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Preguntan por el bienestar animal en la fuente 'de los patos'

J. Monroy
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Ramón Casanova pide soluciones para que no haya medio centenar de 'patos' en una rotonda «sin nada que llevarse a la boca». El Consitorio recuerda el reciente traslado

Preguntan por el bienestar animal en la fuente ‘de los patos’

Ramón Casanova, vecino del Polígono, pasa habitualmente por la rotonda 'de los patos', en coche y bicicleta. No es extraño, apunta, que a veces las aves se salgan del recinto a la carretera, en busca de comida. Él para y trata de orientar a los animales de nuevo al interior de la rotonda. De momento, no ha observado ningún accidente, cosa que no le extrañaría que ocurriera antes que después, pero espera que no llegue ese momento. Por esa razón se ha dirigido en varias ocasiones a diversas estancias municipales, incluidas las más altas, para pedir una solución, «y últimamente, ni me han contestado».

El problema principal, apunta Casanova, es la falta de alimentos. «No tienen nada que comer, acabo de pasar y están picando donde no hay nada», apunta a este diario. Estos días ha contado 44 ocas y gansos, menos que en los precedentes. Y el descenso tiene su explicación: nacen pollos y no tienen qué comer. Y cuando tienen algo, «son coscurros de pan duro, que a veces incluso ellos se llevan al agua y lo remojan». En ocasiones, Casanova ha observado que si se para alguien a hablar en la esquina de Guadarrama con Boladiez y lleva una bolsa en las manos, los 'patos', desesperados, se abalanzan pensando que allí hay comida, «están muertos de hambre». Eso no deja de ser de nuevo un peligro para conductores y peatones.

A esto se unen los problemas del mal estado de la rotonda en sí. Casanova no es el único vecino del entorno que reclama soluciones. Víctor Villén, por ejemplo, ha mostrado su preocupación ante el hecho de que las fuentes expulsen al aire los excrementos de las aves, lo que entiende que puede ser foco de infecciones. Ramón en cambio se centra en la mala situación en la que están los 'patos', el hambre que pasan y el estado «calamitoso» en el que dejan la rotonda. Tanto Boladiez como Guadarrama son dos viales muy cuidados por parte del Ayuntamiento, pero su confluencia «parece tercermundista», con una rotonda «en abandono total», sin plantaciones, ni reposición. Los patos, a falta de otra comida, excavan una y otra vez en busca de algunas raíces. Tampoco hay sombra para ellos, ni otro reguardo ante los cuarenta grados en verano y las heladas del invierno. Buscando sombra, los animales se pasan a las medianas. Este vecino ha pedido una valla para impedir la salida de animales a la carretera y alguna sombra, por lo menos, a lo que el Ayuntamiento le ha respondido que eso podría dificultar la visibilidad para el tráfico. Él no entiende que se hagan rotondas como la primera de la avenida del Guadiana, junto al hospital, y no dificulten, y aquí unas plantas más pequeñas sí lo hagan.

Petición de soluciones. De modo que Casanova ha reivindicado una solución al Consistorio en varias ocasiones, «porque aquello es inhumano e insalubre». Su idea es que quizás con un número muy inferior de animales, tendría todo más sentido.

«Quiero dejar claro mi indignación por la dejadez y el abandono de estos animales por parte de la administración», apunta el vecino, que recuerda que los 'patos' y sus problemas llevan allí lustros. Se ha puesto en contacto con todas las estancias posibles y detecta por un lado la preocupación de los responsables, pero por otro lado parece que no quisieran o pudieran dar soluciones. «¿Dónde está aquí el bienestar animal que marca la nueva ley?» pregunta a los responsables municipales.

Tras los análisis del agua, Casanova recuerda que los 'patos' hoy no están en el mejor lugar para ellos, «pero mientras que no se busque otra solución, vamos a mejorar lo que hay dentro de lo posible». Por ejemplo, si no se puede reducir su número, habrá que dar de comer a los animales, como ocurrió durante Filomena por parte de agentes medioambientales, «porque hoy cuando les tiran algo de pan, se matan por un trozo».

Casanova recuerda que, por la ordenanza de Tenencia y Protección de animales de 2016, el Ayuntamiento tiene el deber de proteger a los animales. Pero ahora la ley de Bienestar y Protección Animal obliga a los propietarios de animales a su correcto trato y alimentación, que ha dado treinta días para que los ayuntamientos adapten sus ordenanzas. En este caso, apunta, «alguien será responsables, y ellos tendrán que dar una solución, la que sea, la de quitarlos o alimentarlos», apunta el vecino, que ofrece su colaboración ciudadana «sin ninguna intención, ni bandera política».

Traslado y observación. Fuentes municipales han insistido en que dar una solución a los patos de la rotonda no es fácil, por cuanto existe una controversia en el barrio de personas a favor de la presencia de los patos y personas que no lo están tanto.

Recientemente, recuerdan las mismas fuentes, para preservar la seguridad ciudadana, entre otras cuestiones, el Ayuntamiento procedió a un traslado sin precedentes de los animales, con todas las salvaguardas legales y separando patos y ocas. A pesar de ello, recibió fuertes críticas por algunos sectores. Ahora el equipo de Gobierno esperará a ver cómo evoluciona la situación después del traslado. En cualquier caso, desde el Consistorio tienen claro que los patos siguen recibiendo comida a diario por parte de los vecinos, lo cual por un lado no deja de ser peligroso, y que va contra la normativa municipal. A pesar de ello, hay cierta flexibilidad pensando en los animales y en los residentes.

ARCHIVADO EN: Río Guadiana, Infecciones