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Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


La doble proeza de La Tribuna de Toledo

08/11/2022

El periódico local La Tribuna de Toledo celebraba el jueves, día 3 de noviembre, sus 25 años de actividad en Toledo. Una doble proeza. Veinticinco años son una inmensidad para un periódico local, en realidad para un periódico, en tiempos de redes de interconectadas, de hipervelocidad de las noticias, de televisiones y emisoras de radio, de noticias falsas, de posverdad, de deserción masiva de lectores de diarios escritos, nacionales o locales. La otra proeza es propia del territorio, Toledo, que parece padecer una aversión casi patológica a la lectura de periódicos. En general a la lectura, aunque llama la atención la escalofriante resistencia a los diarios locales. Es esta una anomalía cuyos orígenes hay que buscar en los años que suceden a la guerra civil. Hasta entonces en la provincia y su capital abundaban los periódicos y revistas locales, la gente los adquirían, la gente los leían. Tras la guerra civil, el mundo del periodismo local se vino abajo, al menos en Toledo. En otras provincias mantenían las costumbres de comprar y leer un periódico local al menos. En Toledo se dejó de leer. Como mucho, un diario de Madrid, habitualmente los domingos. Se creó El Alcázar, diario local del régimen, que contaba historias del régimen y que, aun siendo la población adicta al régimen, no perecía interesarle su lectura y consumo. Entenderán la proeza que supone la pervivencia de 25 años del diario La Tribuna de Toledo. Y eso que a punto estuvo de desaparecer en los tiempos duros de la crisis del 2008, la Gran Recesión, los años de la señora Cospedal y de la siguiente crisis del Covid.
La celebración resultó un éxito. El montaje sobrio, una escenografía mínima, control de las intervenciones, una cuidada selección de los premiados, excelente la del científico e investigador del Centro Nacional de Parapléjicos y un clavo que se podría haber dejado para otro momento (por ejemplo cuando sea realidad) como fue el anuncio de la recuperación de las obras de Alberto Sánchez. En cuanto a los asistentes, los hubo de todo color y pelaje que hicieron inevitable pensar que sí todos cuantos allí estaban compraran y leyeran el periódico, mejor nos iría a todos. A los profesionales en su trabajo y a nosotros como ciudadanos informados. Si nos atenemos al aforo de lugar se rondaron los mil asistentes. Una numerosa clientela que serviría para mantener el medio. Y es que, como se proclamó en el acto, la prensa es inherente a la democracia. La prensa libre se sustenta en la democracia y la democracia no es plena sin prensa libre. ¿Qué es lo que hace libre a la prensa? La independencia económica, que es requisito básico para que pueda disponer de profesionales que persigan, traten y mimen la noticia, la opinión y la crónica. Y en eso hay que afirmar que, a pesar de los problemas y dificultades, La Tribuna de Toledo mantiene, como media, un perfil alto. Se ofrece a los lectores un producto de contenidos más que dignos y se busca esa independencia que asegura parámetros de calidad. Lo que debe considerarse un logro para la plantilla de profesionales y para la propia empresa. No les sermonearé sobre el valor cívico de la prensa escrita, pero debo confesarles que hay momentos gozosos en los que leer un periódico es como leer la novela apasionante de la realidad cotidiana. Son momentos felices en los que se concatenan las noticias, con las opiniones, la narrativa, los temas seleccionados que justifican gastar el poco dinero que un diario cuesta en proporción al ingente esfuerzo que se hace para ofrecer un producto redondo. ¡Hay tantas cosas que contar!

«No les sermonearé sobre el valor cívico de la prensa escrita, pero debo confesarles que hay momentos gozosos en los que leer un periódico es como leer la novela apasionante de la realidad cotidiana»