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«La privación material severa se ha reducido en la región»

Hilario L Muñoz
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El recién reelegido presidente europeo de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social asegura que «estamos en condiciones de ponernos el reto de erradicar la pobreza severa en dos o cuatro años en la región»

Carlos Susías, presidente de EAPN Europa y EAPN España. - Foto: David Pérez

Carlos Susías fue reelegido el pasado mes de diciembre para estar al frente de la Alianza contra la Pobreza Europea (EAPN), responsabilidad a la que llegó en 2018. La organización aglutina entidades del tercer sector de todos los países de la Unión. El cargo se suma a la Presidencia de EAPN España. Su currículum muestra que es uno de los mayores expertos en temas de pobreza de España. Un bagaje con el que observa con atención los cambios que implica la nueva postura europea para salir de la crisis y la llegada del Ingreso Mínimo Vital.

¿Cómo ve la situación después del COVID y de la pandemia?

Todavía estamos en pandemia y estaremos hasta que vacunemos a la población de toda la Tierra, porque de lo contrario nos vamos a encontrar con lo que ya estamos viendo, con distintas variantes. Luego tenemos las consecuencias económicas y sociales. Se ha visto cómo ha funcionado razonablemente bien el escudo social, pero ha llegado sobre todo a las clases medias y a la gente que tenía un trabajo regularizado y ciertas condiciones de normalidad. Pero no a muchas personas con una situación de mayor precariedad o que tenían algún tipo de trabajo irregular. De hecho en el último informe que hemos realizado, relativo al 2020, se ha visto como solo el impacto de la privación material severa se ha disparado con carácter general en España. En Castilla-La Mancha, sin embargo, se ha reducido significativamente.

¿De dónde veníamos?

Antes de la pandemia había cerca de un 49% de personas con dificultades para llegar a final de mes y cuando ha llegado la pandemia necesariamente lo han tenido que pasar mal. En esta situación elementos como los ERTE, la protección frente a los desahucios y las ayudas a los consumibles han tenido un alto impacto. Esto no ha evitado que un sector de la población, que no había terminado de salir de la crisis anterior, y a otras en situación de vulnerabilidad les ha llevado a situaciones de pobreza o exclusión.

En un plano más cercano, ¿cuál es la situación en estos estudios?

Castilla-La Mancha ha sido una de las dos regiones donde no ha empeorado la privación material severa. La otra es Aragón. Aquí tiene que ver con que los planes de empleo funcionan como un sustituto del sistema de rentas mínimas. La llegada del Ingreso Mínimo Vital ha tenido un gran impacto en 2021 y estamos muy por encima de lo que era la cobertura de la renta mínima de Castilla-La Mancha. Si combinamos bien y de una manera acertada la estrategia de las políticas de planes de empleo, con los recursos dedicados hasta ahora a las rentas mínimas y que se dediquen a complementar el Ingreso Mínimo Vital con las nuevas ayudas y apoyos del Plan Nacional de Vivienda, creo que estaremos en condiciones de ponernos el reto, un reto del Gobierno regional, de erradicar la pobreza severa en dos o cuatro años en Castilla-La Mancha.

La pandemia ha descubierto la brecha digital cómo otro elemento más de la pobreza.

La crisis nos ha encerrado en casa y ha sacado a la calle las insuficiencias del sistema de protección social o de calidad de la vivienda. Ha quedado muy evidente que no existe una cultura digital en una parte de la población, que la administración no está muy bien digitalizada y que, además, no es solo cuestión de acceso a los sistemas informáticos. En este sentido hay cierto mito que sugiere que los nativos digitales lo tienen hecho, pero no es verdad, porque se pueden manejar determinados instrumentos digitales para ciertas cosas y ser un analfabeto funcional para muchas otras cosas. Lo mismo que hace años se hablaba del analfabetismo, con la gente que no sabía ni leer ni escribir, y el analfabetismo funcional, que eran aquellos que sabían, pero difícilmente podían utilizar todo su potencial; ahora nos encontramos con analfabetos digitales y analfabetos digitales funcionales.

¿Cómo se cambia esta situación?

Es necesario hacer un esfuerzo tremendo para dotar de infraestructuras las viviendas. Igual que es obligatorio que tengan suministro de agua, gas y electricidad, deben tener un buen suministro de acceso digital. Luego hay que hacer un gran esfuerzo en digitalizar la administración y hay que hacer un gran esfuerzo con los ciudadanos, especialmente con aquellos más alejados y con más dificultades de acceder.

Esto ha hecho que haya un cambio en la atención, aportando cursos que formen a los ciudadanos en determinadas materias y que se están celebrando en todas las entidades.

Por ejemplo, para acceder al Ingreso Mínimo Vital es necesario tener una cuenta corriente, las gratuitas que existen son online y hay veces que ni los directores saben que las tienen. Nos ha pasado este caso cuando hicimos esa formación. Ocurre lo mismo con el bono social, donde estamos haciendo cursos con las compañías eléctricas para que la gente sepa cómo pedirlo. Se está produciendo un proceso en el que el acceso a determinados recursos se hace directamente por el ciudadano, por lo que hay que cualificar al ciudadano o a los profesionales de las entidades sociales para que vean que existen. Esto también es parte del proceso de digitalización. Hay que acostumbrarse a recibir la información, lo que piden y qué significan ciertos conceptos para que todo el mundo lo pueda entender.

¿Esta formación a la persona es algo que se ha aprendido de la anterior crisis?

La gran diferencia entre la anterior crisis y ésta es que ahora podemos acompañar a la gente a determinado tipo de ayudas que en la anterior se suprimieron. En la anterior crisis hubo que volcarse en mantener a las personas en situación de pobreza vivas, con mucho alimento y atención básica. En esta también se ha tenido que hacer, pero han empezado a existir los recursos, como el Ingreso Mínimo Vital aunque queda mucho por avanzar y puede tener un impacto muy grande cuando funcione bien. También han llegado ayudas de comedor, al transporte que habían sido suprimidas, la mejora del bono eléctrico... Hay una cantidad de recursos que han llegado, aunque no son suficientes. Uno de los problemas que tenemos es que las personas que más lo necesitan no llegan a esos recursos por desconocimiento o inaccesibilidad.

¿En qué situación está Castilla-La Mancha con el Ingreso Mínimo?

Sin estar funcionando del todo aún, donde el sistema de rentas bajas era menor como en Castilla-La Mancha, está actuando mucho mejor. Aquí hay unos niveles de cobertura que casi triplican los que había anteriormente en Castilla-La Mancha o en Andalucía. Ahora lo que hay que hacer es que lo que se dedicaba al sistema de rentas mínimas se convierta en complementario para mejorar el Ingreso Mínimo Vital y que llegue a la gente que se queda fuera.

¿Qué otros aspectos de la pobreza ha mostrado el COVID?

El coronavirus ha puesto sobre la mesa de una manera mucho más clara en qué dirección hay que ir. Cuando se habla de la pobreza no se trata solo de una cuestión de los servicios sociales. En Europa se ha aprobado lanzar una directiva sobre salario mínimo, lo que es un avance importante para evitar los trabajadores pobres, al lograr salarios acordes con el país y que quien esté trabajando pueda estar por encima del umbral de pobreza. Hay que tener en cuenta que más del 30 por ciento de las personas en situación de pobreza tienen empleo, por lo que hay que actuar en las características y condiciones del empleo. Por otro lado, para erradicar la pobreza en las personas mayores hay que actuar en las pensiones mínimas y no contributivas, con todas aquellas que están por debajo del umbral de la pobreza. Por último, está el Ingreso Mínimo Vital y las rentas complementarias que deben estar como mínimo en niveles de pobreza severa y no en extrema.

¿Qué otros aspectos son claves para combatir la pobreza actual?

El sistema sanitario ha mostrado que es necesario que sea público y universal para que el quebranto en la salud no suponga un quebranto económico. Igual en el sistema educativo, para atender la diversidad y evitar la transmisión generacional de la pobreza, porque la procedencia de los hogares marca mucho las posibilidades de desarrollo. Luego están las políticas de vivienda, aparte de la ley de vivienda, es necesario impulsar la vivienda pública en alquiler y actuar en el tema de asentamientos y las personas sin hogar. Todo esto hay que hacerlo de la mano del tercer sector. Somos complementarios en servicios sociales, vivienda, educación y salud, en políticas de acompañamiento en cada área. La lucha contra la pobreza y la exclusión social se fundamenta en conseguir un mejor desarrollo económico y social pensando en las personas. Las políticas de protección social son políticas de desarrollo y de inteligencia económica. Hay gente que lo ve como si fuera una carga cuando lo que es una carga es tener al 30 por ciento de la población en situación de pobreza relativa y más del 15 por ciento en severa.

¿Es distinto este periodo a los anteriores, al cambiar años sin ayudas por un periodo expansivo?

Ha sido muy distinto el mandato que acaba de terminar porque nadie esperaba tener que vivir una pandemia. Se abren muchas oportunidades, pero va a ser difícil trabajar porque hay muchos intereses, tensiones y lobbies. Es muy difícil luchar contra fuerzas tan potentes cuando lo que se quiere es defender a la ciudadanía. Hay oportunidades, pero hay muchas opciones de perderlas si no estamos muy vigilantes. Va a ser una presidencia más dura y complicada en los procesos de negociación; sin embargo, no va a ser tan dura emocionalmente como ha sido ver a la gente pasándolo muy mal. Los próximos años van a ser de gran intensidad con muchas posibilidades de mejorar mucho las condiciones de vida de las personas, pero hay que hacer políticas adecuadas para ello. La sociedad civil se tiene que movilizar para que las políticas vayan en esa dirección.

¿Qué implica en lo personal estar al frente de la lucha contra la pobreza en Europa?

Estoy muy agradecido a los compañeros de la red de Castilla-La Mancha, que hace años me propusieron para el comité ejecutivo de la española; también a la red estatal, por llevar tantos años renovando la confianza en mí, lo que es un gran honor y una responsabilidad. Hay que tener en cuenta que en la red española somos miles de organizaciones sociales, con entidades de ámbito nacional y 19 redes territoriales. EAPN es la única red donde está la Tabula del Tercer sector Catalana y estamos en las dos ciudades autónomas. Gracias al buen hacer nos han reconocido tanto a nivel europeo. Que hayamos podido renovar la Presidencia europea es un orgullo y un reconocimiento a la red española. También estoy agradecido a todos los países miembros, porque estamos en todos los países europeos y países candidatos. Uno piensa muchas veces en aquel muchacho que paseaba por Tomelloso y que empezaba a tener una vida social con grupos de teatro y entidades sociales. Acabar trabajando en este ámbito ha sido también gracias a mucha gente de mi pueblo que, en su momento, me apoyaron.