'Utopia'

SPC
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Amazon emite esta serie protagonizada por John Cusack y que trata sobre una pandemia

'Utopia'

«Es muy surrealista». Así describe John Cusack el hecho de que, en medio de una pandemia, se estrene Utopia, la adaptación en Amazon de la influyente serie británica homónima que hablaba de un virus a escala global y que puede recordar, salvando las distancias, a la situación actual.
«Cuando lees la serie completa y sabes el punto de vista de la creadora Gillian Flynn, como drama, o como thriller de ciencia ficción, thriller de cómic oscuro o thriller de fantasía, va directa a los problemas que la humanidad está enfrentando», explicó Cusack.
«Así que no hace nada bueno para rebajar la intensidad de ninguna forma. Y en un drama te interesa meterte en todos los problemas que puedas y en las situaciones más peligrosas. Pero incluso teniendo en cuenta eso, con la costa oeste de EEUU ardiendo por los incendios y con una pandemia, lo único que puedes decir cuando salga esta serie es que es una experiencia surrealista», añade.
Cusack, en su primer gran papel en la televisión, da forma junto a actores como Sasha Lane o Rainn Wilson al coral y extenso elenco de Utopia, serie que Amazon estrena con Gillian Flynn, la exitosa escritora y guionista de Gone Girl (2014) y Sharp Objects (2018), al timón de este remake estadounidense.
La original y británica solo tuvo dos temporadas pero alcanzó el estatus de producción de culto con una suculenta fusión de trama apocalíptica, humor negro, intriga criminal y toques de ciencia ficción.
La serie, que ya está disponible en Amazon Prime Video, comienza con un grupo de amantes del cómic que están convencidos de que una novela gráfica llamada Dystopia no fue solo una obra maestra de las viñetas sino que también profetizó unos desastres que finalmente sucedieron en el mundo real.
Así es fácil entender su absoluta expectación cuando descubren que tiene una secuela: un cómic llamado Utopía. El juego entre las páginas y la vida real que tanto llamaba la atención de la serie original puede quedar en segundo plano debido a la pandemia, que quizá dirija la atención del público a la trama apocalíptica de la serie.
Eso sí, el paralelismo tiene su límite: en Utopia el virus global responde a una gran conspiración para dominar el mundo mientras que en 2020 solo los insensatos defensores de extravagantes ideas y teorías sin fundamento creen que detrás del coronavirus hay un plan malvado de algún tipo.
«Cuando en 2013 acepté hacer esta serie, la idea de una pandemia sonaba muy futurista, en el borde de la ciencia ficción», admitió Gillian Flynn. «Pero si la gente quiere usar la serie para hablar más de cómo nos tratamos los unos a los otros en una pandemia, cómo manejamos las conspiraciones, la naturaleza de la verdad y la maleabilidad de ella en las redes sociales (...), puede acceder a la serie en esos niveles», relata.
«Siempre digo que prefiero escribir algo que me digas que odias pero de lo que hayas hablado mucho a que me digas ‘oh, me gustó’ y nunca pienses en ello de nuevo».

 

Probar suerte

En el caso de Cusack, que interpreta a un doctor con tantas sombras como luces, el aliciente de Utopia también estaba en probar suerte en la pequeña pantalla tras más de 30 años en el cine. «Normalmente trabajo en historias de dos horas (...) y aquí se extiende a ocho o diez horas. Así que fue divertido ver eso», explica.
«En la mejor televisión, cada episodio es necesario para contar una historia de 20 o 30 horas. Pero en Utopia todo era muy sólido (...). No había ningún personaje innecesario, ninguna trama B: era una obra intensa y rigurosa así que pensé que, si iba a hacer televisión, no iba a encontrar nada mejor que esto».
Por último, Flynn habla sobre la compleja gestación de la ficción, que en principio iba a dirigir David Fincher para HBO. «Fue duro cuando supimos que no lo haría porque era lo que originalmente me había traído a la serie». «Tuve que abaratar una serie realmente cara, quitar episodios para hacerla más asequible... Porque es como una cara road movie en la que vas quemando cosas aquí y allá. Digamos que no es Cheers (1982-1993), donde regresas al bar en cada capítulo», sentencia.