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José Luis Conde, el eterno sanitario curioso

M.G
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El conocido nefrólogo toledano, fallecido el año pasado, recibe el título de Hijo Predilecto por su contribución sanitaria. La investigación fue una de sus pasiones que no abandonó ni su último día

El nefrólogo toledano José Luis Conde - Foto: LT

Hasta el último día estuvo trabajando en el despacho de su casa José Luis Conde Olasagasti, un reconocido y querido nefrólogo toledano que recibió ayer a título póstumo  la distinción de Hijo Predilecto. Un premio de la ciudad «que le habría gustado mucho, sobre todo, por el hecho de que se valorase su trabajo y su trayectoria como sanitario».

Su hijo José recuerda con emoción que su padre «era un disfrutón de la vida» a pesar de que la sanidad y su constante inquietud dejaran poco espacio libre. La investigación fue, sin duda, el campo que más le llamaba la atención y los años que estuvo ligado a la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria fueron los que más disfrutó. 

A nivel sanitario cumplió muchas de sus expectativas. Sus 'colegas' profesionales siempre valoraron «su compromiso con la salud y con el bienestar de sus conciudadanos», como expresaron tras conocer su fallecimiento, a los 77 años, el 12 de febrero de 2022. Conde consiguió en los años 70 incorporar al hospital de Toledo al sistema MIR cuando todavía muy pocos centros sanitarios en España disfrutaban de un desarrollo docente. Y en los ochenta se dedicó desde el Insalud a la mejora y calidad del ámbito sanitario.

La investigación fue su pilar clave y este reconocido nefrólogo, jefe de este servicio en el Complejo Hospitaliario de Toledo durante muchos años, trabajó para dotar de estructura y método a la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto Carlos III. 

Su currículum suma y sigue, ya que fue también gerente del hospital y concejal independiente por el PCE en el Ayuntamiento de Toledo en la primera legislatura democrática, cuando la alcaldía la ostentaba Juan Ignacio de Mesa. Su hijo asegura que en casa «siempre se hablaba de medicina y de política», aunque su padre prefirió entregarse en cuerpo y alma a la salud.

A pesar de todo lo alcanzado en el ámbito profesional, Conde se quedó con ganas de dedicarse a la Atención Primaria y le disgustaba que los médicos de familia estuvieran tan poco reconocidos. Su hijo insiste en que fue un sanitario «curioso» y entregado hasta el último día al ordenador, a sus tablas de excel y a sus estudios ligados a la investigación sanitaria.