, una invitación a la reflexión y a valorar el tesoro más grande que tiene el ser humano: la libertad de pensamiento. Sevillano residente en Colombia, viajero sin descanso y doctor en Economía, tiene un objetivo claro con su última obra: que las personas volvamos a hacernos esas preguntas vitales que hemos dejado de hacernos y que nos dejan desnudos ante los miedos actuales.

Liberofobia, de la editorial Sr. Scott, no se puede entender sin Antonini, cuya empresa personal es contestar a esas preguntas clásicas, «conocerme a mí mismo, saber quién soy, para qué he nacido, cuál es mi vocación, dónde quiero trabajar...». Estas le han llevado a recorrer medio mundo y en él, además de ejercer como profesor universitario, intenta que sus alumnos conozcan macroeconomía, pero también se cuestionen la existencia de su vida.

Todo tiene un sentido. En su libro, asegura que estas preguntas hace que en cada persona «empiece a crearse una corteza en su piel que lo protege de los supuestos 'enemigos' que nos bombardean constantemente, los miedos que se crean», siendo la pandemia «la gota que colmó el vaso».

De Jiménez intenta buscar las respuestas a un confinamiento que asegura el Gobierno puso en marcha obligado por la ciudadanía, que pedía miedo y así lo tuvo, después del ejemplo de Italia. Cuestiona el confinamiento, si las razones eran realmente sanitarias o si había alguna otra razón existencial más allá camuflada tras el miedo al desconocido Covid.

El autor va más allá, porque recuerda que si el Tribunal Constitucional español declaró inconstitucionales los confinamientos «y los españoles hemos pedido los confinamientos, la lógica nos lleva a que los españoles somos inconstitucionales», o lo que es lo mismo, «los españoles no nos merecemos ni la Constitución ni la España que tenemos, somos nosotros los que no estamos a la altura de España».

Con esto se explica, añade, «que nos hiera ver la bandera española, la tauromaquia y nos duele ver aquellas cosas que representan la españolidad».

De todo esto se deduce que, al no tener la «corteza» por creer no necesitar esas dudas existenciales, «nos empezamos a preocupar de cosas que no son preocupantes" mientras que lo realmente importante, «el sentido de la vida, la creencia en Dios o el abandono de la filosofía y las humanidades de la educación», entre otras, pasa a un segundo plano. «Las personas no podemos dejar de luchar porque forma parte de nuestra constitución, pero un cobarde lucha por causas que son cobardes, que no son realmente las causas de la lucha».

Libertad. El profesor Antonini de Jiménez defiende la libertad como la oportunidad de enfrentar a los fantasmas a través del diálogo, la reflexión y la filosofía. En su opinión, y así lo recoge en su oba, la «libertad verdadera es la búsqueda de la verdad incondicional», de la vocación, de lo que te hace moverte, siempre siguiendo tus convicciones. Lo contrario no es vocación, es interés.  

Así, lamenta la confusión que genera el término en España. «Cuando uno es cobarde cree que la libertad es hacer lo que me de la gana, que nadie me diga, que dejen libre mi opinión, pero eso es cobardía, porque una libertad que se sostiene solo en mi opinión, se convierte en libertinaje».

Liberofobia, presentada ayer por el profesor universitario Ángel Monterrubio, quiere devolver a la ciudadanía la necesidad de preguntarse y repreguntarse por el sentido de la vida, de dar importancia a las cosas que realmente lo son, de dudar, de abandonar el pensamiento único y de buscar la libertad, pues «solo en ella, el hombre se hace humano».