Completa el formulario y haznos llegar tu carta o comentario o artículo de opinión que aparecerá publicado en la edición digital y/o en la edición impresa de La Tribuna de Talavera.
13/12/2009 - FERNANDO BLAZQUEZ BEJARANO
Puede que lo que aquí escriba no sea lo políticamente correcto que ahora se demanda por parte de la ideología dominante: El Pensamiento Débil. Pero el coraje es de los pocos flotadores que nos pueden salvar del naufragio moral. No me voy extender mucho: No merece la pena. A veces el exceso de palabras se convierte en insaciables arenas movedizas que todo se lo tragan. Hoy Domingo. 13 de Diciembre de 2009, desde esta orilla del Padre Río Tajo, desde mi querida ciudad, Talavera de la Reina sólo acierto a gritar: ¡¡¡¡ VIVA LA NACIÓN ESPAÑOLA, VIVA LA ESPAÑA CONSTITUCIONAL, LIBRE Y SOLIDARIA, VIVA SU MAJESTAD EL REY D. JUAN CARLOS COMO SÍMBOLO DE UNIÓN, CONCORDIA Y RECONCILIACIÓN NACIONAL ENTRE TODOS Y ENTRE TODAS Y VIVA POR SIEMPRE LA DEMOCRACIA ¡¡¡¡. El que quiera escuchar, que escuche. GRACIAS.
10/12/2009 - SANTIAGO
A veces confundimos la obligación con la libertad, y la libertad de uno mismo con la obligación de los demás.
Me causa una sensación rara el que se obligue a los colegios a quitar los crucifijos en pro de la libertad, ¿libertad de quién?, ¿libertad del que elige un colegio religioso para su hijo y luego obliga a quitar los crucifijos? ¿O libertad para aquellos que administran un colegio religioso y quieren tener un crucifijo?
Quizás haya algo de hipocresía OBLIGAR en nombre de la libertad a hacer cosas a los demás, en ese caso yo quiero que en ningún bar, sea yo cliente o no, exista un escudo del Madrid o Barca, y quiero que en ningún lugar público exista la brutal discriminación de baños para hombres y mujeres, ¿porqué no hay baños para homosexuales?, ¿y para gordos?, ¿y para cojos? ¿Acaso no es una discriminación para el hombre tener prohibido el acceso a los baños limpios de las señoras?
Yo creo en la libertad. Creo en la libertad de tener crucifijos si regento un colegio religioso, y creo en la libertad de no llevar a mi hijo, si no me interesa, pero creo en la libertad de aquél que quiere llevar a su hija a un colegio de monjas (que no están vacíos) y me hago una pregunta: ¿no hay muchos hipócritas que están casados por la iglesia y que ahora critican los crucifijos?, ¿no son los primeros que anhelan un bodorrio por la iglesia de sus hijas, de blanco “puro” y bajo el altar de un cura? Y a ellos quién los obliga sino ellos mismos, entonces de qué estamos hablando.
Aquel que quiera ser del Madrid, respetando a los demás, allá él; aquél que quiera llevar a sus hijos a colegios públicos, respetando a los demás, allá él; y aquel director que crea oportuno conservar crucifijos, banderas y fotos de rey, allá él si es en el respeto a los demás, el que quiera ir al colegio religioso que vaya y, si no, que tenga el derecho de ir a uno público. ESO SE LLAMA LIBERTAD señor Rafa.
08/12/2009 - Rafa
Crucifijos para qué? vive la vida.
El estado español en la práctica no es laico ni aconfesional tal como lo mandata la Constitución. España como nación no es practicante ni debería favorecer a ninguna opción religiosa. Otra cosa son las personas que la habitan, que lógicamente pueden practicar la religión que quieran en su privacidad o en sus templos que para eso están y para eso se los arreglamos con los impuestos de todos, o incluso saliendo a las calles en procesión. Incluso se les permite a las religiones no cumplir con lo que se exige a las demás asocioaciones de cualquier tipo: funcionamiento democrático.
Intentar justificar la presencia del crucifijo en los espacios públicos argumentando que no ofenden a nadie es una afirmación gratuita, a mi desde luego no me gusta nada ver ese símbolo que divide en buenos y malos, que degrada y discrimina a la mitad de la población, las mujeres, que representa a una institución antidemocrática o no democrática como es la iglesia católica, que da la comunión a dictadores sanguinarios y cuando no, participa en levantamientos golpistas con fervor. A mi desde luego me molesta que la cruz presida los salones de plenos de los ayuntamientos de muchos pueblos, o las tomas de posesión de los ministros o que en actos civiles participen jerarcas religiosos. Es como si un ministro jurara por el escudo del barça o sobre una camiseta de Iron Maiden y me parece bien que un ministro sea creyente, futbolero o heavy.
Las ideas del hombre que ha decidido vivir en sociedad deben ser respetuosas con el conjunto de la sociedad y no tratar de imponer ninguna creencia porque siempre ha sido así o porque forma parte de nuestra cultura, muchos actos formaron parte de la cultura de un momento pasado de la historia y ya no, porque eran reprobables eticamente o porque atentaban contra principios fundamentales de la dignidad humana.
Esta polémica es estéril, un estado moderno y democratico no puede tomar partido por ninguna religión, equipo de futbol o tipo de música ni imponer ninguna simbología o credo.
Los crucifijos no pintan nada en las escuelas igual que debería desaparecer el adoctrinamiento de la clase de religión del horario escolar, con la falta que hacen las matemáticas o el francés. Y mucho menos entiendo el papel de los colegios religiosos, suvbencionados entre todos los contribuyentes. El estado que nos hemos dado con el consenso de muchos debería asegurar una educación de calidad en centros públicos, igualitaria, no sexista, participativa y democrática que prepare a las mujeres y a los hombres para vivir felices y realizados en una sociedad moderna y avanzada.
La iglesia del crucifijo debería reflexionar sobre su papel cada vez mas reducido a la celebración de hechos culturales de caracter popular (bodas, bautizos y comuniones) y la cada vez mas escasa influencia en los actos y el comportamiento privado de sus fieles.
Pero vaya, pedir reflexión a la iglesia es como sentarse a esperar que un naranjo de tomates.
28/11/2009 - Jesús de la Fuente
En esta época de “igualdad”, en la que todo el mundo se siente concienciado con respecto a la igualdad entre hombres y mujeres, entre inmigrantes y no inmigrantes, o entre homosexuales y heterosexuales, es lamentable ver como la televisión pública de la región incita a la diferenciación entre las personas que tienen una discapacidad intelectual y las demás. Por muy buenas que puedan ser las intenciones a la hora de hablar de personas con discapacidad (que no dudo que lo sean), el tratamiento de Castilla- La Mancha TV con respecto a estas personas deja mucho que desear. Lo vengo observando desde hace tiempo, y le expongo un par de casos puntuales:
Hablo de un pequeño reportaje que emitieron el pasado jueves, y en el que se hablaba de un grupo de personas con discapacidad intelectual que visitaba al Balonmano Ciudad Real para realizar un entrenamiento con ellos. Basta con analizar una de las frases que dijo el locutor del reportaje:
“Es el día más feliz de la vida de estos chavales entre 18 y 35 años”.
Encuentro esta frase muy ofensiva, por dos razones fundamentales. Primero, por presuponer que el día más feliz de la vida de estos jóvenes ha tenido que ser precisamente ese. Este locutor afirma sin ningún reparo que la mayor emoción que puede vivir en toda su existencia una persona con discapacidad es entrenar con el Balonmano Ciudad Real. Afirma que una persona con síndrome de Down no se puede enamorar, ni mantener una relación sentimental, ni ser padre, ni salir con sus amigos, por ejemplo. Con ese pensamiento, este periodista ha demostrado una ignorancia total sobre la discapacidad (ya que las personas con discapacidad intelectual en ningún caso ven mermadas sus capacidades sentimentales), ha dado una imagen penosa sobre este colectivo, y encima, seguramente creerá que ha hecho un trabajo excelente. Mi hermano tiene síndrome de Down, un día conoció a Sergio Dalma, y le puedo asegurar que ese día no está ni entre los 50 más importantes de su vida.
Considero además que llamar “chaval” a una persona de 35 es una muestra de desprecio grave, aunque se la quiera maquillar con falsas sonrisas. Por mucha discapacidad que esta persona pueda tener, a su edad es un hombre, y no un chaval como dijo el locutor en tono claramente irrespetuoso. ¿Usted llamaría “chaval” a una persona de esa edad, a la que ni siquiera conoce? Yo desde luego no, porque me considero una persona respetuosa, y los años me infunden respeto, sea quien sea el que los cumpla. El tratamiento adecuado en este caso no es “chaval”, sino “hombre”, “joven”, o incluso “señor”, si me apura. ¿Pero qué pasa? Que faltar al respeto a una persona con discapacidad no solo no está mal visto, sino que incluso se acepta, para “empatizar” con la persona con discapacidad, lo cual es indignante se mire por donde se mire. Una persona de 35 años se merece todo el respeto del mundo sea cual sea sus circunstancias.
Pero, ¿estamos hablando de un caso puntual? Ni mucho menos. Aún recuerdo el día en que, también en el informativo de Castilla- La Mancha TV, afirmaron alegremente que el autismo era una enfermedad, y que las personas que lo padecían eran enfermos, cuando el autismo no es una enfermedad sino un trastorno mental. Si un periodista no puede entender la diferencia entre una trastorno y enfermedad, es que quizás no sea buen periodista y tal vez se debería dedicar a otra cosa. Tampoco entiendo la estúpida manía de sacar siempre a las personas con discapacidad sonriendo, como si jamás se enfadasen, llorasen o sintiesen pena.
Mi reflexión es simple: ¿Cómo va a haber igualdad entre personas con y sin discapacidad? ¿Cómo va a entender la gente que una persona con síndrome de Down puede ser tan útil como una persona sin discapacidad, cuando la televisión pública les trata como si fueran niños de cinco años?